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Bienvenido presente

El arte es especulativo como práctica y conocimiento, ya sea optimista o pesimista. No es una cosecha madura, sino un cultivo constante

'Melting butter', de Eva Fábregas.
'Melting butter', de Eva Fábregas.

Arco siempre ha tenido especial sintonía con la idea de anticipación, así que era cuestión de tiempo que ese concepto se convirtiera en tema de la feria. El experimento de dejar temporalmente el país invitado hace dos años, con el 35º aniversario, dio buen resultado para coger distancia y replantear su enfoque. Desde que asumió la dirección en 2011, los pasos de Carlos Urroz han estado pegados a esa idea de futuro tan explícita este año, pero que él ha transitado de manera sutil desde muy diversos frentes. Primero, al abrir una sección como Opening, dedicada a las nuevas galerías, ese pulso generacional convertido en el mayor éxito de la feria en estos últimos años. Segundo, al volver a contar con las galerías importantes. Las internacionales. Los grandes nombres. Cualquier idea de porvenir pasaba por ellas y el 35º aniversario fue la excusa perfecta para invitarlas: Barbara Thumm, Chantal Crousel, Hauser & Wirth, Michel Rein… Y llegaron para quedarse. Aunque no son las únicas. Dice la organización que en esta edición hay 48 nuevas incorporaciones entre las 208 galerías que ocuparán, a partir del próximo miércoles, los pabellones 7 y 9 de Ifema. Pero afinen un poco el ojo, porque la novedad no está tanto ahí como en la vuelta de importantes espacios como Alexander and Bonin, Team o Thaddaeus Ropac.

Arco sigue siendo una feria comercial, no vayan a verla pensando otra cosa. Lo que hay, cada vez más, es una apuesta por llevar esa idea de transacción más allá de lo económico para generar un momento donde discutir, debatir, aprender, encontrarse, dialogar e indagar en los polos entre los que se mueve el arte contemporáneo: el mercado y la creación. Y he ahí el tercer giro: Arco convertido en foro global, en plataforma de encuentro, en ese lugar potencial para que algo ocurra. Si algo tiene que ver con el futuro es justo eso.

Este año, que también aparca el país invitado, la nueva sección adopta una de las frases de Borges (y un guiño latino) para dar otro paso más en esa dirección. El futuro no es lo que va a pasar, sino lo que vamos a hacer, dice. Firman la misiva las comisarias Chus Martínez, Rosa Lleó y Elise Lammer. Hay una diferencia generacional entre ellas pero juega a favor. Chus Martínez es directora del Instituto de Arte de la FHNW Academy of Art and Design en Basilea y una de las comisarias españolas más internacionales. En esa escala global, está acostumbrada a trabajar con lo micro y lo macro y, sobre todo, con gente y carreras jóvenes. Por ahí circulan sus compañeras en Arco. Nacidas en los ochenta, ambas están ligadas a proyectos porosos con la institución aunque planteados desde lo independiente. Por donde, dicen, pasa también el futuro. Rosa Lleó gestiona The Green Parrot, un proyecto nacido en 2014 con base en Barcelona alejado del modelo de espacio alternativo y el artist run space que indaga en el trabajo desde otros marcos con el arte contemporáneo. Elise Lammer combina su trabajo como comisaria en el centro SALTS en Basilea con la Kunsthalle Roveredo, que fundó en 2013, un espacio que fusiona centro expositivo y residencia para artistas.

Necesitamos con urgencia relatos que nos estimulen, ya sea de forma positiva o crítica, e ir más allá del yugo del individualismo

En la selección de los 19 artistas elegidos coralmente para la feria, una sección pensada como exposición colectiva, hay mucho de afinidades electivas. Algunos de los artistas han participado de un modo u otro en los diversos proyectos de las comisarias. Algunos guiños: Regina Giménez y Opavivará! han colaborado con The Green Parrot; Petrit Halilaj + Álvaro Urbano o Lili Reynaud Dewar han formado parte de la programación de SALTS, y Eduardo Navarro y Teresa Solar Abboud son dos de los artistas incluidos en KölnSkulptur #8, firmada hace unos meses por Chus Martínez. La elección de Dalí también tiene que ver con ella y su trabajo en la Documenta 13 de Kassel. Desde entonces no se ha separado conceptualmente de él.

La correspondencia es lógica y tiene que ver con la labor de los comisarios hoy, su forma de acercarse a los artistas y su voluntad de apoyarlos de principio a fin, anteponiendo el valor del apoyo al descubrimiento. Por ahí va el mensaje final de esa sección, y a nivel más extendido, de la feria. El futuro que proponen tiene que ver con lo afectivo, con la confianza de unos profesionales con otros. A otra escala: con la creencia de una sociedad en sus artistas. Y eso no es hablar tanto de futuro como de presente, el verdadero tema de Arco este año.