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El suspenso se estrena en la filmoteca ecuatoriana

‘Sed’, la ópera prima de Joe Houlberg, explora con la experiencia sensorial con la la ausencia de diálogos en varias secuencias

Fotograma de 'Sed'.
Fotograma de 'Sed'.

El paseo de cuatros amigos a una hacienda solitaria es un buen argumento para cualquier película de suspenso o de terror. Pero Sed, la ópera prima de Joe Houlberg (Quito, 1986) también plantea el viaje personal de uno de sus protagonistas, Sara, una joven de 23 años que está ciega desde que los diez años y vuelve a la hacienda donde están sus recuerdos de la infancia.

La presencia de Sara en el filme hace que todo sea sensorial: la ausencia de diálogos en muchas secuencias contribuye a crear esa atmósfera. En esas pausas, poco a poco, la hacienda que tiene más de 300 años de antigüedad va ganando protagonismo, como ocurre (guardando las distancias) en The Shining, de Kubrick. Houlberg reconoce haberse inspirado en la película del director estadounidense y también en Frenzy, de Hitchcock, sobre todo, en las escenas en que los personajes actúan normal a sabiendas de que saben lo que va a pasar. El resultado: 75 minutos de suspenso a la ecuatoriana; aceptable, teniendo en cuenta que es el primer thriller de suspenso que se produce en el país.

La productora del filme, Ana Gabriela Yépez, dice que su intención fue alejarse del “realismo social” que gobierna la mayor parte de las películas latinoamericanas y proponer algo nuevo. La trama psicológica que estará en cartelera desde este 1 de julio también surge del deseo del director de llevar a sus personajes a situaciones extremas, en las que “sus instintos básicos o animales afloran y dejan al descubierto la fragilidad de la mente humana”.

Houlberg explica que la ceguera de Sara es psicológica y en la película se entiende que inicia cuando la niña mira algo indebido. “Cierre los ojos, niña”, le dice uno de los empleados de la hacienda mientras la retira de la escena prohibida. Los otros personajes son el novio de la chica ciega, un narcisista que juega un rol autista; y su prima y su novio que juegan a provocar y al final van a enfrentar el revés psicológico del narcisista.

El rodaje de Sed se hizo en 2012, durante 18 días en los que el equipo convivió en la hacienda. Luego hubo un largo proceso de postproducción en el que el guión original varió muchísimo. Como dice Houlberg, volviendo a sus lecciones de cine, “una película se hace tres veces: cuando la escribes, cuando la filmas y cuando la editas”. Al principio era fuerte también la historia de los trabajadores de la hacienda, que en la versión editada y final casi se anula.

Las haciendas latinoamericanas y los roles de poder del postcolonialismo en estos pequeños universos, que también fue un disparador del guión original, queda en un nivel anecdótico, muy a pesar del director. Lo que sí se potencia es y el ambiente voyerista y la psiques de cada uno de las dos parejas que circunstancialmente terminan conviviendo en la hacienda.

La película estuvo en 2013 en Ventana Sur, integró la sección de filmes de Bloody Work in Progress en 2014, y estuvo en Marché du fin de Cannes. En 2016 tuvo una proyección en el Chicago Latino Film Festival, y recibió la Mención de Honor en la tercera edición de la Casa Cine Fest, el festival de la Cinemateca Nacional del Ecuador y formó parte de la selección oficial del Ecuadorian Film Festival en Nueva York.