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Butacas españolas en el reino de Shakespeare

El Cervantes Theatre en Londres consagra sus montajes en exclusiva a la dramaturgia hispana clásica y contemporánea

Foto del reparto de 'Bodas de sangre' que se presenta en Londres.
Foto del reparto de 'Bodas de sangre' que se presenta en Londres.

Las Bodas de Sangre de Federico García Lorca acaban de regresar a la cartelera de Londres, una plaza teatral por excelencia pero en la que las obras de autores españoles apenas tienen presencia. La atipicidad de esta producción no reside solo en que las funciones se representen tanto en castellano como en inglés, sino principalmente en que tienen como escenario el primer teatro de la ciudad consagrado exclusivamente a la dramaturgia hispana. Con su estreno, este mes de noviembre, el Cervantes Theatre ha conseguido poner una pica española en el reino de Shakespeare.

En plena era del Brexit, la inauguración de este espacio al sur del río Támesis representa, entre otras muchas cosas, un desafío desde el multiculturalismo. El resultado de aquel referéndum de junio, en el que una mayoría de británicos, aunque no de londinenses, apostó por la salida de Europa, “por supuesto que nos dolió, pero no nos preocupó [en cuanto a la puesta en marcha del Teatro Cervantes] porque desde entonces incluso hemos sentido mayor apoyo por parte de los ingleses”, subraya el actor y director Jorge de Juan, artífice del proyecto junto a la exbailarina y también directora teatral Paula Paz.

La idea empezó a gestarse hace tres años, cuando De Juan retornó a un Londres en el que ya había residido pero que acabó abandonando para trabajar en España con José Luis Gómez. A la vuelta se planteó promocionar el teatro español en la capital británica que cada año arrastra a millones de espectadores a sus taquillas pero que, con la excepción quizá de García Lorca, es en general ajena al repertorio español, al de los grandes clásicos y no digamos de las firmas contemporáneas.

La iniciativa arrancó con un ciclo de lecturas dramatizadas de autores españoles (Jardiel Poncela, José Ramón Fernández, Calderón, Juan Mayorga...) , arropadas por elementos escenográficos, vestuario y sonido para que el público se olvidara de que los actores estaban leyendo. Y desde los llenos registrados en aquellas sesiones se dio finalmente el salto hacia un espacio propio con 90 plazas de aforo en la zona eminentemente teatral de Southwark, donde tiene como vecinos a teatros de solera como el Old Vic, el Nacional (National Theatre) o el Shakespeare's Globe.

El calendario de funciones del Cervantes Theatre presenta una mayor oferta de representaciones en lengua inglesa, pero los días destinados a la versión en español han resultado los primeros en agotar la venta de entradas. “Pensé que nos iba a costar un tiempo afianzar las sesiones en español, porque además no incluyen subtítulos, que en un teatro pequeño no funcionan bien”, recuerda un De Juan sorprendido por la alta demanda que atribuye a que “los ingleses quieren escuchar el texto en el español original”.

¿Quiénes integran ese púbico? “Españoles y latinoamericanos (dos de las comunidades extranjeras más nutridas de Londres), aquellos ingleses que tienen contacto con España y, sobre todo, los colegios”, explica el director sobre el programa de las escuelas del país que sigue muy volcado en el teatro. El español es además la segunda lengua extranjera más estudiada en los colegios británicos, y la única cuya demanda sigue aumentando frente al declive del francés y el alemán.

Tras el estreno de Bodas de Sangre, cuyas funciones se prolongarán hasta el 17 de diciembre, el teatro se plantea un repertorio que combine obras clásicas y modernas, e incluya a autores latinoamericanos. Han recibido cierto apoyo de las instituciones españolas (aunque De Juan recalca la diferencia “abismal” entre el respaldo que recibe la cultura en España y en el Reino Unido) y sobre todo de pequeñas empresas de nuestro país, cuya contribución agradece especialmente. Pero el reto sigue siendo lograr un equilibrio entre la parte artística y la viabilidad económica para que el Cervantes sea sostenible.

Dentro de un año, los responsables del teatro comenzarán las negociaciones con el ayuntamiento de la zona de Elephant & Castle (gran foco de la comunidad latinoamericana de Londres) para ser parte de un gran centro cultural que allí se proyecta como parte del plan de remodelación del barrio. Pero el más inmediato desafío para el Cervantes va a ser la salida de gira por Inglaterra, de nuevo con la doble oferta de versiones en inglés y español. Un buen termómetro para sondear en tierras del Brexit si el nacionalismo cultural sale derrotado por el amor de los británicos al teatro, en este caso un teatro sin fronteras.