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Gabo y Vargas Llosa, al rescate del quechua

Cinco obras de autores latinoamericanos son traducidas a la lengua indígena andina para impulsar su uso y luchar contra su discriminación

Niños estudiando quechua en Callatiac, en el departamento de Cuzco.
Niños estudiando quechua en Callatiac, en el departamento de Cuzco. EFE

El escritor y premio Nobel de Literatura colombiano Gabriel García Márquez afirmaba en un artículo de opinión publicado hace 33 años que el trabajo de traducción era una tarea “difícil, la más ingrata y la peor pagada”. Decía que era una profesión de la cual se magnifica sus defectos, cuando en realidad había que considerarlos como un “cómplice genial”. En ese entonces el autor de Cien años de soledad no hubiera sospechado que él, junto al Nobel peruano Mario Vargas Llosa, el autor uruguayo Juan Carlos Onetti, el argentino Adolfo Bioy Casares y la brasileña Clarice Lispector iban a formar parte de una colección de clásicos latinoamericanos traducidos al quechua. Una traslación pionera con el objetivo de rescatar a este idioma de su situación precaria, afirma el asesor de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cuzco (DDCC), Luis Nieto Degregori, organismo perteneciente al Ministerio de Cultura de Perú, que ha impulsado esta iniciativa.

El proyecto se gestó a inicios de 2014 en alianza del Gobierno con la editorial peruana independiente Estruendomudo. Esta segunda hizo el contacto en Barcelona con la agencia literaria Carmen Balcells para la cesión de los derechos, cuenta Nieto Degregori. La negociación para la publicación de las obras de los cinco autores latinoamericanos se extendió un año. El asesor de la DDCC argumenta que la cesión de los derechos les fue concedida porque se trata de la primera traducción a un idioma originario de América Latina, que tiene millones de hablantes repartidos mayoritariamente en Perú, Ecuador, un poco en Argentina y también en Bolivia. Una vez finalizada la negociación, la DDCC consiguió hacerse con los derechos de las siguientes obras: Un señor muy viejo con alas enormes (García Márquez); El desafío (Vargas Llosa); Bienvenido Bob (Onetti); En memoria de Paulina (Bioy Casares) y Mejor que arder (Lispector).

“El quechua se encuentra en una situación de extrema subordinación. Las personas que hablan esta lengua sufren una discriminación muy grande en Perú y ellos tienen vergüenza de utilizar su lenguaje en espacios públicos”, explica Nieto Degregori, que también es escritor. Afirma que los países quechuahablantes de la región andina de Latinoamérica carecen de políticas lingüísticas vigorosas para impulsar el uso de este idioma y las demás lenguas originarias. “La traducción al quechua de clásicos latinoamericanos le da un valor simbólico a estas lenguas ante sus propios hablantes, para que empiecen a usar su lengua en espacios públicos”, agrega.

Las traducciones ya están terminadas y se estima, según Nieto Degregori, que se distribuyan en noviembre próximo. El trabajo de llevar los clásicos de la literatura latinoamericana al quechua estuvo a cargo de los lingüistas peruanos Sócrates Zuzunaga y Georgina Maldonado. Gracias al trabajo de ambos los cuentos fueron rebautizados así: Machu wiraquchataq raprasapataq (Un señor muy viejo con alas enormes); Qanchu ñuqachu wañusunchis (El desafío); Qhalilla sumaqlla Bob (Bienvenido Bob); Paulinapa yuyayninpi (En memoria de Paulina) y Kañakuymantaqa chayqa allichkanmi (Mejor que arder).

El asesor de la DDCC cuenta que el proceso de traducción requirió de mucha creatividad, además de sensibilidad, y que se intentó no traicionar el espíritu de las obras de los autores, esto debido a que la traducción del quechua se remonta al de la época colonial y no existe una traducción literaria de este idioma que esté actualizada a los tiempos actuales. Los cuentos que requirieron de mayor esfuerzo para su traducción fue el de Onetti, “cargado de atmósfera”, y el de Bioy Casares “por su propia naturaleza fantástica”, precisa Nieto Degregori.

En librerías

Los cinco títulos tendrán una extensión entre 50 a 110 páginas cada uno y para cada obra se prevé un tiraje de 5.000 ejemplares. El escritor y periodista peruano Santiago Roncagliolo aplaude esta iniciativa, a la cual califica de “admirable” y la ve como “un paso más hacia la valoración de una lengua, un espacio más que el quechua conquista”. El novelista, autor de Abril rojo —Premio Alfaguara 2006—, considera que las traducciones de estos clásicos a un idioma nativo del continente son “una forma de hacer dialogar a dos culturas. Y el diálogo implica respeto mutuo. La traducción siempre es un hecho creativo, porque implica interpretación y reescritura. Toda traducción es una propuesta individual y única”.

Para Rodrigo Hasbún, escritor boliviano, la iniciativa de la DDCC se trata de un “hecho feliz”. Dice que en Cochabamba, la ciudad donde nació, el quechua es un idioma que está muy vivo y que se lo habla cotidianamente. Sin embargo, si se entra a cualquier librería no se encuentra un solo libro en esa lengua. “Hay ahí un desajuste demasiado grande que es necesario subvertir, no solo por medio de traducciones sino también de emprendimientos en las esferas institucionales y estatales”, añade.Hasbún espera que sean cada vez más las obras que den el salto a uno de los idiomas nativos de la región andina, pero que además ese proceso sea acompañado por el fortalecimiento de algunas dinámicas editoriales, el fomento del uso del idioma en colegios y universidades. “Solo así, con un emprendimiento coordinado y a gran escala, se destrozarán algunos prejuicios y se consolidará el uso del quechua a todo nivel”, finaliza.