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Debutantes tras la cámara, expertos en las salas

Los nóveles de los Goya convencen al público y la taquilla más que los veteranos

premios goya 2018
El actor George MacKay (izquierda) y el director Sergio G. Sánchez durante el rodaje de 'El secreto de Marrowbone'.

Mientras Cataluña se iba, Sergio G. Sánchez llegaba. Al fin, el guionista de los taquillazos ajenos (El orfanato, Lo imposible, Palmeras en la nieve…) se estrenaba como director. Viernes 27 de octubre de 2017. Un día inolvidable para él. Y para toda España. Porque el debut de El secreto de Marrowbone coincidía con la aprobación en el Parlament de la resolución para declarar la independencia unilateral. “El peor fin de semana de la historia de la democracia para lanzar una película. Iba por las calles y veía luces en todas las casas, nadie estaba en el cine”, cuenta. Pero se ríe: tras la decepción inicial, la taquilla se disparó, hasta lograr la cuarta mejor recaudación española el año pasado.

Con sus más de 7,3 millones de euros y 1,1 millones de espectadores, El secreto de Marrowbone es el mejor ejemplo del poderío debutante que invade los Goya. Y que derrota hasta a los veteranos: los cuatro nominados a mejor dirección novel superan con creces ingresos y espectadores de los más conocidos candidatos al Goya al mejor cineasta. Entre El secreto de Marrowbone, La llamada, Verano 1993 y No sé decir adiós suman 11,1 millones de euros y 1,8 de asistentes, según datos oficiales. Verónica, La librería, El autor y Handia se quedan en 7,1 millones de euros y 1,2 millones de asistentes.

Aunque la sacudida trasciende la taquilla. “Es el año más variado para los debuts. Cada uno ha contado lo suyo. A la generación que viene no se le puede etiquetar de ‘cine español”, asevera Javier Ambrossi, codirector de La llamada. Lo cierto es que, por temática, estilo y presupuesto, sus filmes no pueden ser más distintos. Su pequeño musical sobre la fe —rodado con los profesionales y amigos de la obra teatral— supuso todo un fenómeno fílmico; la íntima Verano 1993, de Carla Simón, es el debut más aplaudido en años y puede arrasar en la gala de mañana; el thriller de terror El secreto de Marrowbone aterriza en las salas de medio mundo, de la mano de los colosos que acompañan su carrera comercial: Telecinco Cinema, Universal y el cineasta J. A. Bayona como productor; No sé decir adiós, drama sobre el cáncer de Lino Escalera rodado con apenas 600.000 euros, triunfó en el festival de Málaga y ha plantado a Nathalie Poza, en la pelea por el Goya a la mejor actriz. Eso sí, en la taquilla es el único que no sonríe: recaudó unos 72.000 euros.

Público e ingresos

El secreto de Marrowbone: 7,3 millones de ingresos; 1,18 de espectadores.

Verónica: 3,5 millones de ingresos; 611.401 espectadores.

La llamada: 2,7 millones; 483.238 entradas vendidas.

La librería: 2,4 millones; 373.837 asistentes.

Verano 1993: 1,03 millones; 162.181 espectadores.

El autor: 668.557 euros; 108.999 entradas.

Handia: 517.161 euros; 87.353 asistentes.

No sé decir adiós: 72.217 euros; 12.097 espectadores.

Datos del Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales (ICAA).

Reconocimiento

Tal vez el certamen malagueño sea parte de la explicación: allí se vieron también Amar, Júlia ist o Pieles, otros debuts que sugieren que algo está cambiando. No en las subvenciones a nuevos talentos, donde Escalera no identifica “nada que haya propiciado este fenómeno, más bien todo lo contrario”. Pero sí en el mercado, en su reconocimiento como creadores.

A Simón, antes, no le conocía casi nadie. Sánchez sí llevaba años en el sector, pero cada vez que proponía un guion escuchaba la misma respuesta: “Tenemos el director perfecto para eso”. Él esperaba y aprendía. “Es el cineasta novel mejor preparado de la historia”, tercia ahora Ghislain Barrois, consejero delegado de Telecinco Cinema. “Quizás eran guiones demasiado ambiciosos para una ópera prima”, sostiene él. En general, todos estos cineastas tuvieron que tocar a varias puertas para poderse jugar sus cartas. Ahora, en cambio, son otros los que acuden a buscarlos.

“Hemos tenido que decir un montón de ‘no’, de todos los colores: películas grandes, pequeñas, medianas”, relata Ambrossi. Junto con el otro codirector, Javier Calvo, prefieren confirmar, para su segunda película, equipo y estilo de La llamada. Escalera trabaja en dos guiones que espera convertir pronto en rodajes. Y Sánchez cuenta con al menos tres proyectos ya firmados. Para volver a convencer al público, en sus futuras campañas de promoción, también tienen una baza nueva: “Del creador de...”.

¿Cómo se ‘vende’ un novel?

Un gran director puede atraer a más público al cine. Pero, ¿cómo se vende un debutante? “Se centraron en el reparto”, explica Lino Escalera, de No sé decir adiós, que contaba con Juan Diego, Lola Dueñas y Nathalie Poza. Él no intervino en la estrategia de promoción, al igual que Sergio G. Sánchez para su filme.

A los Javis de La llamada los implicaron de principio a final. “No había hándicap alguno, venían de dirigir el fenómeno de la obra”, dicen en su distribuidora.

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