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El periodismo latinoamericano baila para Gabo en Medellín

La Fundación creada por el escritor colombiano reúne a cientos de profesionales en un festival marcado por la entrega de su primer premio tras la muerte del Nobel

El Premio Nobel Gabriel García Márquez en 2003.
El Premio Nobel Gabriel García Márquez en 2003. AP

Medellín, 1954. Un alud sepultó a más de 60 personas en Media Luna, en las montañas que rodean a la ciudad colombiana. El periódico El Espectador tardó dos semanas en enviar a alguien a la zona desde Barranquilla. A la ciudad llegó un joven caribeño de 27 años llamado Gabriel García Márquez, que empezó así su primer reportaje: “El lunes 12 de julio, un poco antes de las siete de la mañana, los niños Jorge Alirio y Licirio Caro, de once y ocho años, salieron a cortar leña. Era un trabajo que realizaban tres veces por semana, con un pequeño machete de cachas de cuero…”.

Medellín, 2014. El periodismo latinoamericano se reúne en honor de aquel joven caribeño, que llegó a ganar un premio Nobel. El éxito literario opacó su labor periodística, pero él nunca dejó de sentirse reportero. “Como tuve esa extraña suerte de poder vivir de los libros, me entró la nostalgia y decidí crear los talleres de periodismo”. La Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) que Gabo soñó e hizo realidad celebra estos días en la ciudad el mayor festival de la profesión en español. Cientos de periodistas se darán cita desde este martes en una especie de cumbre para mostrar el músculo del oficio en la región, que desde hace 20 años gravita alrededor de la institución creada por el ya desaparecido escritor y reportero de Aracataca.

El espíritu del autor, fallecido en la Ciudad de México el pasado 17 de abril, estará presente en cada rincón de la ciudad durante los próximos tres días. Conciertos para interpretar sus canciones favoritas, amigos que compartirán con el público sus mejores recuerdos, alumnos que rememorarán sus enseñanzas y vallenato como banda sonora del cóctel que sucederá a la entrega de los Premios Gabriel García Márquez de periodismo, la verdadera excusa de esta atípica reunión, que la FNPI quiere convertir en una tradición anual.

Decía García Márquez que “no basta ser bueno, sino que se sepa” y con esa directriz —que de estos premios se entere todo el mundo— trabaja el director general de la Fundación y depositario del legado periodístico del Nobel, Jaime Abello Banfi. A la entrega, que se celebrará el miércoles, acudirá incluso el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos. Se trata de la II edición del galardón que se rebautizó en 2013 para llevar el nombre del escritor. Este es el primer año sin él.

García Márquez quería crear, y creó, una institución que lo sobreviviera

Sus frases (“es más fácil atrapar a un conejo que a un lector”) sonarán en cada rincón y en cada una de las charlas que llenan la agenda de estos días. Héctor Abad Faciolince, Jon Lee Anderson, Juan Villoro, Martín Caparrós, Rosental Alves, Francisco Goldman, Miguel Ángel Bastenier, Joaquín Estefanía, Sergio Cabrera o Rubén Blades buscarán a Gabo en la literatura, en la música, en el cine y sobre todo en el periodismo. “Estamos llenos de sus palabras, es un legado vivo en materia de periodismo”, cuenta Abello.

La Fundación, con epicentro en Cartagena de Indias, fue una idea 100% del escritor. En su proyecto puso ilusión, principios y mucho dinero de su bolsillo. Él mismo se encargó de llamar a gran parte de los maestros que dirigen los diferentes talleres por los que ya han pasado más de 10.000 alumnos y él mismo impartió algunas clases. Quería crear, y creó, una institución que lo sobreviviera.

“Bienvenidos, pues, a este Taller de Nuevo Periodismo Iberoamericano, que hoy inicia con la bendición de ustedes su primer siglo de labores”, dijo en el discurso inaugural el 18 de marzo de 1995. A ese siglo de labores aún le restan 80 años de festivales y premios. El periodismo de la región bailará estos días para honrar al reportero que llegó a Medellín dos semanas después de un alud y un año antes de escribir La Hojarasca. Al escritor y periodista que quería "talleres alegres como es la vida”. Abello parafrasea al maestro en su afán de cuidar su legado: “Queremos hacer muchas cosas, pero lo que hagamos lo haremos con alegría”.