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LA CAÍDA DE NUMEIRI

El ministro de Defensa sudanés derroca a Numeiri en un golpe incruento

El Cairo / París

El general Abderrahman Sewar ad Dahab, ministro sudanés de Defensa y jefe supremo del Ejército, dio ayer un golpe de Estado incruento y destituyó a Yaafar Mohamed el Numeiri, presidente desde hace 16 años. El nuevo hombre fuerte declaró que "las fuerzas armadas están de parte del pueblo y responden a su deseo de tomar el poder por un período transitorio". Los golpistas, que han suspendido la Constitución, anunciaron la devolución del poder a los civiles en un plazo de seis meses, según la agencia sudanesa Suna.

Numeiri recibió la noticia de su derrocamiento en el aeropuerto de El Cairo, donde había hecho escala para entrevistarse con el presidente egipcio, Hosni Mubarak, a su regreso de Estados Unidos. Durante su estancia oficial en este último país, que se inició el 28 de marzo, se produjo en Sudán una serie de revueltas, duramente reprimidas, para protestar por la subida de precios de los alimentos.El general Sewar ad Dahad decretó el estado de emergencia en todo el país y el cierre de fronteras y del espacio aéreo. Anunció también la disolución del Gobierno de la Unión Socialista Sudanesa (USS, partido único) y de la Asamblea del Pueblo (Parlamento).

Todas las provincias estarán dirigidas desde ahora por militares. Los subsecretarios de Estado han recibido el encargo de ocuparse de los asuntos cotidianos de cada ministerio.

La agencia sudanesa asegura que "las masas populares han recibido favorablemente, en las calles de Jartum, la toma del poder por el Ejército". Fuentes diplomáticas occidentales confirmaron que la población, alborozada, se lanzó a las calles tras el anuncio del golpe de Estado. Los controles de la policía y del Ejército instalados en la mañana de ayer en Jartum fueron levantados a mediodía, según las mismas fuentes.

El general Sewar ad Dahad tenía el control del Ejército (unos 70.000 hombres) desde el 16 de marzo, cuando fue nombrado jefe de las fuerzas armadas y ministro de Defensa, en el marco de un reajuste del Gobierno.

Principal colaborador militar del presidente Numeiri, se convirtió en un personaje clave poco después del inicio, el 10 de marzo, de la ola de detenciones de miembros de la secta integrista Hermanos Musulmanes.

Fuentes diplomáticas en El Cairo consideran que el nuevo hombre fuerte sudanés es un moderado próximo a Occidente y a Estados Unidos.

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Un susurro

El golpe culmina la protesta masiva contra el régimen sudanés

Libia, sin embargo, reconoció inmediatamente al nuevo régimen sudanés y se puso en guardia contra cualquier intento de injerencia extranjera en los asuntos sudaneses. La agencia libia Jana precisó que el coronel Muammar el Gaddafi envió ayer un mensaje a John Garang, jefe del Ejército Popular de Liberación de Sudán (ALPS), en el que le pedía que se uniera "a la revolución popular".La oposición armada sudanesa acogió con reservas el golpe de Sewar ad Dahab. El coronel Gaddafi había dirigido el viernes por la tarde, a través de la radio libia, "un llamamiento a las fuerzas armadas, a las masas revolucionarias y a las fuerzas de policía" sudanesas para que convirtieran las manifestaciones y la huelga general en algo real. Gaddafi dijo que pidieran lo que necesitaran. "Estamos con vosotros", dijo; "no interferiremos, pero acudiremos a vuestra llamada... Por consiguiente, propongo enviar una delegación y tomar el control del aeropuerto".

Por su parte, el Frente Popular Socialista Sudanés (FPSS) de Abdallah Zakareya, que tiene su sede en Trípoli, declaró su "apoyo a la revolución popular sudanesa que ha derrocado al agente Numeiri", en lo que ha sido la primera reacción de la oposición en el exilio.

Los especialistas en asuntos africanos de Moscú no excluyen que pueda producirse una mejora de las relaciones soviético-sudanesas, bastante fluctuantes tras el intento de golpe de Estado pro-comunista de julio de 1971. La agencia oficial Tass anunció inmediatamente la noticia de la toma del poder por el Ejército, sin añadir ningún comentario. No obstante, las informaciones anteriores al golpe dejaban claro el análisis negativo que el Kremlin hacía del régimen derrocado.

Siria también ha recibido favorablemente la noticia del golpe y ha asegurado que el destino de Numeiri debería ser una lección para otros Gobiernos árabes pronorteamericanos. "El derrocamiento de Numeiri ha coronado la larga lucha del pueblo sudanés después de que su régimen hiciera fracasar su revuelta", aseguraba la radio oficial de Damasco.

Etiopía, Kenia, Uganda y Chad esperan, por su parte, que el cambio pueda beneficiarles. Etiopía vería con buenos ojos a cualquier Gobierno sudanés que no fuera tan fielmente prooccidental como el de Numeiri y que dejara de apoyar a los rebeldes secesionistas etíopes en Eritrea y el Tigré, según fuentes diplomáticas de Nairobi.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de abril de 1985

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