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El historiador cubano Manuel Moreno Fraginals asegura que Cuba fue una excepción en el sistema colonial español

El autor de 'La historia como arma' participó en un seminario en Mataró

El historiador cubano Manuel Moreno Fraginals ha participado en el seminario organizado en Mataró por la universidad internacional Menéndez Pelayo (UIMP) sobre El comercio entre Catalunya y América, siglos XVIII y XIX. Además de las sesiones destinadas a reconstruir las secuencias históricas que conformaron la proyección comercial catalana en América, fue tratado especialmente el tema de la evolución comercial cubana. Moreno Fraginals expuso las transformaciones estructurales de la isla desde finales del siglo XVIII hasta mediados de la pasada centuria. Según el historiador, Cuba ya era entonces una colonia atípica.

Josep Fontana, profesor de la universidad Autónoma de Barcelona, presentó a Manuel Moreno Fraginals como "uno de los más grandes historiadores americanos contemporáneos". El autor de La historia como arma y El ingenio. Complejo económico social del azúcar, desarrolló su visión personal del caso cubano cuestionando, sobre todo en el sentido económico, el carácter colonial de la isla. Su charla Cuba en el siglo XIX: ¿colonia española? partió de las grandes transformaciones estructurales que sufrió la colonia a partir de la última década del siglo XVIII.Constató el historiador la existencia de una oligarquía criolla potentísíma que compartía el poder insular junto con las autoridades del antiguo régimen. Una oligarquía "propietaria de las riquezas del país, en el momento de la gran expansión azucarera", que ocupaba las posiciones claves. "En La Habana, en 1790, existían 23 títulos nobiliarios y 17 en tramitación, todos ellos criollos. Era una oligarquía enriquecida, de primer orden, con mucha fuerza político- social, y suponía un eje estructural dentro del antiguo régimen, lo que es un caso excepcional en América Latina".

Oligarquía criolla

La oligarquía criolla ejerció, como grupo de presión, una influencia directa sobre las autoridades metropolitanas. Moreno Fraginals aludió a unas referencias estadísticas del año 1804 según las cuales el 51,3% de las plantaciones de caña de azúcar cubanas estaban en manos de los criollos. Las 30 primeras en volumen de producción también eran suyas. Se calcula que en esta época había unos 80 cafetales, ninguno español.Señaló que no se trataba de "una oligarquía plantadora absentista que explotara las plantaciones desde la metrópoli, sino que estaba en el mismo lugar de la plantación, donde recibía los beneficios y, obviamente, buscaba un sistema político afín a sus intereses".

En este período convulso, según Moreno aquella oligarquía hizo gobierno, arrancando a la metrópoli todas las leyes y reglamentos que necesitaba para estructurar el sistema de plantación. "Por ejemplo, puede decirse que a partir de 1792, y con motivo del punto fundamental que perseguían para el desarrollo del sistema de plantación -el libre comercio de esclavos-, la oligarquía obtuvo el libre comercio para todo". Subrayó que "el libre comercio en la isla de Cuba es un hecho real, factual, independiente de la legislación, desde 1792" . Aquella gente obtuvo además leyes complementarias sobre la propiedad de la tierra y, hecho curioso, liquidó la producción tabacalera. "En la década última del siglo XVIII los cubanos tuvieron que importar tabaco del norte para poder fumar". El caso insólito de la ruina tabacalera fue una acción consciente contra el sistema de factoría y contra "el único cultivo fundamental que estaba en manos de los españoles".

Los logros alcanzados por la oligarquía criolla de libertad absoluta de la trata de esclavos, libre comercio, liquidación de la factoría tabacalera y nuevas leyes sobre la tierra, definen, en su opinión, las coordenadas de un poder efectivo" en Cuba.

Sistema de plantación

Según Moreno Fraginals, "Cuba no era una colonia en el sentido exacto de la palabra". No respondía al modelo inglés. En Cuba eran los naturales de la isla los que imponían el sistema de plantación. Asimismo, la producción no se enviaba a la metrópoli para ser reprocesada y vendida, y España, siendo poseedora de la que iba a ser primera productora mundial de azúcar (de 1829 a 1950), no disponía siquiera de refinería azucarera. Cuba, como colonia, "no tenía un mercado en su metrópoli y menos aun un mercado preferencial".Y, finalmente, no se daba otra característica colonial: "La metrópoli impone generalmente a la colonia su sistema monetario, y España en el siglo pasado tenía el más atrasado y degradado sistema monetario de Europa. En Cuba lo normal era la circulación del dólar norteamericano, el peso mexicano y los llamados pesos colombianos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 26 de julio de 1985