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Las 15 canciones que cambiaron la vida de Jorge Martínez, líder de Ilegales

El músico, que publica disco con su grupo, ‘Joven y arrogante’, elige para EL PAÍS los temas que le emocionan y agitan

Jorge Martínez, en una imagen promocional de 2025.
Carlos Marcos

Ilegales acaba de editar disco, y eso significa que Jorge Martínez, artísticamente Jorge Ilegal, se cuela en los medios con sus siempre sustanciosas entrevistas. En mayo cumple 70 años (nació en Avilés), de los cuales se ha pasado 43 al frente de una banda que ha defendido el rock como profesión, pasando por encima (y pisoteando si ha sido necesario) tendencias y postureos coyunturales. Lo deja claro definiendo lo que significa su nuevo trabajo: “Joven y arrogante [título del álbum] es una postura inherente al rock and roll. La arrogancia no se debería perder nunca. La juventud evidentemente se pierde indefectiblemente por una cuestión vital, aunque a mí todavía me queda juventud, y también me queda arrogancia, por supuesto. Cada concierto de Ilegales es lo que debe ser un concierto de rock: un ejercicio de arrogancia. Yo estoy seguro de que lo que estoy ofertando es algo realmente bueno. Además, he hecho un disco de puta madre”. ¿Ha quedado claro?

Después de escuchar su disco y reservar fecha para sus conciertos, le pedimos a Jorge que seleccione un puñado de canciones que cambiaron su vida. El resultado viene a continuación, con declaraciones del protagonista. Jorge advierte: “Cuidado: estas son las canciones de consumo para ayer”.

- Code Blue, Other End of Town (1980). Lo primero que elige Jorge Martínez es a Code Blue, una banda que surgió en Los Ángeles y que solo editó un disco, Code Blue, en 1980. Así lo defiende el líder de Ilegales: “Una mezcla de nueva ola, pub rock y garage. Descubrí a Code Blue porque llegó el bajista de Ilegales en esos años [principios de los ochenta], Íñigo Ayestarán, con el disco. Era una época en la que nos juntábamos a escuchar álbumes, y no solo gente del grupo. Es una costumbre que teníamos hasta bien entrado los noventa: cada uno llevaba sus descubrimientos discográficos. Conozco al líder de Code Blue, Dean Chamberlain. Ha colaborado recientemente con el grupo de mi hermano Juan, Los Ruidos, y es posible que también yo haga algo con él”.

- Creedence Clearwater Revival, Lodi (1969). “Descubrí a la Creedence cuando tenía 14 años. Me gusta mucho cómo cuenta las historias John Fogerty. Aquí narra la vida de un músico en decadencia que toca en bares por unas monedas. Eso me podía haber pasado a mí...”.

- Los Bravos, Black is Black (1966). “Esta es la canción con la que dije: ‘Quiero dedicarme a la música’. Tendría unos 12 años cuando la escuché. Me quedé impresionado. Ese órgano tan bien puesto, y esa voz tan potente que tenía Mike Kennedy. Yo estaba en un colegio de esos militarizados de la OJE, y los sábados por la noche nos ponían la tele, un programa de actuaciones. Pero no había el más mínimo interés por parte de nosotros en ver el programa. Todos nos íbamos a hacer otras cosas. Pero cuando salían Los Bravos había una expectación total. Tengo todos los singles de Los Bravos. Ilegales hicimos una versión de Los Bravos, El loco soy yo”.

- Joe Jackson, I’m The Man (1979). “Yo estaba buscando ese sonido... Teníamos un grupo que se llamaba Madson, y lo dejamos por uno que llamamos Los Metálicos. Queríamos limpiar el sonido, porque sonábamos como luego lo hicieron esos grupos suecos, los Nomads, los Hellacopters... Queríamos dejar espacio a todos los instrumentos. Un día en el local, era finales de los setenta, alguien que había estado en Londres dijo: ‘Hay un tipo inglés que está haciendo eso que buscas. Se llama Joe Jackson’. Lo escuché y pensé: ‘Qué bueno. Este tipo lo tiene. No es exactamente lo que busco, pero se aproxima mucho. Se me ha adelantado ese cretino” (risas).

- Flaming Lips, Flowers of Neptune 6 (2020). “Lo que me parece alucinante de Flaming Lips y de esta canción es la producción. Suena realmente bien. La letra también me gusta, donde cita a toda esa gente, lo que se llama multiprotagonismo”. Esta es una parte de la letra de la canción, que destaca Jorge: ‘John sigue siendo un grasiento y Tommy se fue a la guerra. / Atraparon a James, y ya no le importa una mierda nada”.

