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Cinco Oscar mexicanos a la mejor dirección en seis ediciones

Los tres premios de Alfonso Cuarón alargan una irrepetible racha de cineastas de este país en Hollywood

Alfonso Cuarón tras recibir el Oscar a mejor película de habla extranjera. En vídeo,la entrega del premio por Guillermo del Toro y el discurso de Cuarón.

Pensándolo bien, los Premios Oscar han sido siempre mexicanos. Esa codiciada estatuilla dorada de 3,8 kilos está hecha a la imagen y semejanza de Emilio El Indio Fernández, el fornido actor y director de clásicos como Enamorada y Pueblerina. Fernández, Dolores del Río y Mario Moreno Cantinflas son solo algunos de los protagonistas de la época dorada del cine mexicano, hace más de 60 años, que dejaron huella en Hollywood. Ya va siendo hora de hablar de la nueva generación de mexicanos que han conquistado la capital mundial del entretenimiento.

El triunfo de Alfonso Cuarón esta noche alarga una ya de por sí inimaginable racha iniciada por él mismo en 2014. Entonces, junto a Emmanuel El Chivo Lubezki, el cineasta ganó dos Oscar por Gravity, su película de gran presupuesto con George Clooney y Sandra Bullock. A ese logro seguirían victorias para sus amigos -y sanos competidores, hay que decirlo también- Alejandro González Iñárritu y Guillermo del Toro.

Ninguno de esos premios de la Academia, muy festejados, habían tenido un sabor tan dulce para los mexicanos. El triunfo de Roma, que ha conseguido tres premios esta noche, incluyendo el de mejor película extranjera por primera vez, ha tenido un impacto muy diferente. Verbenas y conciertos fueron organizados en las calles de la capital mexicana, sobre todo en el barrio que da nombre a la que es considerada la obra maestra de Cuarón. Algunos inclusive han descrito el ambiente en México como el que se vive justo antes de disputar la final de un Mundial de fútbol.

La colonia Roma se ha convertido en un nuevo destino turístico. Pero la película también ha tenido un impacto social. La historia de una familia de clase media alta en el México de los años setenta ha obligado al país a discutir sobre el clasismo y el racismo, aún muy arraigados en la dinámica actual. Este debate ha sido acompañado por una nota positiva: el descubrimiento de Yalitza Aparicio. Esta indígena oaxaqueña de 25 años, quien nunca había actuado, se convirtió en un fenómeno justo en el momento en que Hollywood se esfuerza por ser más diverso.

Serán los críticos e historiadores del cine quienes deban explicar el porqué tres mexicanos acapararon la cima de Hollywood durante un lustro. Algunos lo considerarán una afortunada coincidencia. Hay otros en la industria que creen que se trata de la imposición de un estilo muy personal. El triunfo de una intensa filosofía de trabajo que no se aparta de ningún proceso en el desarrollo de una película: desde la preproducción hasta las tareas de publicidad o mercadotecnia una vez que la cinta está terminada. Este ímpetu es inusual en una industria donde los estudios y sus ejecutivos suelen tener la última palabra. Ya habrá tiempo de argumentar la increíble racha mexicana en Hollywood. De momento, debe festejarse este nuevo logro de una irrepetible generación llena de talento.

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