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Sánchez da un giro al deporte

El Consejo de Ministros nombra a la periodista y ensayista Irene Lozano nueva presidenta del Consejo Superior de Deportes (CSD) en sustitución de María José Rienda

Irene Lozano
Irene Lozano, en el Palacio Nacional de México el pasado junio. EFE

El de Irene Lozano (Madrid, 1971), novelista, ensayista y periodista nombrada este martes por el Consejo de Ministros presidenta del Consejo Superior de Deportes (CSD), es un perfil más que novísimo. Un perfil único para un cargo que le llevará a discutir con presidentes de federaciones, abrazar a deportistas, confortarlos, consolarlos y animarlos, y financiarlos, negociar con dueños de clubes, reclamar mayores asignaciones a Hacienda y defender y negociar en el Congreso una Ley del Deporte. El cargo, incluso, la puede llevar a opinar en algún programa nocturno si un gol decisivo fue en fuera de juego o no.

Lozano sustituye en el puesto a María José Rienda, la exesquiadora olímpica que fue la primera mujer máxima responsable de la política deportiva en España y a quien José Manuel Rodríguez Uribes, el nuevo ministro de Cultura, el departamento en el que está englobado el Deporte, comunicó el lunes el cese por vía telefónica.

“Buscábamos un perfil más político”, dicen desde el Gobierno para argumentar la idoneidad de Lozano, premio Espasa de Ensayo (2005) por Lenguas en guerra. Licenciada en Lingüística por la Complutense, y de cuyos diálogos con Pedro Sánchez nació el libro de memorias políticas del presidente Manual de resistencia, publicado en febrero de 2019.

Diferentes voces del mundo del deporte, federativos y dirigentes, no esconden su curiosidad sobre la figura de Lozano en el despacho del deporte, pero también se han felicitado por el giro de Sánchez, ya que interpretan que ha sido el mismísimo presidente quien ha designado a Lozano y calculan que su cercanía a Moncloa, similar a la que anteriores animales políticos en el cargo, Jaime Lissavetzky o Miguel Cardenal, disfrutaron será un plus para que sus necesidades sean mejor atendidas.

Antes de sentarse en el Congreso como diputada por UPyD (2011-2015) y por el PSOE (2016, número cuatro por Madrid), Lozano fue durante una década periodista en la sección de Opinión de El Mundo. En la SER tenía un programa semanal, Más Platón y menos WhatsApp, y ha escrito columnas en diferentes medios, también en EL PAÍS.

Como es de Madrid es de todos los equipos de Madrid y de la selección. Jugó al balonmano en el colegio, nada y hace senderismo, y, aunque no corre, lee a Murakami, y, dice, que siempre le ha interesado la relación entre los intelectuales y el deporte, y le gusta cómo el escritor japonés afrontó el tema en su De qué hablo cuando hablo de correr. “Para él, para Murakami, siguen el mismo proceso el escritor que elige las palabras de sus libros y el maratoniano que sale a correr todos los días”, apunta Lozano en conversación telefónica pocas horas después de que el Consejo de Ministros oficializara su nombramiento. “A ninguno de los dos nadie les obliga, los dos, el deportista, el intelectual, lo hacen por elección libre”.

Hace un año más o menos, cuando aún no le podía haber rozado ni tangente al cerebelo la idea de que algún día su vida se llenaría de deporte, Lozano escribió el prólogo a un informe escrito por uno de sus colaboradores en su anterior oficina, la de la secretaría de Estado de España Global, dependiente del ministerio de Exteriores. El opúsculo, de Diego Calatayud, se titula La diplomacia deportiva como actor de la España global y en solo dos páginas Lozano saca a relucir su conocimiento de la historia del deporte desde los Juegos en la Grecia antigua hasta la actualidad y, además, resume gran parte de lo que significa el deporte para un Estado. “Más allá de los resultados cosechados por nuestros deportistas, o dejando incluso de lado la importancia del deporte en el PIB de nuestro país, el peso del deporte en nuestra reputación tiene un profundo contenido social”, escribe. Y, siguiendo la conversación telefónica, abunda en la idea. “El deporte es un factor de reputación impresionante”, dice. “Lo más visible de un país son los éxitos deportivos, y en España, están ligados tremendamente a la modernización, la democratización y la evolución de España en todos los niveles”.

Habla también Lozano de cómo los éxitos últimos del deporte femenino español están ligados impepinablemente al gran incremento del porcentaje de mujeres en el mundo laboral, y de cómo España también puede presumir, aparte de sus deportistas, del gran nivel mundial de sus médicos deportivos y fisiólogos y de sus gestores deportivos, imitados en todo el mundo, principalmente en Asia. “Las dos marcas deportivas más reconocidas en el mundo, Real Madrid y Barcelona, son españolas”, dice. “Tenemos que ir un paso más allá. Igual que hay un Instituto Cervantes para la promoción de la lengua es precisa una plataforma internacional para nuestro deporte”.

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