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Daniel Sánchez Arévalo: “Ir al cine ha dejado de ser una forma de ocio habitual”

El cineasta rueda tras seis años sin estrenar una película 'Diecisiete', cuarto filme español de Netflix

Biel Montoro y Daniel Sánchez Arévalo en el rodaje de 'Diecisiete'.
Biel Montoro y Daniel Sánchez Arévalo en el rodaje de 'Diecisiete'.

Seis años después de La gran familia española y la novela La isla de Alice de por medio, Daniel Sánchez Arévalo (Madrid, 48 años) vuelve a rodar una película, Diecisiete. Y lo hace para Netflix, en donde ya han trabajado o están en ello cineastas españoles como Roger Gual (Siete años), Borja Cobeaga (Fe de etarras), Isabel Coixet (Elisa y Marcela) y Jota Linares (¿A quién te llevarías a una isla desierta?).  La coproducción, junto a Atípica Films, y distribución de Diecisiete en todo el mundo a través de la plataforma es el último ejemplo de la gran apuesta de Netflix por los contenidos españoles, que se certificó el pasado julio con el anuncio de que la compañía va a abrir su primera sede de producción europea en Madrid, con varios proyectos de series en marcha. Diecisiete cuenta la historia de un joven que, a punto de cumplir la mayoría de edad, se escapa de un centro de menores para buscar a un perro.  "En esta cosa mía de reinventarme, de tirar por otros caminos, de buscar otras maneras, apareció Netflix, y fue como amor a primera vista", cuenta el director de AzulOscuroCasiNegro, Gordos y Primos.

Pregunta. ¿Cómo surge Diecisiete?

Respuesta. La idea parte de un recorte de un periódico. Tengo un corcho desde hace muchos años donde cualquier noticia que me llame la atención la cuelgo ahí. La mayoría nunca llegan a ningún lado. Era una noticia de 2012 sobre terapias con perros para reinserción de presos. Una iniciativa que se hacía en un centro penitenciario para que los presos pudieran reconectar, era una manera de asumir responsabilidades, de reformarse, de crear vínculos emotivos y aprender a manejar la ira y la frustración. Hice dos pelis entremedias y hace dos años se me encendió la luz y dije, esta historia ahora sí que me interesa hacerla. Me planteé, qué pasa si esto en vez de suceder en una cárcel, ocurre en un centro de menores con un chaval de 17 años.

P. ¿Quién es ese chaval?

R. En esta película estoy muy obsesionado con estar pegado a la realidad, que todo sea extremadamente creíble. Fundamental era que el actor [Biel Montoro] tuviera la edad. De entre todas mis películas, es en la que menos se expresan los sentimientos. Todo sucede mucho más por dentro, es gente que no sabe manejar muy bien el mundo de las emociones, hay bastante menos diálogo que en otras de mis películas. Necesitaba alguien que el espectador comprenda que es un chaval que está muy peleado con el mundo, pero sobre todo consigo mismo. Alguien que tuviese garra, la que puede llevar a un chaval a convertirse en un delincuente y acabar en un centro de menores. Pero luego, también que tuviera ese lado más tierno, que le cuesta más conectar, de un adolescente, y que poco a poco se vaya desarmando y desmontando.

P. ¿Cuenta también con sus actores habituales?

R. No, he decidido cambiar por completo. He querido salirme de mi zona de confort, el tipo de historia es muy mía, pero es diferente. Decidí no repetir y cambiar todo el equipo técnico, a pesar de que las cuatro películas que hemos hecho juntos he repetido con muchos de ellos y siempre ha sido maravillosa la experiencia. Era más una cuestión personal, y eso me llevó también a tomar la decisión de que no iba a salir ni siquiera Antonio de la Torre por ahí pasando. Está siendo una experiencia muy especial en ese sentido, porque me lleva a otro sitio diferente. El primer día de rodaje era como ir al colegio, pero cuando te han cambiado de colegio y dices, ¿ahora qué hago?

P. Donde sí repite es en Cantabria.

R. Eso lo tenía clarísimo. Nací en Madrid, pero me siento cántabro de adopción. Mi padre, mis abuelos y mis tíos eran cántabros. Es una road movie, es la historia de un chaval buscando a un perro con su hermano. Rodamos por todo Cantabria, pero me he querido meter más al interior, así como Primos es Comillas y es mar, aquí el 80% es montaña. Yo mismo me he sorprendido de la cantidad de sitios increíbles que he descubierto.

P. ¿Cómo apareció Netflix en este proyecto?

R. Nos preguntaron si teníamos algún proyecto. Les dije, esto no es el tipo de peli que he hecho previamente, en todo caso se parece más a la primera, AzulOscuroCasiNegro, que al resto. Es una película que yo califico de sencilla y sentida, y es un drama con puntos de humor, pero más cerca del drama, y a lo mejor ellos pretendían, bueno, no sé qué pretendían, pero en cuanto se leyeron el guion, dijeron que la querían hacer. De momento ha sido una relación maravillosa porque me están dando muchísima libertad, sin imposiciones. He apostado por un casting de caras menos conocidas y me han dejado elegir a los mejores actores para los personajes que yo había escrito, sin pensar que tiene que haber alguna cara que les ayude a vender la película internacionalmente.

