Jóvenes Agricultores de Cáceres denuncia fraudes en las ventas de tractores

Jóvenes Agricultores ha denunciado a la opinión pública un presunto fraude en la venta de tractores. La estafa por unidad es de 300.000 o 400.000 pesetas y consiste en la venta de tractores bajo el engaño de regalar aperos de labranza por valor de 50.000 pesetas, en tanto les cobran las citadas cantidades de más.

Aparte de esto, a los compradores no se les entregan los contratos de venta, cosa que hacen sólo cuando el agricultor vende un tractor viejo por el que nunca sabe cuánto le pagan, dándose algunos casos en que estos mismos tractores viejos han sido vendidos después como nuevos.El problema que quieren solucionar los Jóvenes Agricultores de Badajoz es que los concesionarios no exponen al público los precios oficiales. Por ello pedirán que el Gobierno o la Junta Nacional de Precios envíe a las organizaciones agrarias los precios oficiales de la maquinaria agrícola; que los concesionarios den contratos de compraventa a los agricultores y los organismos oficiales pongan inspectores que se encarguen de investigar los fraudes.

Problemas con el tomate

Por otra parte, cada año por esta época, en plena campaña de recogida del tomate, se plantean problemas en las vegas bajas del Guadiana. Ahora los salarlos están pactados por convenio en 1.320 pesetas diarias, aunque en la presente campaña el número de puestos de trabajo que ocupará el tomate es mucho menor, ya que no se alcanzarán ni las 200.000 toneladas, cantidad muy por debajo de las 300.000 toneladas contingentadas en su día por el Consejo de Ministros.

Las adversas condiciones climatológicas y el precio autorizado por el Gobierno (cinco pesetas kilo) han dado lugar a esta situación. Los agricultores han preferido sembrar maíz, con lo que se da por tierra con este cultivo eminentemente social.

El problema se plantea de cara a la próxima campaña, en la que la unión de campesinos extremeños piensa plantear, según han declarado a EL PAIS, una dura batalla para conseguir un aumento de la contingentación que puede quedar corta con los resultados de esta campaña y aumentar el precio del kilo de tomate, ya que consideran que las cinco pesetas kilo suponen «una ofensa para el agricultor».

Los agricultores de Badajoz solicitan "zona catastrófica"

Los agricultores de Badajoz están resueltos a emprender una serie de acciones si la Administración no accede a declarar a la provincia como zona catastrófica, punto reiteradamente pedido.

La petición se basa en que Badajoz fue declarada zona catastrófica en los últimos cinco años, lo que implica el arrastre de un saldo que se ha ido incrementando poco a poco, a diferencia de otras zonas del país que han sido declaradas catastróficas por vez primera en 1981.

El tratamiento especial que solicitan los agricultores debe sustanciarse en una considerable ampliación de los plazos de amortización de todos los créditos obtenidos por los agricultores durante la vigencia de la situación de zona catastrófica en años anteriores, ampliación de la cobertura de los créditos que concede el Senpa, la prolongación de las deudas por compras de semillas, abonos y otros por diez años y que asimismo se declaren catastróficos otros cultivos.

En la situación actual los agricultores dicen no poder hacer frente a las deudas contraídas, a pesar de que el interés aplicado en sus créditos es el 7%, pero la rentabilidad de las explotaciones, según los propios agricultores, está por debajo de este índice.

Asimismo consideran que el techo establecido para poder declarar las cosechas como catastróficas es muy bajo y los 750 kilos de rendimiento por hectárea fijado deberían situarse en torno a los 1.200 o 1.300 kilos.

Por su parte, los ganaderos de la provincia han expuesto al gobernador civil accidental el gravísimo trance que pasa el sector provocado por la sequía, lo que impide que aproximadamente la mitad de las cabezas de ganado censadas puedan beber. Los ganaderos piden que se habiliten unos camiones cisterna para dotar de agua a las instalaciones, de igual forma que se está haciendo con el agua potable en algunas poblaciones.

Según las estimaciones de los propios ganaderos, harían falta unas 160 cisternas para hacer frente de forma parcial al consumo diario de agua, calculado en unos ocho millones de litros.

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