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La guerra civil nicaragüense

La OEA condenó el régimen somocista y pidió su relevo inmediato

La Organización de Estados Americanos aprobó esta madrugada una resolución en la que se condena al régimen de Anastasio Somoza y se pide su reemplazo definitivo e inmediato, así como un plan de pacificación de paz a base de un Gobierno representativo de la oposición, la garantía de los derechos humanos para todos los nicaragüenses y la realización de elecciones libres. La resolución, que parte de considerar a Somoza como el principal causante de los problemas de Nicaragua, puede suponer un giro político radical a la evolución del conflicto bélico nicaragüense, ya que es la primera vez que la OEA condena abiertamente al régimen de Somoza.

Las delegaciones de los veintisiete países miembros aparecían muy divididas sobre el tipo de resolución a adoptar, aunque la gran mayoría está de acuerdo en que la solución del conflicto pasa necesariamente por el fin de la dictadura de Anastasio Somoza y el establecimiento de un Gobierno democrático en el país centroamericano.Otro sentimiento igualmente mayoritario entre las delegaciones asistentes a la reunión de consulta convocada por Estados Unidos era la oposición a cualquier tipo de intervención en la crisis y especialmente a la creación de una «fuerza panamericana de paz». Sin embargo, algunos países parecían dispuestos a apoyar otra parte de la propuesta norteamericana, que prevé la creación de un Gobierno provisional de «reconciliación nacional» e ignora la junta de cinco miembros establecida por el Frente Sandinista.

La propuesta de EEUU no fue votada

La primera respuesta concreta al proyecto de resolución presentado el jueves por Cyrus Vance fue una propuesta respaldada por trece países, que se hizo pública a última hora del viernes.

La propuesta votada dice en uno de sus considerandos que «la conducta inhumana del régimen dictatorial imperante en ese país es la causa fundamental de la situación dramática que atraviesa el pueblo nicaragüense». Esta resolución indica que la solución del problema corresponde exclusivamente al pueblo nicaragüense, pero que, desde el punto de vista de los ministros de Exteriores de la OEA, debería estar inspirada en las siguientes bases: 1) Exclusión inmediata y definitiva del régimen somocista; 2) Instalación en Nicaragua de un Gobierno democrático, cuya composición reconozca la contribución que han efectuado los distintos grupos dentro del país en la búsqueda del reemplazo al régimen de Somoza; 3) Garantía de respeto a los derechos humanos de todos los nicaragüenses, y 4) Realización de elecciones libres a la mayor brevedad, que conduzcan al establecimiento de un Gobierno auténticamente democrático.

Washington intenta ganar tiempo

La propuesta, respaldada en principio por trece países, entre ellos Panamá, Costa Rica, Ecuador, Granada y México, todos los cuales rompieron ya relaciones con el régimen somocista, subrayaba también el debido respeto al principio de no intervención. Apenas conocido el texto de este proyecto de resolución, Estados Unidos pidió aplazar los debates, en un claro intento de ganar tiempo y negociar un nuevo texto de resolución, más acorde con los intereses de Washington.

Tras nuevas e interminables redacciones, un grupo de trabajo compuesto por seis países (Estados Unidos, Jamaica, Perú, Barbados, México y Venezuela) redactaba, en la tarde del sábado, un nuevo proyecto de resolución que fue sometido a votación a primeras horas de la madrugada del domingo, hora de Madrid, y que fue aprobado.

Una de las medidas que contenía la primitiva propuesta de Estados Unidos, el envío de una delegación de la OEA para «ayudar en la búsqueda de una solución política sin Somoza», aparecía como clave en las discusiones que se celebraban anoche a puerta cerrada en la sede central de la OEA en Washington.

Delegación a Nicaragua

Es evidente que el Gobierno norteamericano busca, con el envío de esta delegación y con su propuesta de creación de un Gobierno provisional, el desplazar lo más posible del poder al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que considera dominado por los marxistas. Pero el proyecto de resolución de los trece países (y sólo se necesitaban diecisiete votos para tener la mayoría de dos tercios en la reunión de la OEA) preveía que se reconozca en la composición del Gobierno la constribución hecha por cada grupo en la lucha contra la dictadura somocista.

Panamá, que ha reconocido ya al Gobierno provisional sandinista y que acreditó como miembro de su delegación al reverendo Miguel d'Escoto para que rechazara, en nombre de este Gobierno, la propuesta de Cyrus Vance, dijo claramente, el viernes, que el proyecto era lo máximo que podía aprobarse sin caer en el intervencionismo .Los norteamericanos parecen haberse olvidado, por ahora, de la llamada «fuerza interamericana» pero quisieron incluir en la resolución definitiva un llamamiento al alto el fuego y el envío de la delegación, aunque sea por «motivos humanitarios».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de junio de 1979

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