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El misterio de los zapatos de tacón rojos continúa: ¿dónde está el compositor Joaquín Gaztambide y quién es la mujer enterrada en su lugar?

La exhumación del cadáver confirma que los restos de una mujer descansan en el que se creía que era el ataúd del músico

Exhumación del supuesto féretro de Joaquín Gaztambide en el cementerio de Tudela, este martes.
Exhumación del supuesto féretro de Joaquín Gaztambide en el cementerio de Tudela, este martes.AYUNTAMIENTO DE TUDELA
Amaia Otazu

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La leyenda era cierta: el compositor navarro y reactivador del género de la zarzuela Joaquín Romualdo Gaztambide y Garbayo (1822-1870) no está enterrado en la tumba que lleva su nombre en Tudela, su ciudad natal. Por encargo del Ayuntamiento de la localidad, cuyo cementerio alberga el nicho, un grupo de especialistas de la Sociedad de Ciencias Aranzadi abrieron este martes el féretro y confirmaron las dudas que corren desde los años cincuenta del siglo pasado sobre la identidad del cadáver. “En cuanto los antropólogos han abierto la caja se ha visto una vulva; por lo tanto, es una mujer”, anunció el alcalde, Alejandro Toquero. El regidor confirmó también que dentro había unos zapatos de tacón rojos, que fue lo que despertó las sospechas en 1955. Un bisnieto vivo del compositor, de nombre también Joaquín Gaztambide, estuvo presente durante la exhumación para cotejar los restos con su ADN, pero las pruebas no hicieron falta. “Es 100% el cuerpo de una mujer”, subrayó Toquero.

Todo empezó cuando en los años cincuenta el Ayuntamiento de Tudela retomó la idea de construir un panteón para el compositor. A su muerte, el músico había sido enterrado en Madrid, pero en 1921 el ataúd con los que se creían sus restos fue trasladado a su ciudad natal, donde se pretendía construir un mausoleo a la altura de su fama. Mientras tanto, la caja fue almacenada en la capilla de los Garbayo, la rama familiar materna del músico. Allí estuvo hasta 1941, cuando la necesidad de nuevos espacios en ese panteón obligó a trasladarla a otro nicho. Ahí reposaba cuando en 1955 se impulsó el proyecto del panteón. Por mera curiosidad, uno de los hermanos del también músico Fernando Remacha, que era médico, solicitó abrir la caja. Fue entonces cuando se descubrió que aquellos restos humanos podían no ser los del músico, puesto que era un cadáver pequeño y además había unos zapatos de tacón rojos. Pero la sorpresa dio paso, de nuevo, al olvido.

En 2022, coincidiendo con la conmemoración del segundo centenario del nacimiento del compositor, el Consistorio tudelano decidió dar carpetazo a la leyenda y comprobar si efectivamente los restos de su ilustre vecino reposaban o no en el camposanto de la ciudad. Una vez resuelta esta primera incógnita, se abren dos más. En primer lugar, el paradero del cuerpo del compositor. En segundo lugar, la identidad de la mujer enterrada hasta ahora en el nicho de Gaztambide. El objetivo del Ayuntamiento es resolver todas las dudas, sobre todo la primera. Así lo ha confirmado el alcalde Toquero: “Es una tarea complicada, pero es una deuda pendiente con una de más figuras más importantes que ha dado Tudela”.

Joaquin Gaztambide
El compositor Joaquín Gaztambide, en una foto sin fecha, próxima a 1860.EFE

Para ello, el Consistorio va a seguir impulsando la investigación. La principal artífice es la archivera municipal, Beatriz Pérez, que confirma que irán “hacia atrás, a ver si conseguimos localizar el error”. El primer paso será comprobar el resto de los ataúdes de la capilla de los Garbayo, donde descansó la caja transportada desde Madrid y desde la que luego fue trasladada al nicho, ante la posibilidad de que los restos de Gaztambide sí llegaran a Tudela, pero luego su ataúd se cambiara de sitio dentro del panteón sin previo aviso. El siguiente paso es más complicado, avisa Pérez, puesto que implica ir a Madrid y comprobar qué restos descansan en el cementerio de la Almudena. El estado ruinoso del panteón del antiguo cementerio madrileño de la Patriarcal, donde en un inicio fue enterrado Gaztambide, hizo que las autoridades transportaran a la Almudena todos los cuerpos allí sepultados. “Sí que hay un nicho en el que está su mujer y algún hijo, entonces podemos mirar allí; pero si nos tenemos que ir a Madrid, creo que se va a complicar mucho”. Una labor ardua, habida cuenta de que han pasado 153 años desde su fallecimiento y 102 desde que fue trasladado a Tudela.

El bisnieto del famoso músico con el que se iba a cotejar el ADN de los restos ha manifestado su agradecimiento al Consistorio por impulsar este proceso de investigación. “Hacía falta. No ha habido suerte en este primer intento, pero estoy seguro de que se podrán aportar datos a la historia de la música en España”. Reconoce Gaztambide que ha sido “una montaña rusa” porque, en un primer momento, la sensación fue de ilusión porque el ataúd correspondía “al estilo de la época en que se produjo el traslado, pero luego, en algún momento ha habido algún traspié”. El bisnieto reconoce que en su casa siempre ha habido inquietud por la trayectoria de su ilustre familiar, cuyos descendientes no pudieron guardar un recuerdo vívido por su prematuro fallecimiento: “No tenemos referencias porque murió muy joven, sus hijos eran pequeños todavía cuando falleció y no tenían un recuerdo vivo de su padre; y ya sus nietos, ni digo. Hay una tradición oral que sí se mantiene, pero no tenemos muchas referencias documentales”. La muerte le sobrevino joven, recuerda Gaztambide, pero eso no impidió que tuviera “una producción impresionante porque en 22 o 23 años produjo 150 zarzuelas, sonatas y un montón de obras. Era un gran trabajador”.

Joaquín Romualdo Gaztambide y Garbayo está considerado uno de los compositores más importantes de la historia de España, con obras tan emblemáticas como La mensajera o La conquista de Madrid. Además, fue uno de los principales impulsores de la zarzuela en España y de la creación y construcción del Teatro de la Zarzuela de Madrid. En 1869 creó su compañía de zarzuela, con la que estuvo de gira por Cuba y México, y regresó muy enfermo a Madrid, donde murió el 18 de marzo de 1870.

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