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La guerra civil nicaragüense

Centenares de víctimas en Managua por bombardeos de la Guardia Nacional

Centenares de personas murieron o resultaron heridas ayer en Managua a consecuencia de los intensos bombardeos que la artillería pesada y la aviación de la Guardia Nacional somozista realizaron sobre cinco barrios del este de la capital nicaragüense. Según fuentes sandinistas, en los puntos reconquistados por las tropas de Somoza éstas queman las casas para impedir que sirvan de refugio a guerrilleros.Pese a la dureza de los combates no se han producido cambios relevantes en las posiciones que sandinistas y Guardia Nacional mantienen en los últimos días en Managua.

Otro de los focos de la guerra se halla situado en la carretera Interamericana, que recorre todo el istmo y desde Costa Rica atraviesa Nicaragua por su capital. A veinte kilómetros de la frontera costarricense se encuentra emboscado, tras su avance, un fuerte contingente guerrillero que intenta alcanzar la localidad de Rivas, de gran importancia estratégica, ya que permitiría a los sandinistas la instalación allí del Gobierno provisional recientemente creado. En las inmediaciones de Rivas, a unos quince kilómetros de la ciudad, se halla el principal foco de combates sobre la mencionada ruta, y poblaciones aledañas han caído durante las últimas horas en manos de los combatientes sandinistas.

Ayer, el Frente Sandinista emitió un comunicado en el cual se rechaza de modo categórico cualquier alto el fuego antes del derrocamiento de Somoza por las armas. Los guerrilleros reiteraron su denuncia del proyecto de creación de una fuerza interamericana que intervendría en Nicaragua, según la propuesta norteamericana.

Por su parte, el Comandante Cero, seudónimo del dirigente guerrillero Edén Pastora, célebre por su asalto al Palacio Nacional de Managua, el pasado mes de agosto, manifestó en una entrevista a un diario bogotano que únicamente acudirían a los países socialistas en demanda de ayuda «si las naciones democráticas nos la niegan». Se refirió también a que en una ocasión solicitó ayuda a Fidel Castro y que éste le respondió: «La mejor ayuda que puedo darles es la de no darles ayuda.»

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de junio de 1979