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Hollywood busca a los hispanos

Todo se ve venir, incluido el mensaje ético sobre las clases sociales y el amor a la prole como detonante para la felicidad

Fotograma de la película 'Un mar de enredos'
Fotograma de la película 'Un mar de enredos'

UN MAR DE ENREDOS

Dirección: Rob Greenberg.

Intérpretes: Anna Faris, Eugenio Derbez, Eva Longoria, Cecilia Suárez.

Género: comedia. EE UU, 2018.

Duración: 112 minutos.

Conscientes de que el mercado hispano de Estados Unidos es cada vez más numeroso y potente, Hollywood echa redes desde Metro-Goldwyn-Mayer con Un mar de enredos, nueva versión de la olvidada comedia romántica de los 80 Un mar de líos (1987), dirigida tres años antes de Pretty Woman por el especialista en el género Garry Marshall, y protagonizada por Goldie Hawn y Kurt Russell.

Una nueva producción en la que, además de intercambiar el sexo de los protagonistas (el millonario es él y la de clase trabajadora, ella, cuando en la original era al revés), se introducen importantes matices en materia de origen y, consecuencia de ello, de reparto. El rico insoportable, superficial y clasista es esta vez mexicano, lo que lleva al protagonismo de Eugenio Derbez, una estrella de la comedia en su país y de gran influencia en los ámbitos hispanos de EE UU, aunque casi desconocido en España, pese al éxito en buena parte del mundo de la directamente tóxica No se aceptan devoluciones (2013), de la que se hizo un remake en Francia.

Esa mutación de nacionalidades en la ficción lleva a un loable intercambio de roles con el que, huyendo del estereotipo en EE UU, el que tiene abundante pasta es el hispano y la que debe bregar con trabajos basura mientras ansía el sueño americano de convertirse en enfermera es una anglosajona interpretada por Anna Faris. Un cambio que, sin embargo, no evita que el primer acto de la historia sea espantoso, con nula gracia en los diálogos y situaciones, y, sobre todo, con unos infames trucajes de guion que acaban acercando al equívoco de la situación eje de la película: el matrimonio forzado entre dos personas que se odian, y de universos sociales en las antípodas, gracias a la amnesia del personaje del próspero hijo de la tercera persona más rica del mundo.

Sin embargo, sorprendentemente, cuando parece que estés abocado a una infumable comedieta con tono y trama de fábula moral, Un mar de enredos, con fuerte presencia del idioma español (y de secundarios como Eva Longoria y Cecilia Suárez), va mejorando con el transcurso del metraje. Sigue sin tener gracia, y todo se ve venir, incluido el mensaje ético sobre las clases sociales y el amor a la prole como detonante para la felicidad, pero al menos su esquema de comedia familiar blanca y moralista molesta menos.