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El día que ‘B’ habló

La adaptación de David Ilundain reproduce lo más revelador del testimonio de Luis Bárcenas ante Pablo Ruz, en el que el extesorero del PP confirmó la doble contabilidad del partido

Pedro Casablanc caracterizado como Bárcenas en la película.
Pedro Casablanc caracterizado como Bárcenas en la película.

Una pequeña sala de un juzgado, repleta. Luis Bárcenas, exgerente y extesorero del Partido Popular, comparece de nuevo ante el entonces juez de la Audiencia Nacional, Pablo Ruz, una mañana calurosa de julio de 2013. Y esta vez se desdice. Rectifica sus anteriores afirmaciones para confirmar la existencia de una 'caja B' en el partido y la veracidad de los papeles publicados por EL PAÍS. Un cambio de estrategia dramático que Jordi Casanovas aprovechó primero en una ejemplar pieza de teatro documental, y David Ilundain después en 'B', una película sobria y realista que se vale de las transcripciones del taquígrafo de aquel día para presentar lo que en esencia fue un cara a cara entre un contenido y casi siempre relajado imputado (hoy sería investigado) y el juez instructor de la causa, ambos recipientes de presiones de todo tipo. El DVD, este domingo 3 con EL PAÍS, por 9,95 euros.

La cinta, financiada a través de un crowdfunding ya sobrepasado con creces, obtuvo tres nominaciones a los Goya que señalan precisamente sus tres puntos fuertes: el texto y las dos interpretaciones principales. Ilundain busca desnudar su obra de artificios: ni banda sonora de ambiente, ni una gran variedad de planos, ni un exceso de personajes, ni nada que se salga de lo vivido en esa pequeña sala. Así, todo lo que no sobra cobra vida. Se engrandece un guion adaptado por Ilundain a partir del libreto de Casanovas, que no es otra cosa que una selección de transcripciones puramente literales de las cinco horas de comparecencia de Bárcenas aquel día, con la suma de actores que no tienen voz en la obra teatral como los letrados de las acusaciones o el fiscal Antonio Romeral. Sus presencias marcan un punto álgido de tensión cuando en el interrogatorio se trata de desvelar la identidad de “J.M.”, receptor de los ya famosos sobres, una firma que el acusado no aclara aunque deslice los nombres de Aznar o Mayor Oreja.

Bárcenas es la clave de todo, el eje físico y argumental de la película. El extesorero es encarnado por Pedro Casablanc con una contención y a la vez un repertorio de matices que alcanzan cotas magistrales. Sin levantarse de la silla, Casablanc es el Bárcenas cómodo y el incómodo, el de la memoria de elefante y el que de pronto no se acuerda, el que desgrana información sin la mínima sensación de estar reconociendo o imputando delitos, como quien enuncia reyes godos. Frente a él, todos los demás. Pero sobre todo el Pablo Ruz de Manolo Solo, no demasiado sorprendido ante el giro de los acontecimientos, tenso y minucioso en su interrogatorio. El diálogo entre los dos personajes es más que suficiente para crear un relato que no decae y que trata de recordar un testimonio que parece olvidarse con el tiempo.

B es la nueva entrega de la colección Goya 2016, con la que EL PAÍS ofrece cada domingo en los quioscos las películas que más nominaciones y galardones acumularon en la última edición de los premios de la Academia, por 9,95 euros. Los siguientes títulos serán Negociador y Techo y comida.