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El Chile de Pinochet recibe hoy a la Asamblea de la OEA

Un total de 23 cancilleres (ministros de Asuntos Exteriores) de América, incluido el secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger, pero con la ausencia oficial de México, inaugurarán hoy la VI Asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA), en Santiago de Chile.Y es precisamente el tema de los Derechos Humanos bajo el régimen militar chileno lo que ocupará la máxima atracción de la Asamblea, aunque también se espera que las conversaciones privadas entre los diferentes cancilleres y el tema de las empresas transnacionales, ya expuesto en la III Asamblea, merezca especial atención.

En abril de 1890, el programa panamericano que venía propugnando el Gobierno de los Estados Unidos desde los tiempos de Monroe, culminaba con la reunión en Washington de la primera Conferencia de los Estados americanos que establecía una Unión Internacional de Repúblicas Americanas.Junto a los fines generales que preveían el desarrollo de una solidaridad económica e intelectual que preparase el camino hacia una solidaridad política, la Conferencia se pronunció a favor de una serie de propuestas concretas, establecimiento de una unión monetaria y aduanera, construcción de un ferrocarril que enlazara las dos partes del continente y establecimiento de un sistema de arbitraje para la resolución de los conflictos interestatales.

Desde entonces, una serie de conferencias fueron ampliando el marco de la organización, aunque sus realizaciones concretas fueron escasas, limitándose casi al establecimiento de una oficina comercial interamericana en 1902. Al mismo tiempo, la organización empezó a suscitar las críticas y los recelos en algunos medios, que veían el peligro que suponía la potencia política y, sobre todo, económica del vecino del norte.

En 1948, como consecuencia de los cambios registrados en la escena internacional, la novena Conferencia, reunida en Bogotá, transformaba el sistema creando la Organización de Estados Americanos (OEA) que estaría dirigida por organismos permanentes y cuyos fines serían: el fortalecimiento de la paz y de la seguridad del continente y de la colaboración entre los Estados miembros, la solución pacífica de los conflictos, la promoción del desarrollo económico, cultural y social y la salvaguarda de la soberanía, la integridad territorial y la independencia de los Estados miembros.

Sin embargo, pronto se iba a quedar justificada la desconfianza que la organización había provocado. Su vinculación a la política exterior de los Estados Unidos quedó de manifiesto en la crisis de Guatemala (1954), Panamá (1959), Nicaragua (1959) y, sobre todo, en Cuba, en 1962, cuando la OEA apoyó todas las medidas de la «cuarentena» declarada por el presidente Kennedy y expulsó de la OEA al Gobierno cubano, alegando la incompatibilidad de los principios de la organización con el «comunismo». Tres años más tarde, la intervención estadounidense en la República Dominicana volvía a mostrar «la otra cara» de la organización: la acción de los marines norteamericanos fue continuada por la OEA a través de una Fuerza Interamericana de la Paz, creada al efecto, a pesar de la oposición de algunos miembros (México, Uruguay, Chile y Perú votaron en contra, Venezuela se abstuvo), que permanecería en Santo Domingo hasta poco después de la elección del presidente Balaguer. Sin embargo, la diplomacia estadounidense, consciente de la impopularidad de su intervención a decidió reforzar los dispositivos de a seguridad colectiva continental creando una Fuerza Interamerica de Paz permanente, especie de policía Internacional.

Las insuficiencias que venían apareciendo en los mecanismos internos de la OEA imponían una serie de revisiones de su carta fundacional, que fueron llevadas a cabo en la tercera Conferencia Interamericana, reunida en Buenos Aires del 20 al 27 de febrero de 1967 y que entraron en vigor en febrero de 1970. Entre ellas hay que destacar que las reuniones de la Asamblea general, «órgano supremo» de la organización, y en la que cada Estado tiene un voto, pasan a ser anuales (antes tenían lugar cada cinco años).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de junio de 1976