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Joaquín Gaztambide y el misterio de los zapatos de tacón rojos: ¿dónde está enterrado el ilustre compositor?

El Ayuntamiento de Tudela abrirá la tumba donde supuestamente se dio sepultura al músico para cotejar los restos con el ADN de un bisnieto y resolver la duda que surgió en 1995 al hallarse unos zapatos de mujer dentro del ataúd

Amaia Otazu
Joaquin Gaztambide
El compositor Joaquín Gaztambide, en una foto de aproximadamente 1860.EFE

El paradero de los restos del músico y reactivador del género de la zarzuela Joaquín Romualdo Gaztambide y Garbayo (Tudela, 1822-Madrid, 1870) sigue siendo un misterio. Considerado uno de los compositores más importantes de la historia de España, con obras tan emblemáticas como La mensajera o La conquista de Madrid, Gaztambide murió el 18 de marzo de 1870 en Madrid como consecuencia de una enfermedad hepática y fue enterrado en la capital. Medio siglo después, fue trasladado a Tudela, pero en 1955, al abrir el ataúd, se hallaron unos zapatos de tacón rojo de mujer, lo que puso en duda la identidad del cuerpo. La leyenda ha continuado hasta ahora, cuando el Consistorio tudelano ha localizado a un bisnieto suyo en Andalucía, con el que van a cotejar el ADN de los restos.

Gaztambide fue uno de los principales impulsores de la creación y construcción del Teatro de la Zarzuela de Madrid. Si bien su nombre es poco conocido hoy, lo cierto es que el compositor navarro gozó de un gran reconocimiento en vida y en los años posteriores a su fallecimiento. Tal y como rememora el catedrático en Historia Esteban Orta, la fama de Gaztambide entre la ciudadanía tudelana era notoria y su familia, muy apreciada. “En 1902, 32 años después de su muerte se le hizo un homenaje con presencia de miembros del Ayuntamiento y de la Diputación, que puso una partida importante para la época”, narra Orta. Es más, concreta, fueron unas 250 pesetas. “Dicho así, no dice nada, pero para que nos hagamos una idea, el periódico del que yo saqué la noticia valía cinco céntimos de peseta”, añade.

No obstante, hubo que esperar hasta 1921 para trasladar sus restos a Tudela. El estado ruinoso del cementerio en que estaba y el inminente traslado de los restos a otro camposanto propiciaron la situación perfecta para que el Ayuntamiento de Tudela reclamara su cuerpo. En 1921, el ataúd salió de Madrid, después de que escritores, músicos y literatos le homenajearan en un desfile. Poco después llegó a Tudela, donde, según las crónicas de la época, fue recibido por una multitudinaria comitiva. La intención era que el cuerpo reposara en un panteón acorde a su fama, pero como todavía no se había construido, el ataúd fue almacenado en la capilla de la familia Garbayo.

El verbo es “almacenado” porque allí estuvo hasta 1955, cuando el Ayuntamiento retomó la idea de construir un panteón para el compositor. Por mera curiosidad, uno de los hermanos del también músico Fernando Remacha, que era médico, solicitó abrir la caja. “Es cuando se encuentran la sorpresa de que el cadáver tiene zapatos de mujer. No solo eso, debía de ser un cadáver pequeño, mientras que a Gaztambide lo suelen describir como un hombre alto y fornido”, relata el músico pamplonés Óscar Salvoch, estudioso y biógrafo de otra gran figura navarra, el tenor roncalés Julián Gayarre. La sorpresa dio paso, de nuevo, al olvido. Hasta ahora. En 2022 se conmemoró el 200º aniversario del nacimiento del compositor, lo que hizo que hace poco más de un año el Consistorio tudelano retomara el proyecto de identificar sus restos y construirle por fin un mausoleo.

Capilla de la familia Garbayo en Tudela, donde está la tumba en la que hasta ahora se cree que está enterrado el músico Joaquín Gaztambide.
Capilla de la familia Garbayo en Tudela, donde está la tumba en la que hasta ahora se cree que está enterrado el músico Joaquín Gaztambide.JUAN ANTONIO MARTÍNEZ (EFE)

El alcalde de la ciudad, Alejandro Toquero, recuerda que Gaztambide fue “uno de los de los mejores músicos, no de Tudela ni de Navarra, sino de España; una de las grandes personalidades que ha dado esta ciudad en su historia”. Motivo por el que considera que “es de justicia” comprobar si ese cuerpo le corresponde y si la historia del posible cadáver equivocado es fruto o no de la rumorología. De ahí que autorizara a la archivera municipal a investigar el árbol genealógico de Gaztambide. En un proceso largo se “ha logrado localizar a un bisnieto vivo de descendencia directa, un varón de edad avanzada que ha dado su permiso para que le hagamos las pruebas de ADN y disipemos cualquier duda”, explica el alcalde. La empresa encargada de cotejar las muestras será la Sociedad de Ciencias Aranzadi.

Toquero avanza que va a ser un trámite rápido y que ya ha comenzado, puesto que tanto la familia de Gaztambide como las de aquellos cuerpos que reposan en el nicho en el que supuestamente está el compositor han dado su autorización para abrirlo, obtener las muestras y realizar las comprobaciones. El regidor agradece la disposición del bisnieto de Gaztambide, que, no obstante, prefiere permanecer en el anonimato. Toquero aspira a que sean los restos del compositor los que allí reposan: “Espero y deseo que sea Joaquín Gaztambide el que está enterrado allí. Si no es, pues empezaremos a tirar de la manta, de todos los archivos y documentos de los que disponemos en Tudela desde que falleció para saber qué pasó y dónde pudo producirse el fallo en la custodia del cuerpo”. Si se comprueba, en cambio, que es él, el siguiente paso será, asevera, la construcción de “un mausoleo digno donde reposen sus restos y donde los tudelanos y todo el que quiera pueda visitarlo”. “Es una cuenta pendiente que Tudela tenía con Gaztambide”.

Músicos navarros

El músico Óscar Salvoch da fe de la importancia que tuvo Gaztambide en su momento. Recuerda la frase de Benito Pérez Galdós, en su libro Arte y crítica, “en el que dice que todos los músicos españoles son navarros”. “Se refiere a que, en la segunda mitad del siglo XIX, la música estaba comandada en España y, por qué no decirlo, en el mundo por navarros. Tenemos que tener en cuenta que estaban vivos a la vez Gayarre, Pablo de Sarasate, Hilarión Eslava, Emilio Arrieta, Dámaso Zabalza, Joaquín Gaztambide, Juan María Guelbenzu, Felipe Gorriti... O sea, un montón de músicos navarros, todos en posiciones de alto nivel, tanto intérpretes como gestores”. Muestra de ello, detalla, es que, tras la revolución de 1868, en el conservatorio madrileño sustituyeron al entonces director, el monárquico navarro Hilarión Eslava, por Arrieta.

Asimismo, recuerda anécdotas curiosas de Gaztambide, como su encuentro con Gayarre. “Eran tiempos de la Gloriosa, tras la Revolución de 1868, y Gayarre, que era corista en el Teatro de la Zarzuela, se entera de que el maestro Gaztambide está organizando una compañía para hacer las Américas y se presenta convencido de que lo va a contratar. Para su sorpresa, cuando Gaztambide le escuchó cantar, le mandó callar y le dijo que no servía ni para corista”. Finalmente, Gaztambide logró formar la compañía, se marchó a América pero regresó a España enfermo poco antes de morir.

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