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Los Oscar pugnan por la igualdad y por su liderazgo

El movimiento feminista #MeToo y la pérdida de audiencia por la proliferación de premios previos marcan la cita de Hollywood

oscar 2018
Trabajadores preparando la ceremonia de los Oscar en los alredores del Dolby Theatre (Los Ángeles) AFP

Cuando acabe la ceremonia de los Oscar en la madrugada de este lunes en España, todo apunta a que no habrá apenas sorpresas en el palmarés. Al menos, así ha sido en los diversos galardones que anteceden a la cita de Hollywood. Frances McDormand será mejor actriz por Tres carteles a la afueras y Gary Oldman, mejor actor por El instante más oscuro. Por primera vez se ha repetido el cuarteto de actores ganadores en los Critics' Choice, los Bafta, los Globos de Oro y en los premios del Sindicato de Actores. Guillermo del Toro, si logra vadear las últimas denuncias de plagio, tiene todas las papeletas a la mejor dirección con La forma del agua.

Y en el galardón a mejor película la Academia ha tomado todo tipo de medidas para evitar otro momentazo Moonlight en 2018, aunque ha tenido el detalle de dar una segunda oportunidad a los presentadores de ese galardón Faye Dunaway y Warren Beatty. La verdad es que no salieron muy airosos del fiasco, aunque la responsabilidad del clamoroso fallo en la entrega de un sobre equivocado fue de un trabajador de PricewaterhouseCoopers, la auditora que asegura haber extremado las medidas en esta edición para que se vuelva a producir. Se espera que el cómico Jimmy Kimmel, que repite este año como presentador, recuerde con humor el episodio de la accidentada victoria de Moonlight tras ser anunciada La La Land.

“Ser los últimos galardones de la temporada nos hace especiales. Es como la final de los Mundiales. Pero se nota el cansancio”, comenta a EL PAÍS un miembro de la Academia. “Antes, los Globos de Oro o los del Sindicato de Actores eran actos privados; hoy todos competimos por la misma audiencia”, añade. Hace una década la gala de los Oscar fue vista en EE UU por 57,3 millones de telespectadores, la de 2017 atrajo solo a 33 millones.

Este cineasta habla desde el anonimato porque los 7.258 miembros de la Academia con derecho al voto no pueden compartir su opinión con la prensa. Ni con otros nominados. Pero en la era de las redes sociales, la burbuja dorada en la que vivía este grupo se ha roto. “Nos invitan a fiestas, proyecciones, charlas… Prestamos atención a otros premios”, describe otro académico, Tony Angellotti, uno de los relaciones públicas más destacados de Hollywood. Son más sensibles a las campañas y al mundo que les rodea y eso puede cambiar su voto: “Por ejemplo, la victoria de Moonlight fue en parte protesta por la derrota de Hillary”, dice.

Tal vez. Pero de lo que hay duda es que la lucha por la igualdad de género en el cine necesita años de perseverancia. En 2017, de las cien películas más taquilleras en EE UU, solo un 24% tenía protagonista femenina, un 5% menos con respecto al año anterior. De ese 24%, el 65% corresponde al cine indie, y solo el 35% a películas de estudios de Hollywood.

Sin embargo, el plantel de nominados en esta 90ª edición muestra una evolución. Existen repeticiones como la de Meryl Streep, que alcanza su 21ª candidatura con Los archivos del Pentágono, más que ningún otro actor. O las 50 que lleva John Williams, compositor de la banda sonora de Los últimos Jedis. Solo Walt Disney estuvo nominado más veces (59). Aunque, en un año marcado por la defensa de la diversidad, son más interesantes las barreras rotas en una asociación tantas veces criticada por su perfil blanco, masculino, entrado en años y estadounidense. Christopher Plummer es, a sus 88 años, el nominado más venerable. “Se lo merece”, según un miembro de la junta de gobernadores de la Academia, “porque asombra lo que consiguió en solo unos días de rodaje al sustituir a Kevin Spacey en Todo el dinero del mundo”. Una estatuilla sería el perfecto colofón a campañas como #MeToo o a la organización Time’s Up, en lucha contra comportamientos como los denunciados abusos de Spacey.

Rachel Morrison también hace historia como finalista a mejor dirección de fotografía por Mudbound. Han tenido que pasar 90 años para que una mujer sea aceptada en esta categoría solo de hombres, aunque lo probable es que no gane. Como apunta otro académico desde el anonimato, “muchos apoyamos al maestro de la luz, Roger Deakins [Blade Runner 2049], favorito tras 14 nominaciones y ninguna victoria”. Y por primera vez una mujer negra aspira a la estatuilla por mejor guion adaptado. Incluso entre los realizadores los nombres de los candidatos huelen a cambio. No es la primera vez que una cineasta aspira al Oscar como mejor directora. Greta Gerwig es la quinta con Lady Bird. Y Jordan Peele (Déjame salir), el quinto realizador negro nominado. El ganador probablemente será un mexicano, Del Toro, el tercero en la historia después de sus amigos Alfonso Cuarón (Gravity, 2013) y Alejandro González Iñárritu (Birdman, 2014; El renacido, 2015). Con todo… “Dunkerque o Déjame salir están haciendo mucho ruido a mejor película. La forma del agua tiene muchas posibilidades pero la temática racial sigue estando de actualidad”, argumenta Angellotti.

Otra primera vez podría ser la de la victoria de Una mujer fantástica, aspirante chilena a la mejor película en lengua no inglesa. Como recuerda Los Angeles Times, aunque The Square llegó como la favorita, “la Academia escogerá Una mujer fantástica por sus méritos artísticos –que la ha devuelto a los cines estadounidenses- y por el memorable trabajo de su protagonista, la actriz transexual Daniela Vega”. Esta noche, el veredicto.

¿Se castigará a Kobe Bryan por su pasado?

Veremos hasta dónde llegan los vientos de cambio, y la lucha por echar a abusadores y acosadores de la industria de Hollywood. En el escenario no estará Casey Affleck, ganador en 2017 del Oscar al mejor actor. Voluntariamente, ha cedido su puesto de entregador de la estatuilla a mejor actriz a Jennifer Lawrence y Jodie Foster. Otro ejemplo para medir esa fuerza estará en el Oscar al mejor corto de animación. El cortometraje favorito, Dear Basketball, que dirige el legendario Glen Keane, grande de la animación tradicional, puede acusar al final las acusaciones de violación presentadas en 2003 y posteriormente retiradas contra Kobe Bryan, productor de esta carta de amor autobiográfica al baloncesto. “Como subraya el actual presidente de la Academia, John Bailey, nuestra prioridad es una mayor aceptación popular. Dicho esto, sabemos que somos los guardianes de la excelencia en el arte del cine”, remata el académico anónimo.

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