Crítica | Clásica
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

Benet Casablancas muestra credenciales con un concierto convincente

El compositor posee una gramática musical refinadísima y una retórica quizá más conservadora, pero se ha ganado un territorio propio que le permite realizar obras de gran personalidad y de no poco atractivo sonoro

El compositor Benet Casablancas (izquierda), el director Santiago Serrate y el Grupo Modus Novus, el pasado 23 de enero en el Auditorio 400 del Museo Reina Sofía (Madrid).
El compositor Benet Casablancas (izquierda), el director Santiago Serrate y el Grupo Modus Novus, el pasado 23 de enero en el Auditorio 400 del Museo Reina Sofía (Madrid).Rafa Martín

Excelente inicio de la residencia del compositor Benet Casablancas el pasado lunes en el Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM), presenciado en el Auditorio 400 del Museo Reina Sofía (Madrid) y de la mano del Grupo Modus Novus. Casablancas, nacido en Sabadell en 1956, es uno de los compositores catalanes más sólidos de su generación. Y decir Cataluña no es solo señalar uno de los grandes polos artísticos de España y aun de Europa, es también una suerte de firma que se caracteriza, además de su solvencia y rigor, por una tradición de la modernidad que, en lo musical, atraviesa el siglo XX con raíces en Schoenberg, que residió allí tres años, en los treinta, y que continuó fertilizando un territorio que ha tenido singulares ramificaciones. Es por ello que, en Barcelona, creación y pedagogía han tejido una sólida alianza que Casablancas ha mantenido con maestría y tesón desde el Conservatorio del Liceu, al que le ha dedicado buena parte de sus afanes.

En esta residencia del CNDM, el concierto de ayer, lunes, presentaba una carta de visita homogénea, tres obras de la década pasada, el Homenaje a Montsalvatge de 2012, el dedicado a Cees Nooteboom, 2014, y el centrado en la figura de Granados, 2016. Obviamente, también están atravesadas estas obras por los homenajes. Pero hay más, la homogeneidad de las plantillas instrumentales, en breve, el quinteto de cuerda, el trío o cuarteto de viento y el piano y el arpa, brindaban una sensación de continuidad muy estimable. Como es de suponer, la obra de Casablancas abarca mucho más en tiempo y forma, pero esta primera entrega ha proporcionado un retrato muy atractivo.

Casablancas posee una gramática musical refinadísima y una retórica quizá más conservadora, pero se ha ganado un territorio propio que le permite realizar obras de gran personalidad y de no poco atractivo sonoro. Así lo captó el público de este concierto, que agradeció con aplausos abundantes esta cata de la música del de Sabadell.

La soprano Carmen Gurriarán, el lunes 23 de enero en el Auditorio 400 del Museo Reina Sofía.
La soprano Carmen Gurriarán, el lunes 23 de enero en el Auditorio 400 del Museo Reina Sofía.Rafa Martín

Pero, el concierto tenía una apertura digna de atención, el homenaje (otro) a T. S. Eliot de la compositora rusa Sofia Gubaidulina. Obra soberbia que muestra el rincón del alma de esta grande del siglo XX. ¡Qué grato es escuchar a Gubaidulina!, quien, pese a su fama (fue Premio Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA en 2017), no se prodiga como debiera en nuestras temporadas. En este Hommage à T.S. Eliot, los versos del británico, nacido americano, sonaron en la voz de la delicada soprano Carmen Gurriarán, poseedora de una voz brillante y bien formada, pero que, quizás, carezca de la fuerza en los graves que esta obra parece exigir; a cambio, la extensión de su registro permitió degustar esta obra con serena atención.

El Grupo Modus Novus, compuesto por excelentes profesores de orquestas como la de RTVE, alcanzó buenos niveles interpretativos, muy superiores a los que hasta no hace mucho escapaban a los recursos o ganas de grupos derivados de orquestas. Destacó el quinteto de cuerda, bien atento al magisterio del violinista David Mata. Pero, en general, muy bien concertado todo por la batuta, la mano, más bien, del afanoso director Santiago Serrate.

El resultado global ha sido una sesión tan agradecida a la escucha como a los que están más atentos a criterios de coherencia en un concierto de música reciente. Buen augurio para la residencia de Benet Casablancas, que invita a seguirle en las próximas apariciones de la presente temporada.

Sofía Gubaidulina: 'Hommage à T.S. Eliot'. Benet Casablancas: 'Mokusei gardens. A Viennese notebook'; 'Romanza sin palabras (homage to Granados)'; 'Dance, song and celebration (homage to Montsalvatge)'.
Grupo Modus Novus. Director, Santiago Serrate. Carmen Gurriarán, soprano. CNDM. Series 20/21.
Museo Reina Sofía, Auditorio 400. 23 de enero.

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