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Daniel Sánchez Arévalo y la salvación a través del cine

El director presenta 'Diecisiete', una Proyección Especial en la sección Oficial, en la que dos hermanos vuelven a su pueblo en busca de sus raíces y de dónde enterrar a su abuela

Daniel Sánchez Arévalo, en San Sebastián. En el vídeo, tráiler de la película. Getty Images

Desde el principio de proyecto, Daniel Sánchez Arévalo (Madrid, 49 años) tenía en su pizarra dos palabras: Sentida y Sencilla. "Mis películas son bastantes abigarradas. Mi horror vacui me lleva a que pasen muchas cosas, con acciones en paralelo que se cruzan", apunta sobre el nacimiento su nueva película Diecisiete, que participa en la sección Oficial, como Proyección Especial, en el festval de San Sebastián. "Y me dije: 'Dani, lo mismo es el momento de contar una historia más sencilla con dos personajes, una trama, una sola línea argumental y confiar en ella'. Ha sido duro y difícil".

Diecisiete cuenta la historia de un chaval de esa edad, interno en un centro de menores, que se escapa para buscar a un perro con el que ha establecido una relación especial en una terapia de reinserción. En este viaje le acompañará, a regañadientes, su hermano mayor en una decrépita autocaravana en la que también trasladan a su abuela moribunda. "No veas las ganas que tuve de meter a más gente en ese vehículo", ríe. "Entendí que eso pervertiría mi intención. Y también rehuí la trampa de una historia de amor convencional; hay una entre hermanos que reconstruyen su unidad familiar".  Sánchez Arévalo apunta a que ha luchado mucho contra sí mismo. "Me ocurrió también en Primos, porque venía de hacer Gordos y me repetía constantemente que estaba rodando una comedia, que no podía caer en el drama. Aquí remé en pos de esa sencillez", recuerda.

En la película hay una doble cuenta atrás: los días que le quedan a la abuela antes de morir y el momento en que Héctor, el protagonista, cumpla 18 años: si prosigue su huida pasará de un centro de menores a una institución penitenciaria. "Por eso el filme se desarrolla en tres días, concreto la acción. Como director me autolimito", reflexiona Sánchez Arévalo. Más allá de esos límites, en Diecisiete el cineasta vuelve a hacer algo común en toda su carrera: mostrar un fragmento de su alma. "En la ficción siempre he encontrado la mejor de las terapias, mi única cura", confiesa. "Porque, a pesar de haber estado 16 años yendo a psicoanálisis, solo encuentro alivio en la creación. En hacer ficción me refugio de las cosas más dramáticas que me han pasado. Siento que hago el viaje con ellos, que también me evado huyendo en la caravana. En mis películas los personajes indagan en sí mismos porque es lo que yo hago escribiendo. El caso más extremo fue Primos, ya que en aquel momento estaba pasándolo muy mal y me inventé esa comedia para superarlo".

Ahora asegura encontrarse bien, mirar las cosas "desde la madurez", no jugarse tanto de su interior. "Pero cambié todo mi equipo artístico y técnico, para obligarme a salir de mi zona de confort. Me costó mucho tomar esa decisión porque me planteé si les estaba traicionando. Algo ridículo, porque en realidad ellos no me necesitan, ya vuelan de forma libre y maravillosa". La jugada estaba en que el viaje de la pantalla fuera el viaje del director. "Y ponerme en un nuevo sitio". Eso lo intentó en un anterior proyecto, una adaptación de una novela, "que no encontró la financiación". Eso le dejó desconcertado, porque siempre le ha ido bien en taquilla y con la última, La gran familia española, consiguió 11 nominaciones a los Goya. "Piensas que vas a poder hacer lo que te dé la gana, incluso aunque fuera un thriller de posguerra. Pues no: solo querían hacer comedia. Y en la crisis me refugié en mí mismo y en una historia que tenía guardadita".

Su Héctor es un rain man con querencia por Cantabria. En la película nunca se dice, ni siquiera se apunta su condición, pero es asperger. "He investigado mucho. A mí me interesaban mucho los chavales no diagnosticados, esos que ves y te preguntas qué les pasa. Que son gente con un código de conducta moral muy especial, que no pillan la ironía... En otras facetas en cambio poseen unos superpoderes: su frialdad le hace ver claramente soluciones perfectas a diversos problemas".

Diecisiete ha sido producido por Netflix, y pasará por salas el 4 de octubre antes de ser accesible en esa plataforma audiovisual. "Iré a cines primero, algo que me importa mucho", cuenta el director. "Busqué financiación en otros sitios, y solo desde Netflix me dijeron a todo que sí, entendieron el proyecto. Yo he ido a rodar a la España que se está vaciando, a pueblos cántabros de ensueño con la mitad de las casas vacías, a retratar algo que está desapareciendo. Otro elemento que suma al tono agridulce de Diecisiete".

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