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Testimonio histórico malgastado

Entre los años 1963 y 1964, Nelson Mandela y otros nueve integrantes del Congreso Nacional Africano fueron juzgados en el llamado proceso de Rivonia

'El Estado contra Mandela y los otros'
Imagen de 'El Estado contra Mandela y los otros'.

He aquí un gran ejemplo de película con un valiosísimo material que, sin embargo, sus autores no saben cómo utilizar. Entre los años 1963 y 1964, Nelson Mandela y otros nueve integrantes del Congreso Nacional Africano fueron juzgados en el llamado proceso de Rivonia, acusados de actos de sabotaje contra el apartheid sudafricano, y condenados la mayoría de ellos a cadena perpetua. De esa causa no hay grabaciones de imagen, pero sí un audio de 250 horas, guardado en un cajón durante décadas y que recientemente ha sido recuperado y restaurado. Un documento imprescindible en lo histórico y en lo político que, bien aprovechado, podía convertirse en la voz emocional del mito y del recuerdo.

EL ESTADO CONTRA MANDELA Y LOS OTROS

Dirección: Nicolas Champeaux, Gilles Porte.

Intervienen: Winnie Mandela, Ahmed Kathrada, Denis Goldberg, David Yutar.

Género: documental. Francia, 2018.

Duración: 105 minutos.

Ahora bien, si el cine es fundamentalmente imagen y en esos archivos solo hay sonido, ¿cómo ilustrarlos? En una decisión harto discutible, Nicolas Champeaux, reportero de Radio France International especializado en temas africanos, y Gilles Porte, codirectores del documental El Estado contra Mandela y los otros, han compuesto una película en la que esas voces y declaraciones históricas van acompañadas de pedestres animaciones compuestas por simulaciones de dibujos a carboncillo. Feas en lo estético y cuestionables en lo conceptual. Así, el impacto que pueden causar los testimonios se ve minimizado por una amalgama que nunca es artística ni turbadora.

Junto a ello, Champeaux y Porte, en la parte más convencional pero, en el fondo, más aprovechable de su película han entrevistado a una parte de aquellos diez encausados y a sus familiares, entre ellos Winnie Mandela, primera esposa de Nelson, Denis Goldberg y Arthur Godreich, judíos blancos, Ahmed Kathrada, indio, y Andrew Mlangeni, de raza negra, en una muestra de la diversidad de procedencias de la lucha antirracista en Sudáfrica. Y, sin embargo, excepto la conmoción que desprenden algunos de sus recuerdos y reflexiones, esta parte tampoco acaba de estar bien ordenada ni tiene el ritmo suficiente en su conjunción con las animaciones y con esporádicas imágenes televisivas de la época.

Y un detalle final, aparentemente banal pero quizá paradigmático, habla bien de lo descuidado del trabajo de Champeaux y Porte: durante todos los testimonios a cámara, los testigos vivos del proceso llevan unos enormes auriculares, los llamados circumaurales, alrededor del cuello y sobre los hombros, incómodos en lo físico y sorprendentes en lo visual para el espectador. Se supone que son para un único instante, en el que los autores ponen en sus oídos aquellos testimonios propios o cercanos, y así filmar sus reacciones. Pero la pregunta obvia es: ¿por qué no pensaron en quitárselos de ahí para el resto de las largas entrevistas?

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