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De Borges al infinito

Argentina rinde homenaje a su escritor más universal en el 30 aniversario de su muerte

Los visitantes observan fotografías de los viajes de Borges y Kodama.
Los visitantes observan fotografías de los viajes de Borges y Kodama.

El universo de Jorge Luis Borges (1899-1986) sigue en expansión 30 años después de su muerte. Escritores, artistas plásticos, ilustradores, cineastas, matemáticos y físicos se inspiran en la obra del genio de las letras argentinas para abrir nuevos senderos, que se bifurcan una y otra vez, hasta el infinito. Muchos de ellos confluyen ahora en una gran exposición en el corazón de Buenos Aires.

Un total de 80 artistas dialogan con la laberíntica obra borgeana

"Es una muestra que ojalá despierte a más lectores y que sorprenderá al erudito con un ángulo distinto. Aún los conocedores más exhaustivos de Borges van a encontrar aquí una página más", dijo el ministro del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, Hernán Lombardi, en la inauguración de la exposición "Borges. Ficciones de un tiempo infinito", celebrada este lunes en el Centro Cultural Kirchner (CCK), el más grande del país.

Primeras ediciones de sus libros, traducciones a numerosos idiomas y anotaciones realizadas con la minúscula y cuidada caligrafía del autor de Ficciones forman parte de la exhibición. También cuadros de su amigo Xul Solar y de su hermana Norah, fotografías de los viajes que realizó en los últimos años junto a María Kodama, ilustraciones, películas e instalaciones contemporáneas. Un total de 80 artistas dialogan con la laberíntica obra borgeana a lo largo de 2.900 metros cuadrados, repartidos en 12 salas.

Algunas piezas invitan también a jugar con ella, como la vieja máquina de escribir de Leo Nuñez, que al teclearla proyecta palabras digitales en la pared y la gran pizarra de Diana Aisenberg, en la que los visitantes pueden escribir qué significa para ellos el color amarillo, el último que Borges vio antes de quedarse completamente ciego.

Marta Minujín creará un Minotauro interactivo de diez metros que responderá preguntas aleatoriamente

El artista plástico Leandro Erlich trasladó sus Ascensores de la feria ArteBA hasta el último piso de la antigua sede del Correo Central. "En lugar de su reflejo, uno encuentra el reflejo del otro. Además de una cierta situación laberíntica, que tiene mucho que ver con el imaginario borgeano, está la asociación y el vínculo con la idea del otro, sobre la que Borges también reflexionó", afirma.

Para la sala "Borges y el cine", el cineasta Andrés di Tella creó un aleph cinematográfico con pequeños fragmentos en loop de las 17 películas de los años 30 y 40 que Borges reseñó para la revista Sur. En medio hay un viejo proyector, convertido en un fósil poético, mientras que alrededor podrán leerse, como si fueran haikus, parte de las 17 críticas del escritor. "Lo que Borges tomó del cine fue el montaje. Si ves los textos con los que empezó Historia universal de la infamia, es puro montaje. Roba una historia de acá, otra de allá, síntesis, elipsis, lo toma del cine de Hollywood de esa época", detalla.

La exposición, que se mantendrá hasta noviembre, irá creciendo con el paso del tiempo. En un par de semanas se inaugurará el Laberinto en papel de seda de Andrea Moccio, 400 metros cuadrados de curvas y contracurvas por las que perderse. La artista Marta Minujín dará vida a otra de las obsesiones borgeanas, el Minotauro, a partir de agosto. "Va a ser un Minotauro de diez metros interactivo que va a contestar respuestas aleatorias a las preguntas de la gente. Estará afuera, porque como este lugar es tan grande yo quiero un lugar aún más grande, que es el espacio abierto", anticipa Minujín, parapetada tras sus características gafas oscuras.

"Borges fue un visionario", coinciden la comisaria de la exposición, Gabriela Urtiaga, y el de la sección "Borges, la matemática y otras ciencias", Gustavo Zorzoli. El rector del Colegio Nacional Buenos Aires señala que el maestro se interesó por teorías científicas del momento que se reflejan en su obra, en especial aquellas vinculadas a la noción de infinito. "Sospecho que la palabra infinito fue alguna vez una insípida equivalencia de inacabado; ahora es una de las perfecciones de Dios en la teología y un discutidero en la metafísica y un énfasis popularizado en las letras y una finísima concepción renovada en las matemáticas... y una verdadera intuición al mirar al cielo".

Borges 'deskirchneriza' el CCK

Con el homenaje al escritor argentino más universal, el Gobierno de Mauricio Macri reabre a lo grande el faraónico Centro Cultural Kirchner, inaugurado en la recta final de la presidencia de Cristina Fernández (2007-2015) tras una rehabilitación que rondó los 275 millones de dólares. Aunque mantiene el nombre original, la nueva gestión ha deskirchnerizado su interior. En la sala donde ahora descansan obras contemporáneas que remiten a Borges, conocido antiperonista, seis meses atrás podían verse gigantografías de Néstor Kirchner, vidrieras con imágenes familiares y vídeos de personas que hablaban del expresidente, entre ellas su madre. Kirchner fue ascendido al panteón peronista al morir de un infarto en 2010 y su nombre se multiplicó por calles, plazas y edificios públicos de todo el país.

El nuevo director del centro, Gustavo Mozzi, remarca que la muestra de Borges "forma parte de una programación integral que atraviesa todas las áreas con una mirada vinculada a la vanguardia, pero con posibilidad de un acceso masivo y popular". En su opinión, el CCK está llamado a ser "la gran caja de resonancia de la cultura del país y un espacio para proyectarla internacionalmente".

"Nuestra cultura ha visto relegados algunos espacios internacionales y esta es una oportunidad fantástica para volver a ser protagonistas y estimular a nuevas generaciones de artistas que están presentes acá y dialogan con lo mejor de la tradición", agrega Mozzi. De esa relectura incesante se nutre la inmortalidad de Borges.