Antonio Serrano: “La juventud es el momento ideal para ser trasgresor”

El director de 'Sexo, Pudor y Lágrimas' comparte sus experiencias en 'EL PAÍS con tu futuro'

El director de cine Antonio Serrano, en entrevista.
El director de cine Antonio Serrano, en entrevista.F. Cañedo
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Antonio Serrano dirigió la exitosa película Sexo, Pudor y Lágrimas, y telenovelas que marcaron época como Mirada de Mujer y Nada Personal. Curiosamente, Serrano soñaba en su juventud con estar sobre el escenario y no detrás de las cámaras, pero sus padres se opusieron rotundamente. Al principio, una salida negociada fue que estudiara comunicación, aunque al final tuvo que irse de su casa para seguir con su pasión por el teatro. Ahora Serrano es un director consagrado y comparte su experiencia de vida con jóvenes en EL PAÍS con tu futuro.

Pregunta. ¿Cómo se convirtió en director de cine?

Respuesta. Yo quería ser actor, pero en mi casa no estaba bien visto. Era el primogénito y mis papás me dijeron: "No vas a ser actor, te vas a morir de hambre". Me metí a estudiar comunicación porque tenía algunas cosas que tenían que ver con lo que me gustaba, pero en realidad no tenía mucha idea.

P. ¿Y el teatro?

R. En la universidad había gente que sabía que me gustaba la actuación y me invitaron a tener un papel en Hair, una comedia musical muy exitosa en los años setenta. Me puse muy contento y fui a decirle a mis padres. "Deja de decir idioteces", me respondió mi papá (risas). Ahí entendí que tenía que construir un camino de rebeldía.

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Actué en la obra, hubo desavenencias y me acabé yendo de mi casa a los 20 años por defender lo que yo quería hacer. La vida me fue llevando por otros caminos y me di cuenta de que en realidad me gustaba más dirigir que actuar. Lo que estudié en la carrera me ayudó mucho al final. Aprendí estructuras, a hacer historias.

P. Al final, ¿qué pasó?

R. Insistí y mi familia lo entendió. Era un México muy distinto del de ahora, muy reprimido. Fui trasgresor y creo que todo mundo tiene una edad para ser así. La juventud es el momento ideal para ser trasgresor, de eso se trata de ser joven. Mi familia y yo nos reconciliamos y acabaron muy orgullosos de mí y de mi trabajo. Todo lo que trasgredamos para bien, nos hace personas mejores.

P. ¿Cómo fue su debut en la dirección?

R. Me lancé como "el borras". Produje y escribí una obra de teatro, vendí mis ahorros y la montamos en el foro "El juglar", aquí en México. La escenografía eran cuatro trozos de triplay (risas). En realidad el foro era una librería, que tenía un garaje para tres coches. Ahí se nos ocurrió hacerlo... y lo hicimos.

P. ¿Cómo saltó al cine y a la televisión? 

R. Seguí haciendo obras y la gente me empezó a decir que mucho de lo que hacía tenía más que ver con cine. Era cierto, cuando me imaginaba cómo poner en escena algo, pensaba en películas. Hasta que escribí Sexo, Pudor y Lágrimas, pensando en que estaba haciendo una película y una obra de teatro. Fue casi "sin querer queriendo", aunque luego te das cuenta de que el cine tiene muchos detalles detrás de cámara. 

En la televisión entré por casualidad, estaba actuando en la telenovela "Teresa" con Salma Hayek, porque necesitaba el trabajo. El director renunció y de pronto era yo el que dirigía, nunca había hecho una novela. No fue algo que buscara. Dirigir en televisión me dio seguridad para llegar al cine, aunque no está muy bien visto venir de teatro y de televisión. Existe esta cosa mamona, jerárquica en el cine.

P. En México, muchos jóvenes quieren hacer cine y no dan el salto. ¿Por qué?

R. No estoy seguro, pero tiene que ver con la capacidad que tienes de contar una historia. Siento que los jóvenes se concentran mucho en las cuestiones técnicas, en la forma, y no prestan suficiente atención a lo que quieren contar. La técnica es muy importante, no se trata de hacer tomas "interesantes" y con "buena foto". Es un trabajo de paciencia. A mí me toma entre dos y tres años cada película que hago.

P. Cuénteme de Macho, su último proyecto.

R. Se acaba de estrenar. Es una comedia hilarante y muy original. La escribió Sabina Berman. Trata de un heterosexual de clóset, que se dedica a seducir mujeres en secreto. Todos le intentan convencer de que es gay y se oculta para ser quien realmente es. Es el mundo al revés. El mensaje es que somos demasiado críticos con quienes no son como nosotros, es un problema que tenemos todos. Hay que ser libres y dejarnos de las etiquetas. Es un canto a la libertad. Me gusta hacer cine ligero, no creo en el cine de autor. Me parece pretencioso.

Sobre la firma

Elías Camhaji

Es reportero en México de EL PAÍS. Se especializa en reportajes en profundidad sobre temas sociales, política internacional y periodismo de investigación. Es licenciado en Ciencia Política y Relaciones Internacionales por el Instituto Tecnológico Autónomo de México y es máster por la Escuela de Periodismo UAM-EL PAÍS.

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