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Cultura reservará un 35% de las ayudas al cine a películas dirigidas por mujeres

El ministro José Manuel Rodríguez Uribes anuncia en el Congreso que la inclusión será una de las prioridades de su mandato

Ayudas al cine
José Manuel Rodríguez Uribes, en la Comisión de Cultura del Congreso de los Diputados. EFE

Rodar una película en España, según los directores, representa una odisea. Y, sin el dinero de una televisión privada, roza la hazaña hercúlea. Los obstáculos a la financiación valen para todos, pero mucho más para todas. Por eso el nuevo borrador de la futura Ley de Cine prevé que los largos dirigidos por mujeres se consideren, literalmente, “obras difíciles”. La inclusión en esta categoría, que ya protege cortos y coproducciones extranjeras o en otras lenguas españolas, “les permitirá optar a un aumento de ayudas públicas de hasta un 75%”, anunció hoy el ministro de Cultura y Deporte, José Manuel Rodríguez Uribes, en su primera comparecencia ante la Comisión de Cultura del Congreso, a petición propia. Y, justo después, informó de un cambio en las subvenciones al séptimo arte: se reserva un 35% del crédito en cada categoría de ayuda pública a proyectos que tengan a una cineasta tras la cámara. La modificación se aplicará ya desde este año a los fondos para cortos y los largos de menor presupuesto, óperas primas y segundas y al margen de la cadena comercial. Desde 2021, afectará también a los proyectos mayores.

El ministro elevó la inclusión a prioridad absoluta de su mandato y le dedicó la primera parte de su intervención. "Si bien son las mujeres las que participan con mayor intensidad, las que leen más y las que realizan con más determinación actividades artísticas, las cifras de su empleo y los datos sobre propiedad intelectual no se corresponden con esa realidad", avisó. Rodríguez Uribes aseguró que “en los próximos meses” llegarán los primeros resultados de los estudios del Observatorio de Igualdad de Género en el sector, que nació hace un año. Sobre esa base, según el ministro, se concretarán medidas y se lanzará un plan de acción.

Fue algo así como el primer día de colegio de Rodríguez Uribes: apenas hubo conflictos, solo promesas y caricias. Hasta la oposición no paraba de felicitarle por su nombramiento. El ministro citó a Machado y Lledó, se mostró abierto a “escuchar y hablar con todos” y defendió que cultura y deporte son cuestiones de Estado y “elevan el alma”. A lo largo de casi una hora, intentó acordarse tanto de los más fuertes como de los más débiles: por un lado, colocó en marzo el inicio de la rehabilitación de parte del Edificio Sabatini del Reina Sofía, con 2,6 millones de euros, e insistió en un pacto nacional por la lectura. Por otro, presumió de la creación de un Centro Nacional de Difusión de la Danza y aludió a la deseada apertura de un teatro nacional para esta disciplina, ambas iniciativas ya lanzadas por su antecesor en el ministerio, José Guirao; asumió un compromiso con la España vaciada, adonde quiere ir a menudo e implantar más iniciativas culturales; anunció la inclusión en los próximos presupuestos de 2,5 millones para el “desarrollo de videojuegos”, apoyo a las librerías y la traducción y un “plan extraordinario de dotación bibliográfica”.

Eso sí, las buenas intenciones no cuestan, de ahí que Rodríguez Uribes evitara casi siempre acompañar sus promesas de fechas y dotaciones. Y así se lo hicieron notar algunas intervenciones de la oposición: “Ha expuesto lugares comunes con los que es fácil coincidir”. Él se escudó en que estaba planteando las líneas generales de su mandato, que mucho depende de los presupuestos y también de otros ministerios. Subrayó que hará todo lo posible por defender la "España plural" y sus idiomas. Aunque concedió que tomaba notas y se llevaba a casa "deberes".

Los diputados de la oposición también le recordaron sus olvidos: apenas habló del teatro o del Estatuto del Artista, nada dijo del IVA del arte, el cine online o la música grabada, esquivó la tauromaquia y reconoció que una ley de mecenazgo afecta a más sectores y necesita otros síes —empezando por Hacienda— en el Gobierno. "No soy aficionado a los toros, pero hay que respetarlos y cumplir la ley. A la vez, debemos avanzar en la protección de los animales, es una obligación", afirmó en su turno de respuesta a los otros partidos.

El deporte español tampoco celebrará que casi la totalidad de la intervención se centrara en la cultura. Y la oposición atacó casi en bloque el polémico nombramiento de Irene Lozano al frente del Consejo Superior de Deportes. Sin embargo, casi no hubo díscolos, tal vez por aquello de que era un debut: PP, Ciudadanos, Vox y los partidos independentistas dejaron claros su escepticismo y sus quejas, pero nadie se lanzó a la garganta del ministro. Cuestión de tiempo, quizás. Aunque en la anterior legislatura la Comisión de Cultura supuso un oasis de clima constructivo y pactos.

En general, Rodríguez Uribes no ofreció concreción, aunque sí más novedades. El ministro quiere actualizar la Ley de Patrimonio Histórico, para aumentar su protección e incluir bajo su paraguas el cine y la arqueología subacuática. A este propósito, confirmó un acuerdo con México para “continuar con la localización de los restos del navío Nuestra Señora del Juncal, uno de los dos buques insignia de la Flota de Nueva España hundida en las costas de México en 1631”. Relató que se propone crear una “Oficina Nacional de Propiedad Intelectual” y decidir el destino definitivo del centro cultural Tabacalera, en Madrid. Informó de que “la implantación en Santander del Centro Asociado del Reina Sofía, el Archivo Lafuente, ha comenzado su cuenta atrás”. Y regaló más buenas noticias al cine: la “exigencia de un porcentaje de pago efectivo previo a los guionistas para poder optar a las ayudas”, un cambio en el sistema de puntos que facilite a la animación lograr subvenciones y la renovada promesa de mejorar las desgravaciones fiscales para atraer los rodajes extranjeros. La esperanza de tantos cambios es que, algún día, filmar en España deje de ser una obra tan difícil. Para todos. Y todas.

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