Daniel Sánchez Arévalo, Biel MOntoro y Nacho Sánchez en el rodaje en Cantabria de 'Diecisiete'.
Daniel Sánchez Arévalo, Biel MOntoro y Nacho Sánchez en el rodaje en Cantabria de 'Diecisiete'.

P. ¿Con Netflix, no se echan de menos las salas de cine?

R. Creo que sí va a haber un estreno. Netflix, como produce la película, no tiene que respetar las ventanas de exhibición de seis meses. La estrategia no está determinada, pero desde luego, soy un ferviente defensor del cine en el cine, me gusta mucho ir al cine, sigo yendo mucho, pero también la llegada de Netflix y otras plataformas nos han abierto un abanico de posibilidades a los creadores increíble. Insisto, a mí han venido y hemos tenido una relación excelente y estoy haciendo la película que quiero, como quiero y donde quiero, y luego, por desgracia, el ir al cine ha dejado de ser una forma de ocio habitual. Ir al cine empieza a ser algo más extraordinario y ojalá cambiara esta corriente, todos lo estamos deseando, pero no parece nada indicar que todo se vaya a revertir, pero la gente sigue demandando ficción, más que nunca quieren que les cuenten historias, entonces, cambia la manera de consumir esa ficción.

P. Alfonso Cuarón opta al León de Oro en Venecia con Roma, una película de Netflix [al día siguiente de esta entrevista lo ganó]...

R. La apuesta clara de Netflix es hacer películas, no TV movies. Es apostar por autores. Scorsese acaba de rodar su siguiente película con ellos, esto es lo que está sucediendo. A mí también me hace ilusión ser parte de esto, que Netflix haya apostado este año por producir tres películas en España y que una haya sido la mía.

P. ¿Qué le ha dado su experiencia como guionista de series como Farmacia de guardia, Hospital central o Hermanas?

R. Me ha dado el oficio, para mí ha sido el mejor de los másteres de escritura, sobre todo porque he escrito muchas series muy diferentes, incluso series diarias, que son muy exigentes, porque tienes que generar y parir historias todos los días, con la presión que eso conlleva y sobre todo porque además, en la ficción española hacemos las series con la mitad de la mitad de la mitad del dinero y de los recursos con que las hacen fuera, sobre todo en EE UU. Eso te obliga a que tu imaginación sea capaz de solventar pasar por encima de todos los obstáculos que constantemente te encuentras. Como contador de historias mi paso por la televisión ha sido maravilloso.

P. ¿Volvería a la televisión?

R. Me encantaría. Sueño con convertir la La isla de Alice en una serie. Me pasa como con el cine, intento que cada historia encuentre su formato y su sitio. El día que se me ocurra una historia que se cuenta mejor en una serie que en un largometraje, apostaré por ello o intentaré que se lleve a cabo y se produzca.

P. ¿Cómo siente que ha evolucionado su cine desde AzulOscuroCasiNegro?

R. Me siento un poco como si estuviera haciendo mi primera película, pero con el bagaje de toda la experiencia que he atesorado como cineasta en estos 15 años. Igual que también cuando hice la primera, sentía que de alguna manera no era la primera porque de alguna manera tenía mucha experiencia previa con los cortos y con mi experiencia en la tele como guionista. Esto es un poquito lo mismo. Yo partía de la necesidad de reinventarme y me di cuenta de que necesitaba volver un poco a los orígenes de algunos de mis cortos. Y tenía también ganas de hacer una nueva inmersión en la adolescencia, contar la historia de un chaval, es algo que llevaba mucho tiempo dándole vueltas.

P. ¿Qué le parece la elección de Campeones para representar a España en los Oscar?

R. Muy bien. Admiro muchísimo a Javier Fesser, me gusta mucho todo lo que hace y la capacidad que tiene de conectar con el público. Ha conseguido algo increíble, que es sin tener detrás una televisión como Atresmedia o Telecinco, la cifra de recaudación que ha conseguido y el estar tantas semanas en el top diez, me parece maravilloso. También me parece bien que la peli más popular de este año sea la que va a los Oscar. No sé cómo va a conectar, porque las comedias tienen muchísimas menos opciones en los grandes premios, pero todos hemos votado y es la que ha salido elegida así que hay que aplaudirla y apoyarle.

P. ¿Cómo ve la mezcla de cine y series en los festivales?

R. No me acaba de convencer mucho. Y fíjate que el año pasado abrió en San Sebastián La peste, que es de mi productor, José Antonio Félez. Alberto Rodríguez y yo somos la dupla de directores que trabajamos siempre con él y La peste me encanta, pero no acabo de entender que esté en el festival, no acabo de verle la lógica. Si es un festival de cine, pues es un festival de cine y ya está. Que tiene todas las cualidades cinematográficas y más La peste y muchas de las series, sí, pero no creo que sea el sitio, sobre todo porque se suelen mostrar un par de capítulos de algo que no está terminado. No me gusta.

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