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La Academia de Hollywood impone normas de conducta entre sus miembros

Los detalles no se conocerán hasta el año que viene, pero la institución asegura que violar este código ético implicará “la suspensión o la expulsión”

Harvey Weinstein, en 1999 en el centro, con el Oscar a mejor película para 'Shakespeare enamorado'.
Harvey Weinstein, en 1999 en el centro, con el Oscar a mejor película para 'Shakespeare enamorado'. reuters

La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood ha decidido imponer un código de conducta que elimine cualquier abuso sexual o de poder entre sus miembros. La decisión llega apenas dos meses más tarde de la expulsión del Harvey Weinstein de sus filas, acusado públicamente de abusos sexuales. “La Academia no es lugar para aquellos que abusan de su posición, poder o influencia violando los estándar de decencia”, indica el comunicado difundido por la organización entre sus miembros. “La Academia se opone categóricamente a cualquier forma de abuso, acoso o discriminación en base al género, la orientación sexual, raza, etnia, discapacidad, edad, religión o nacionalidad”, añade la misiva. El mismo comunicado deja clara que la violación de este código ético tendrá consecuencias que “incluyen la suspensión o la expulsión”.

Weinstein es el segundo miembro expulsado de la Academia en sus 90 años de historia. Una corta lista en la que tan solo figura otro miembro mucho menos conocido, Carmine Caridi, un actor de reparto expulsado en 2004 por compartir los famosos screeners o DVD privados que facilitan los estudios para que los miembros puedan ver las películas que postulan por el Oscar. Weinstein, ganador de un Oscar y el productor que revolucionó la Academia llevando muchas de sus películas a la victoria, es el único miembro destituido por escándalos sexuales.

Son muchos más los miembros de la Academia implicados de una u otra forma en esta larga lista de escándalos que está sacudiendo no solo Hollywood sino todas las áreas de la vida pública. El pasado año el Oscar al mejor actor protagonista fue a manos de Casey Affleck, alguien que podría ser uno de los presentadores de la ceremonia de este año. Sin embargo, Affleck fue acusado por dos compañeras de rodaje por haberse propasado sexualmente con ellas, cargos que fueron retirados tras un acuerdo entre ambas partes. En el caso de Roman Polanski, el director y ganador del Oscar por El pianista (2002), se encuentra prófugo de la justicia estadounidense tras aceptar las acusaciones de sexo ilícito con una menor. Bill Cosby, también parte de la Academia, está siendo juzgado acusado de drogar y abusar sexualmente de numerosas compañeras. Y la lista continúa con acusaciones públicas contra el dos veces ganador del Oscar Kevin Spacey por propasarse con numerosos compañeros de rodaje, incluido un menor. O Dustin Hoffman, al que han criticado abiertamente varias compañeras a las que hace años dirigió comentarios sexuales ofensivos llegando incluso a propasarse físicamente. Lo mismo con el animador John Lasseter, durante años parte activa de la junta de gobernadores de la Academia que ahora ha decidido las nuevas normas de conducta y considerado el nuevo Walt Disney por su encomiable labor devolviendo el brillo al mundo de la animación. Sin embargo, el cerebro de los estudios Pixar se encuentra en un periodo sabático de seis meses tras disculparse ante las reiteradas críticas por su comportamiento tanto en lo laboral como en el contacto físico no deseado con hombres y mujeres de su entorno, a los que besó en la boca o incomodó con sus abrazos.

Los 8.427 miembros de la Academia fueron informados del nuevo código de comportamiento que se impondrá en la organización. Pero los detalles no se darán a conocer hasta el próximo año. Dawn Hudson, al frente de la Academia, indicó que David Rubin será el encargado de “finalizar el proceso”. Los 54 miembros de la junta de gobernadores llegaron a esta decisión en respuesta a la solicitud de Kathleen Kennedy. La productora al frente de los estudios Lucas y miembro de la junta de gobernadores solicitó también la formación de una comisión que estudie cada caso y que imponga una política de tolerancia cero entre los socios. Las normas de conducta, indicó la misma carta dirigida a los miembros, serán pautadas de acuerdo con otras organizaciones tanto en la industria del espectáculo, entre ellas la Academia Británica o la de Artes y Ciencias de Televisión, así como universidades y otros grupos con experiencia en recursos humanos y ética en el lugar de trabajo. Como dijo Hudson en la misma misiva, el procedimiento no ha hecho más que empezar. “Queda mucho por hacer”, añadió.