- Art Neville, Cha Dooky-Doo (1958). “Es la primera canción donde suena una guitarra intencionadamente distorsionada. Antes de este tema había guitarras distorsionadas, pero era accidental. Encontré la canción en un recopilatorio que estaba a bajo precio y se llamaba Así es como todo empezó. Lo descubrí en una tienda que se llamaba Discoteca y a la que íbamos los colegas a pasar la tarde y devorar discos en una pequeña cabina. Imagínate cómo acababa oliendo aquel pequeño espacio, con todos esos jóvenes hormonando...”.

- Vaughn, Ordinary Games (2024). “Este tío solo tiene tres canciones en Spotify. Me encanta cómo canta y cómo enfoca la producción. Siempre estoy explorando y buscando cosas”.

- Kaleidoscope, Dive Into Yesterday (1967). Existen dos grupos llamados Kaleidoscope en los años sesenta y con relativa popularidad. Uno estadounidense y conocido porque de ahí salió David Lindley (gran músico en solitario y que colaboró durante muchos años con Jackson Browne), y otro británico, que es el que ha elegido Jorge Martínez. “Esta banda es contemporánea de los Pink Floyd de Syd Barrett. Era un disco importado que descubrí con 17 años. Por esa época ya tocaba en grupos e incluso pagaba a Hacienda. En ese Gijón industrial murió un amigo por fumar dentro de un depósito de material químico en un barco. Explotó todo y quedó el pobre carbonizado. Yo estaba hecho polvo y escuchaba esta canción una y otra vez”.

- Louis Jordan, Is You Is or Is You Ain’t My Baby (1944, 1956). “Me encanta Louis Jordan, y estoy convencido de que Chuck Berry copió muchas cosas de él. Pero yo creo que apropiarse de cosas ajenas en las artes no es tan antihigiénico como podría parecer. La historia no empieza con uno mismo, aunque haya algunos políticos que lo pienses (risas)”.

- Los Canarios, Get On Your Knees (1968). “Me encantan Los Canarios, el grupo de Teddy Bautista; sonaban tremendos. Esta canción la escuché durante 1968 todos los días del año. Y eso que compré el disco a finales de año, pero es que la ponían muchísimo en la radio”.

- Temples, Shelter Song (2012). “Esto es psicodelia regresiva. Una empanadilla psicodélica con mucha reverberación. Es la leche. Cuanto descubrí los efectos los utilicé a conciencia en Ilegales. De tanta reverberación esta canción suena como húmeda, muy lejana”.

- Pink Floyd, Lucifer Sam (1967). “Me encantan muchas cosas de Pink Floyd, hasta Wish You Were Here. Luego ya no encuentro canciones interesantes. Lucifer Sam, que es de la etapa de Syd Barrett, me gustó nada más escucharla. La descubrí más tarde de su edición, hacia 1971. Tenía solo 15 años, pero estábamos ya metidos en esta psicodelia. Mirábamos con repugnancia lo que imperaba en España: los cantantes melódicos, las folclóricas, la rumba catalana… Y estábamos continuamente explorando. Así encontramos Lucifer Sam”.

- Eyedress (con The Marias), A Room Up In the Sky (2023). “Esto lo llamo yo psicodelia marginal. Los descubro en páginas digitales como Pitchfork, o en programas de Radio 3 como Turbo 3 o El Sótano. Y también voy a tiendas de discos, claro. Sobre todo cuando viajo. Una de mis diversiones es meterme en El Chopo, Ciudad de México, a buscar discos, y luego me voy a tomar cervezas con los disqueros. Cuatro dólares una, y si vomitas pagas 12 (risas)”.

- The Chocolate Watchband, In the past (1968). “Estos están entre el rock and roll y el garage. Los vi en León, en el Purple Weekend, hace ocho u nueve años y me encantaron: sonaban igual de mal que en los sesenta, no defraudaron a nadie. Otros que me gustan mucho en esta línea son We the People. Fantásticos”.

- Morphine, Buena (1993). “Morphine es un grupo muy original, con saxo y sin guitarra. El sonido de la voz, el contrabajo… Todo es fantástico. También me gusta el nombre del grupo, Morphine, una palabra maldita que me atrae, porque lo maldito siempre atrae...”.

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Sobre la firma

Carlos Marcos
Redactor de Cultura especializado en música. Empezó trabajando en Guía del Ocio de Madrid y El País de las Tentaciones. Redactor jefe de Rolling Stone y Revista 40, coordinó cinco años la web de la revista ICON. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y Máster de Periodismo de EL PAÍS. Vive en Madrid.
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