Crítica | Bad Boys For Life
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

Los belgas de Bruckheimer

El morbo de la película lo acaba poniendo Kate del Castillo, interpretando a la mujer de un narcotraficante apodada 'La Bruja', poco después de su relación en la vida real con 'El Chapo' Guzmán

Imagen de 'Bad Boys For Life'. En vídeo, un avance de la película.

BAD BOYS FOR LIFE

Dirección: Bilall Fallah, Adil El Arbi.

Intérpretes: Will Smith, Martin Lawrence, Vanessa Hudgens, Kate del Castillo.

Género: acción. EE UU, 2020.

Duración: 123 minutos.

El ojo de Jerry Bruckheimer para ir reclutando a los directores más adecuados para sus elefantiásicos productos de acción tiene fama de ser clínico. Por su factoría pasó en sus inicios el ya fallecido Tony Scott (Top gun, Superdective en Hollywood II, Días de trueno…); allí se forjó Michael Bay, procedente del videoclip, entre 1995 y 2002, justo desde Dos policías rebeldes hasta Dos policías rebeldes II; y Gore Verbinski supo dotar a la saga Piratas del Caribe de las virtudes de parque temático que Bruckheimer demandaba. Pero quizá se olvida que entre sus realizadores contratados también hubo proyectos fallidos como los de Simon West, Dominic Sena, Jon Turteltaub y hasta el imposible en tal universo Mike Newell.

Si los belgas de origen magrebí Bilall Fallah y Adil El Arbi lograrán hacer carrera en Estados Unidos junto a Bruckheimer está por verse, pero de momento en Bad boys for life, tercera entrega de la saga Dos policías rebeldes (esta vez titulada en España con su enunciado original), demuestran competencia para ilustrar a la manera del veterano productor uno de sus thrillers de acción, aunque sin lograr dotar a su película de singularidad alguna. Si acaso, en comparación con las dos primeras entregas de Bay, una explicitud mayor en la violencia.

Contratados en principio para dirigir Superdetective en Hollywood IV, otra resurrección de saga ahora pospuesta, Fallag y El Arbi llamaron la atención de Bruckheimer gracias a Black (2015), un Romeo y Julieta ambientado en el fatídico barrio de Molenbeek, en Bruselas, con estética y ritmo de videoclip, pleno de acción, recursos visuales y de montaje, y, cómo no, de intrascendencia. En Bad boys for life, sujetos a un guion grueso de pura venganza y apuntes cómicos, parecen limitarse a cumplir el expediente. Y al final el morbo de la película lo acaba poniendo la presencia de Kate del Castillo, interpretando a la mujer de un narcotraficante apodada La Bruja, poco después de su polémica relación en la vida real con El Chapo Guzmán.

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Sobre la firma

Javier Ocaña

Crítico de cine de EL PAÍS desde 2003. Profesor de cine para la Junta de Colegios Mayores de Madrid. Colaborador de 'Hoy por hoy', en la SER y de 'Historia de nuestro cine', en La2 de TVE. Autor de 'De Blancanieves a Kurosawa: La aventura de ver cine con los hijos'. Una vida disfrutando de las películas; media vida intentando desentrañar su arte.

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