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Atom Egoyan: “Lo que dice Trump es contrario al modelo estadounidense”

El cineasta canadiense recibe un homenaje en el Festival de Cine de Lima y habla sobre su próxima película que gira en torno a la prostitución en el barrio chino de San Francisco y la creación de la ciudad

El cineasta canadiense Atom Egoyan en la inauguración del Festival de Cine de Lima.
El cineasta canadiense Atom Egoyan en la inauguración del Festival de Cine de Lima.

El director canadiense de origen armenio, Atom Egoyan, recibió este viernes por la noche un homenaje en la ceremonia inaugural de la edición número 21 del Festival de Cine de Lima., que se celebrará del 4 al 12 de agosto. Es su primera vez en la capital peruana y comenta que está escribiendo el guion de un nuevo largometraje ambientado en Chinatown, San Francisco, en 1870. "Es sobre la inmigración y la raíz de algunas de estas tensiones raciales", explica Egoyan, mientras lamenta el giro en Estados Unidos desde que Donald Trump llegó al poder.

"No era posible creer que eso (el triunfo de Trump) era realidad, muchas personas estaban en shock, y esto tiene que ver con la película que estoy escribiendo actualmente, una historia basada en California, sobre la experiencia de lo que EE EU proponía y lo que en realidad ofrecía a los inmigrantes que llegaron, algunos como emprendedores y otros como esclavos", añade. La historia es una adaptación de un libro de la autora china Geling Yan, a quien el cineasta ha visitado en China, y gira sobre la esclavitud sexual en el barrio chino de la ciudad californiana, uno de los mayores del mundo. 

"El nacimiento de San Francisco nunca ha sido retratado en un filme. Yo soy un inmigrante también y es una historia que quiero contar porque al llegar a un nuevo lugar nos reformamos a nosotros mismos. Ésta es una historia muy extrema sobre aquello, el periodo en el que muchas mujeres chinas llegaron a San Francisco como prostitutas. Además, cuando uno pregunta ¿cuál fue el mayor linchamiento público en la historia estadounidense?, responden que debe ser haber sido contra población negra, pero no. La respuesta es Los Ángeles, 1870, contra nueve chinos, por ello no entienden la naturaleza de la violencia racista contra los chinos", sostiene.

"Lo que dice Trump es tan contrario al modelo estadounidense, ¿cómo puede cambiar un credo nacional? EE UU es un lugar extraño, porque pensamos en Nueva York, Los Ángeles, Chicago, Boston, San Francisco, y olvidamos que hay una gran población en el medio y que piensa muy distinto", agrega.

Dueño de una vasta filmografía y gran nombre del cine independiente, Egoyan (El Cairo, 1960) vive en Toronto, aunque cuando sus padres llegaron a Canadá se establecieron en Victoria, un pequeño pueblo de la Costa Oeste. "Éramos la única familia armenia, las personas no sabían si éramos judíos, árabes, italianos. Casi no había inmigrantes, pero sí chinos. También estoy interesado en esta historia porque siempre Chinatown siempre ha sido 'el otro'", dice.

En oposición al discurso antiinmigrante que predomina en Estados Unidos, cree que Canadá vive un buen momento, pero debe mejorar. "Estoy muy orgulloso de ser canadiense ahora. (El primer ministro Justin) Trudeau cumplió la promesa de acoger a refugiados sirios y ha abierto al diálogo con la población indígena canadiense. Cuando crecí sabía de los indígenas, pero no de las historias de las escuelas-residencias, hubo una especie de genocidio cultural contra ellos, y esto pasó en mi propio país. Ha sido un capítulo horrible de nuestra historia y tenemos que aceptarla", afirma.

Egoyan cree que uno de los temas centrales de preocupación global es el racismo en los derechos humanos. "Naciones Unidas dijo que actuaremos colectivamente cuando haya genocidios, pero ha habido grandes fracasos porque hemos visto ciclos de violencia, y hemos visto cuán fácil es para los seres humanos destruir a otros. Y a veces la respuesta para detenerlo acelera el problema y lo empeora", describe.

Las nuevas tecnologías son un elemento común en sus filmes y también las incluye en su análisis. "Ahora estamos tan alertas y tan conectados que quedarse sin hacer nada nos convierte en inhumanos. Se puede compartir el mismo sentido de atrocidad, pero también quedamos exhaustos por la cantidad de violencia en el mundo. ¿Por qué nos indignamos con la violencia en unas partes del mundo y en otras no?: eso se convierte en un racismo de los derechos humanos; por ejemplo, hay una gran hambruna en África, ¿por qué no respondemos a ello? Es un mundo muy complicado y se complica más a medida que está más a la mano", anota.

Uno de los temas que reaparece en varios de sus filmes es la soledad. ¿Por qué? "Probablemente porque como alguien que crece en una cultura diferente tratando de encajar, siempre estás consciente de que eres de otro lado, esta cuestión de cómo somos construidos no es natural. Además, muchas personas sufren de soledad porque estamos tan al tanto de las vidas ajenas, especialmente ahora con estas tecnologías, estamos tan al tanto de las vidas que creemos que debemos estar viviendo, que no estamos cómodos con nuestra propia piel. Es difícil porque no sabemos dónde está nuestra piel, y cómo sentir nuestra propia piel", concluye.