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Tijeras + palíndromos + genes = Nobel

Coincidiendo con el premio sueco a las creadoras de la edición del genoma, dos libros abordan la técnica CRISPR, que permite manipular el ADN

Varias pipetas de laboratorio en el Instituto Max Planck de Biología de las Infecciones, en Berlín, que investiga con la técnica CRISPR. 
Varias pipetas de laboratorio en el Instituto Max Planck de Biología de las Infecciones, en Berlín, que investiga con la técnica CRISPR.  picture alliance / Getty Images

Era uno de los premios Nobel más claros de los últimos años. La técnica CRISPR permite empezar a hacer realidad las infinitas promesas de las terapias genéticas. Es uno de esos cambios drásticos y poco frecuentes de una disciplina que puede revolucionar la manera de hacer frente a las enfermedades o, incluso, ir más allá y cambiar la estirpe de los humanos. Y, para fortuna de los editores, el premio gordo ha caído justo cuando aparecía en España Una grieta en la creación. CRISPR, la edición genética y el increíble poder de controlar la evolución, publicado originalmente en 2017 por Jennifer A. Doudna, quien, junto a Emmanuelle Charpentier, acaba de ser premiada por Estocolmo con el Nobel de Química.

Además, en junio de este año se ha publicado otro libro sobre el asunto, Editando genes: recorta, pega y colorea. Las maravillosas herramientas CRISPR, del investigador español Lluís Montoliu, del CSIC, una de las personas que en nuestro país más investiga sobre esta técnica, presidente del Comité de Ética del CSIC, experto en enfermedades raras y que hace abundantes incursiones en la divulgación de la ciencia. Esta de 2020 es la segunda edición, en la que el autor ha “actualizado los hitos más importantes que han ocurrido en el universo CRISPR”, introduciendo las novedades del último año. En breve necesitará otra edición porque, como le pasaba a Alicia en el país de las maravillas, el suelo va muy rápido, así que hay que correr mucho para no quedar atrás. La semana pasada, sin ir más lejos, científicos del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas consiguieron destruir, en ratones, células tumorales de dos tipos de cáncer cortando mediante CRISPR los genes de fusión causantes de estos tumores.

Ambos libros se enfrentan al reto de resumir una tecnología en constante evolución, en la que cada semana aparecen aplicaciones novedosas y sorprendentes para modificar/manipular/mejorar el ADN, que supone la esencia de cualquier ser vivo, el genoma, eso que se ha dado en llamar el libro de la vida, una de las metáforas más vistosas, aunque no sea la más precisa. El genoma es a un libro lo que el diccionario a una novela. Sí, sí, está todo, pero a ver quién lo ordena, y cómo. Desde que, a finales del siglo pasado, el Proyecto Genoma conquistara la imaginación del público, y un inmenso pellizco de los dineros de los fondos destinados a investigación, era mucho más una gran campaña de relaciones públicas y de promesas por cumplir que un progreso terapéutico cierto. Sin embargo, las herramientas CRISPR pueden convertir en realidad las promesas de terapias génicas.

La sociedad deber responder a si tenemos derecho a no aplicar conocimientos susceptibles de mejorar la vida de las personas

En 1993 un investigador español, Juan Francisco Martínez Mojica, profesor en la Universidad de Alicante, encontró en el ADN de arqueas (microorganismos procariotas) que vivían en las salinas de Santa Pola una repetición de secuencias que le resultó inexplicable y sospechosa. En 2001 decidió bautizarlas con un nombre que debía ser “original, único y no coincidir con ningún otro término utilizado en el ámbito científico”, según afirma Mojica en el prólogo al libro de Montoliu. CRISPR viene de barajar los términos que definían, en inglés, lo que esas secuencias eran, es decir, clustered regularly interspaced short palindromic repeats, lo que se traduce como repeticiones palindrómicas cortas agrupadas y regularmente interespaciadas. Su colega Ruud Jansen decidió, en 2002, utilizar en un artículo en solitario el nombre que les había dado Mojica. El artículo seminal del español y su participación en el descubrimiento de estas secuencias son las razones esgrimidas para señalar la injusticia que supone el que Mojica no haya recibido, junto a Doudna y Charpentier, el Nobel.

Desde que, en 2012, estas dos investigadoras consiguieran hacer funcionar esas tijeras, y lo publicaran, ­CRISPR ha pasado “de ser una técnica revolucionaria algo esotérica a convertirse en una palabra de andar por casa”, escribe Doudna. Porque esa parte del ADN bacteriano lo que hace es funcionar como una autovacuna capaz de cortar trozos del propio ADN, dañado por ejemplo por un virus, para repararlos. La técnica CRISPR es “un regalo de las bacterias que nos permite hacer experimentos que parecían imposibles hasta ese momento”, según escribe Lluís Montoliu. En 2005, Mojica “comunicó al mundo” que esas secuencias eran “parte de un sistema de defensa, una inmunidad adaptativa que usaban las bacterias y las arqueas para defenderse de virus y plásmidos”.

Ambos libros dedican muchas páginas a contar qué es y cómo actúan esas secuencias genéticas y, sobre todo, qué utilidades pueden tener para tratar enfermedades o para cambiar genomas de una manera relativamente sencilla y segura. Igual pueden curar la anemia falciforme, una enfermedad hereditaria de la sangre, que dotar de mejores propiedades al trigo o al maíz. Y, sobre todo, esa técnica tiene capacidad de introducir cambios en la línea germinal humana, es decir, cambios genéticos artificiales que se heredarán. Como escribe Jennifer A. Doudna, “la pregunta no era si la edición genética se llegaría a usar para alterar la línea germinal humana, sino cuándo y cómo”. Es sabido que cada tecnología lleva aparejada su propia catástrofe y quizá esta sea la que acecha a CRISPR.

Y, sin embargo, ¿tenemos derecho a no aplicar conocimientos adquiridos susceptibles de mejorar la vida de las personas? Esa es la pregunta a la que, en ambos libros, se propone que responda la sociedad en su conjunto. Para ello es preciso que haya un debate social informado, algo a lo que estos libros contribuyen de manera capital.

BUSCA ONLINE ‘UNA GRIETA EN LA CREACIÓN’

Autores: Jennifer A. Doudna y Samuel H. Sternberg.

Traducción: James C.-G. Hombría y María José Sánchez.

Editorial: Alianza, 2020.

Formato: tapa blanda (376 páginas, 22 euros).

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BUSCA ONLINE ‘EDITANDO GENES: RECORTA, PEGA Y COLOREA’

Autor: Lluís Montoliu.

Prólogo: Francisco J. Martínez Mojica.

Editorial: Next Door Publishers, 2019.

Formato: tapa blanda (456 páginas, 24,70 euros).

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