EL PONTÍFICE Y LA DICTADURA

El arzobispo de Concepción ataca al terrorismo de Estado

ENVIADO ESPECIAL El arzobispo de Concepción, José Manuel Santos Ascarza, se dirigió ayer al Papa, al que llamó "mensajero de la vida", para mostrar su angustia al ver que la "cultura de la muerte empieza a imponerse cada día más" en Chile, ya sea por un terrorismo practicado desde la oposición al régimen como por "un terrorismo de Estado", con "crímenes horrendos cuyos autores no son descubiertos por la justicia".

El encuentro que Juan Pablo II mantuvo ayer con 150.000 personas en Concepción, se desarrolló sin incidentes, a pesar del temor que compartían la Iglesia y la policía de que se repitieran disturbios como los del viernes pasado en Santiago.

El día anterior, el cardenal Juan Francisco Fresno y el presidente de la Conferencia Episcopal, Bernardino Piñera, habían protestado por la interrupción de la liturgia en el parque O'Higgins. Según ellos, fue un atropello al primero de los derechos humanos: "expresar públicamente la fe". La Prensa oficialista resaltó las declaraciones del portavoz del Papa, el español Joaquín Navarro Vals, quien dijo que los carabineros y la guardia papal se comportaron "de maravilla". Los partidos coincidieron en criticar los disturbios, pero no en la identificación de los culpables.

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Los temores en Concepción tenían una razón histórica. Su universidad vio nacer hace 22 años al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). En esta zona roja, de gran pobreza y desempleo, la izquierda y especialmente el PCCh fueron siempre fuertes.

El sábado por la noche, cuando llegó el Papa, 23 personas fueron detenidas en manifestaciones y la luz fue cortada en algunas barriadas por jóvenes que lanzaron cadenas contra el tendido eléctrico. Pero en el hipódromo, donde se realizó el encuentro, no hubo gritos contra la dictadura ni pancartas que denunciaran al Chile real.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 05 de abril de 1987.

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