El festival de Cine de Málaga se celebrará del 24 al 30 de agosto

El certamen, que fue aplazado en marzo, elimina en esta edición su dimensión social, se concentrará en las secciones a competición y planea proyecciones al aire libre

Desfile de actores en la alfombra roja del festival de Málaga.
Desfile de actores en la alfombra roja del festival de Málaga.García-Santos

El pasado 10 de marzo, a solo tres días de su inicio, la maquinaria del festival de Cine de Málaga se detuvo. En un ambiente enrarecido, cuando aún se sabía poco de la dimensión de la crisis del coronavirus, sus responsables decidieron aplazarlo. No había entonces prohibición sanitaria, pero sí un gran problema: las dificultades de movilidad de los invitados. “Fue una decisión dura que rompió muchas ilusiones”, dice su director, Juan Antonio Vigar. Aquel día -que ahora se ve como acertado- también fue el primero en empezar a buscar nuevas fechas al evento. Ahora ya se han concretado. El festival se celebrará entre el 24 y el 30 de agosto, según confirma Vigar, cuyo equipo lo ha comunicado al sector y prepara ya los viajes de los participantes. Tendrá, eso sí, un formato más reducido y su dimensión social desaparecerá: no habrá alfombra roja, encuentros con el público o fiestas.

La vigésimo tercera edición del Festival de Málaga quedará así acortada en tres días, pasando de los diez previstos para marzo a los siete en agosto. La mayor concentración también se debe a que el número de películas participantes disminuirá visiblemente. El certamen se centrará en las secciones oficiales a competición: largometrajes, cortometrajes, documentales, ZonaZine y Cinema Cocina. A cambio, se caerán las secciones consideradas como no esenciales —las destinadas principalmente a la exhibición, como pueden ser las Sesiones Especiales de documentales—. Las salas donde se proyectarán las películas —esencialmente el Cine Albéniz, el Teatro Cervantes y el Teatro Echegaray— tendrán las mismas medidas de desinfección, higiénicas y de aforo que se exigen a todas las del país. Se mantendrán también la gala inaugural y la de clausura, así como los premios y homenajeados: Gael García Bernal, Arturo Ripstein, Tamara Hernández, Carlos Marques-Marcet, Javier Fesser, Kiti Mánver y Óscar Martínez.

Todavía sin plena confirmación, se espera la participación “de prácticamente las mismas películas” de la competición por la Biznaga de Oro que en la aplazada edición de marzo. Entre ellas destacan A este lado del mundo (David Trueba), El diablo entre las piernas (Arturo Ripstein), Un mundo normal (Achero Mañas) o Las niñas (Pilar Palomero). Toda la actividad industrial, englobada en el Málaga Festival Industry Zone (Mafiz), se ha ido al formato online. De hecho, ya se han celebrado los apartados Málaga WIP y el MAFF y otras como Spanish Screenings se va a retrasar a una fecha consensuada con el ICCA (el organismo del Ministerio de Cultura y Deporte dedicado al cine) y el ICEX para el próximo otoño. Las conversaciones con el sector también servirán para decidir las fechas de 2021 y que, debido al parón actual de rodajes, se retrase “muy probablemente” hasta finales de primavera.

“Prudencia y responsabilidad”

Mientras tanto, se cierran los flecos de la edición excepcionalmente veraniega de 2020. “Nuestro planteamiento es un festival basado en el cine y no tanto en el evento social”, subraya su director, que asegura que toma la decisión “por prudencia y responsabilidad”. El ambiente, las aglomeraciones, la posibilidad de ver a las estrellas del cine nacional por la calle o en un bar son algunos de los aspectos clave de una cita que el año pasado llegó a reunir a 150.000 personas. Esta vez serán muchas menos, como las posibilidades de encontrarse con las estrellas del celuloide. “El festival seguirá siendo patrimonio de los malagueños, pero desde un formato diferente obligados por la situación que estamos viviendo”, insiste Vigar. Sin alfombra roja, y para que la ciudad reconozca al evento como suyo, se han previsto varias iniciativas. Una de ellas es la instalación de pantallas gigantes en el casco histórico para que se puedan seguir en directo tanto las ruedas de prensa como las galas y otros actos. Además, se ha fusionado la iniciativa Cine Abierto -que en cada edición lleva numerosas películas a playas y parques de la ciudad- para que cada día del certamen haya proyecciones en espacios públicos a modo de cine de verano, de tal manera que la celebración se pueda extender a todos los distritos de la ciudad.

La fecha elegida tiene que ver con varios motivos. Por un lado, la posible celebración de la Feria de Málaga entre el 15 y el 22 de agosto. El Ayuntamiento de Málaga aún no ha tomado una decisión al respecto, pero en todo caso se quería evitar la coincidencia. Por otro lado, porque en septiembre arranca una intensa temporada de festivales de cine después de que la crisis sanitaria se haya llevado por delante citas indiscutibles como Cannes. Venecia, de hecho, ha mantenido sus fechas -del 2 al 12 de septiembre-, y San Sebastián también sigue apostando por mantener las suyas, del 18 al 26 de septiembre. Luego llegarían Valladolid, Sevilla y Gijón. “Que hagamos el Festival de Málaga será bueno para todos los que vengan detrás. Será un banco de experiencias del que el resto podrá aprender y, también, la constatación de que es posible hacerlo con todas las medidas de seguridad”, destaca Juan Antonio Vigar. “La segunda quincena de agosto es el momento en el que empezaremos a ver el final del túnel con la reactivación efectiva de rodajes, la exhibición y el festival de Málaga, que puede ser la guinda del pastel”, dice Vigar. Siempre, claro, que las condiciones sanitarias lo permitan.

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