Arquitectura

Los dibujos de Girault de Prangey desvelan cómo ha cambiado la Mezquita de Córdoba en los últimos dos siglos

Una investigación con un escáner láser 3D demuestra que el artista francés midió en 1833 con detalle el monumento para realizar sus perspectivas

Vista frontal del mihrab de la Mezquita-catedral de Córdoba publicada por Girault de Prangey en 1839 con el modelo digital del estado actual superpuesto. / A. GÁMIZ/ J. CANTIZANI / J. F. REINOSO
Vista frontal del mihrab de la Mezquita-catedral de Córdoba publicada por Girault de Prangey en 1839 con el modelo digital del estado actual superpuesto. / A. GÁMIZ/ J. CANTIZANI / J. F. REINOSO

La pasión por la arquitectura y el dibujo fue el motor que impulsó los grandes viajes por la cuenca mediterránea de Joseph-Philibert Girault de Prangey, un acaudalado y erudito artista francés del siglo XIX que ha pasado a la historia como uno de los pioneros de la fotografía, técnica que usó como medio para elaborar sus litografías. Tres investigadores han analizado las perspectivas que De Prangey realizó en el interior de la Mezquita-Catedral de Córdoba durante un viaje antes de la invención de la técnica del daguerrotipo que lo haría famoso. El estudio demuestra que las medidas y las proporciones coinciden con gran exactitud con la realidad y permite conocer algunos de los cambios que ha sufrido el monumento desde que Girault de Prangey lo dibujara en 1833.

“Fue uno de los primeros que documentó el patrimonio con rigor científico. Su trabajo es de una precisión sorprendente para su época. Manejaba perfectamente las reglas básicas de la perspectiva cónica y los recursos gráficos avanzados y solventes para elaborar unas vistas muy bellas”, explica Antonio Gámiz, profesor del Departamento de Expresión Gráfica Arquitectónica de la Universidad de Sevilla y uno de los investigadores que ha realizado este año el estudio.

En octubre de 1832 el artista francés viajó a España atraído por la fama de la arquitectura islámica. Llegó en barco, acompañado por un equipo de dibujantes para recrear los principales monumentos de Córdoba (la Mezquita), Sevilla (la Giralda y el Real Alcázar) y Granada (la Alhambra). Ese viaje —el único documentado que realizó a España— se prolongó durante un año e incluyó también paradas en Barcelona y Tarragona. El resultado fueron las litografías que publicó por fascículos entre 1836 y 1839, elaboradas en la prestigiosa imprenta de París Lemercier et Cie. y editadas por Veith et Hauser con el título Monuments arabes et moresques de Cordoue, Séville et Grenade, dessinés et mesurés en 1832 et 1833, uno de cuyos ejemplares, que perteneció al paisajista Jenaro Pérez Villaamil, se conserva en la Biblioteca Nacional.

La relevancia de los dibujos de De Prangey (Langres, 1804-1892) radica en que son un fiel reflejo de la realidad. Parten de una meticulosa medición y dejan constancia del estado del monumento en 1833, antes de las importantes restauraciones acometidas a partir de la segunda mitad del siglo XIX, muchas de ellas dirigidas por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco desde 1887. La mezquita-catedral de Córdoba, declarada Patrimonio Mundial por la Unesco en 1984, comenzó a construirse a mediados del siglo VIII, bajo el reinado de Abderramán I, y, tras sucesivas ampliaciones, en el XIII fue consagrada como templo cristiano iniciándose así una letanía de transformaciones hasta finales del XIX.

Gámiz, Juan Francisco Reinoso, profesor de Expresión Gráfica Arquitectónica de la Universidad de Granada, y Juan Cantizani, de Ingeniería Eléctrica y Automática de la Universidad de Córdoba, son los autores del estudio que, por primera vez, revela el laborioso método de trabajo del erudito francés previo a la incorporación del daguerrotipo. Los investigadores han comprobado in situ la veracidad de los diseños del artista francés superponiendo un modelo digital creado a partir de un escáner láser 3D a las 14 litografías que publicó de la Mezquita de Córdoba.

El artículo científico de los investigadores, publicado en la revista digital ISPRS International Journal of Geo-Information, también revela la precisión de los abundantes detalles y ornamentos que De Prangey y su equipo midieron y dibujaron, lo que supone una gran cantidad de horas de trabajo. “Cuando Prangrey descubrió que con el daguerrotipo podía captar imágenes de arquitectura de forma rápida y precisa, para después trasladarlas con las correctas proporciones a sus dibujos, debió de ser como descubrir la rueda”, apunta Gámiz en su despacho de la Escuela de Arquitectura de Sevilla. “Hemos creado un modelo geométrico digital a partir de la nube de millones de puntos obtenida con escáner láser. Ha sido necesario simplificar su representación tras un detenido análisis arquitectónico y después de revisar muchos dibujos del monumento desde el siglo XVIII hasta nuestros días. Tras superponer nuestro modelo digital a sus perspectivas, hemos constatado la precisión de sus encuadres”, afirman los investigadores. Mientras la mayoría de los dibujantes alteraban o simplificaban la realidad para ofrecer visiones personales, De Prangey dio a conocer el patrimonio arquitectónico de una forma metódica y científica.

El estudio detecta también que algunas figuras humanas que aparecen en sus obras —publicó medio centenar de las tres ciudades andaluzas que visitó— están desproporcionadas porque las introdujeron después los grabadores. Sus perspectivas interiores muestran elementos que han desaparecido en las reformas, como los lucernarios y las bóvedas de yeso del siglo XVIII en las naves del mihrab, o el suelo de ladrillo en espiga que Velázquez Bosco sustituyó por un pavimento de mármol.

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Después de su viaje por España, el afán del artista francés por plasmar los grandes monumentos de forma fidedigna le hizo incorporar a su trabajo el daguerrotipo, un ingenio inventado en 1839 que obtiene una imagen única sobre una placa de cobre. Tras liberarse su patente, en 1841, De Prangey se construyó uno a su medida y con él recorrió el Mediterráneo captando las fotografías más antiguas que se conservan de países como Grecia, Egipto, Siria, Líbano, Turquía o Jerusalén. Realizó largos viajes, entre 1841 y 1850, en los que tomó más de 800 daguerrotipos que empleaba después para hacer sus dibujos y que nunca salieron de su mansión de Les Tuaires, en Langres (Francia), hasta que en 1922 los encontró, perfectamente conservados y clasificados, la persona que compró la finca, ya que el artista murió sin herederos. Christie’s subastó 85 de estos daguerrotipos en 2003 en Londres. La casa de subastas calculaba recaudar 1,7 millones de euros, pero se vendieron por 5,2 millones. El Metropolitan Museum de Nueva York, en 2019, y el Musée d’Orsay de París han dedicado, desde diciembre de 2020 hasta el pasado marzo, sendas exposiciones a los daguerrotipos de De Prangey.

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