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Podemos propone al Gobierno un plan de protección del cine

El grupo pide crear una nueva figura: el Bien de Interés Cultural Audiovisual (BICA)

Un empleado revisa películas antiguas en el centro de restauración y conservación de la filmoteca en la Ciudad de la Imagen de Madrid.
Un empleado revisa películas antiguas en el centro de restauración y conservación de la filmoteca en la Ciudad de la Imagen de Madrid.

El grupo Unidos Podemos registrará en los próximos días una Proposición No de Ley (PNL) con medidas concretas para evitar la desaparición del patrimonio cinematográfico. El socio del Gobierno propone la creación del Bien de Interés Cultural Audiovisual (BICA), una nueva figura de protección específica que debería ser incluida en la Ley de Patrimonio Histórico de 1985. En la actual ley se especifica que los ejemplares de discos, fotografías, materiales audiovisuales y películas forman parte del patrimonio histórico español, pero para Podemos es necesaria mayor concreción. El patrimonio le debe un capítulo específico al cine.

“La ley carece de una figura de protección específica para la correcta salvaguarda” del cine, aseguran desde el grupo político y reclaman una normativa realizada con protocolos diseñados para la conservación del formato analógico y digital. La actual norma “es tan genérica que no resuelve la urgencia de conservación”, cuentan. La subcategoría BICA pondrá al cine a la altura de los monumentos y los sitios arqueológicos y la redacción de un capítulo propio dentro de la ley de 1985, será “similar al que tienen los archivos, las bibliotecas y los museos” para recibir la protección debida.

Con su aprobación en el Gobierno, el cine sería cuidado y protegido como se conservan los bienes inmuebles (una pintura o una escultura), con rango de protección propia. No hay ninguna obra cinematográfica incluida en la lista de Bienes de Interés Cultural (BIC). Eduardo Maura, portavoz de cultura de Podemos, explica por teléfono a este diario que “es una fórmula de protección preventiva del patrimonio fílmico del futuro y del pasado, que nos va a permitir localizar muchos más bienes culturales que, hasta el momento, identificábamos con la industria”. El diputado cree que este añadido debería estar cerrado en esta legislatura junto con la reforma de la Ley Inmaterial, que avanzó EL PAÍS. Apunta también que es una reforma “gratis”, sin dotación presupuestaria, porque lo urgente ahora es que las administraciones hagan sus catálogos de patrimonio fílmico “para saber cuánto necesitamos proteger”. El dinero “vendrá más adelante”.

Además, Podemos insta al Gobierno a que se adhiera a los estados miembros de la Unión Europea y asuma las recomendaciones y conclusiones que se dictaron hace 17 años, en el convenio para la protección del Patrimonio Audiovisual, esencial en la construcción de la identidad de cada país. Aquella era la primera iniciativa comunitaria que planteaba la necesidad de proteger al cine como cualquier patrimonio cultural. Más tarde, en 2010, el Consejo Europeo llamó la atención de los nuevos entornos para asumir los retos de conservación de la era digital, sobre todo en los capítulos de accesibilidad y distribución de las obras. Maura aclara que, junto con la creación del BICA, el cine necesita un plan integral de protección para resolver esta encrucijada de soportes, usos, costumbres y hábitos en los entornos y contenidos digitales.

"Ya es hora de protegerlo. El cine no se ha visto como un bien patrimonial de primer orden, como la pintura, la escultura o la arquitectura. Ahora es urgente porque estamos inmersos en una conversión tecnológica digital que cuestiona el producto fotoquímico", explica Begoña Soto, de la Unión de Cineastas e investigadora de patrimonio fílmico. Por ello cree que es más necesaria la conservación de los fondos que la creación de un museo nacional. ¿Por qué no se ha protegido antes? "Porque el cine es considerado más un espectáculo que vehículo cultural", responde Esteve Riambau, de la Filmoteca de Catalunya. "Sus orígenes bastardos en una barraca de feria lo ha lastrado en la equiparación de otras disciplinas. El cine es mirado con recelo y todavía está bajo sospecha como patrimonio cultural".

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