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Una descarga apabullante

El festival de San Sebastián crece en su Sección Oficial hasta alcanzar las 21 películas

Javier Gutiérrez y Raúl Arévalo, en el 'thriller' 'La isla mínima'.
Javier Gutiérrez y Raúl Arévalo, en el 'thriller' 'La isla mínima'.

A tres películas diarias. La Sección Oficial de la 62ª edición de festival de San Sebastián aumenta para disfrute de los cinéfilos a 21 películas, cuatro de ellas fuera de concurso: la película de apertura (The equalizer, de Antoine Fuqua, que servirá para que Denzel Washington reciba su Premio Donostia), la de clausura (Samba, de Eric Toledano y Olivier Nakache, con Omar Sy de protagonista, es decir, el mismo trío de Intocable, el megaéxito de taquilla que clausuró San Sebastián hace tres años), y dos títulos españoles esperados: Lasa y Zabala, de Pablo Malo -una película rodeada de polémica sin que haya podido aún defenderse por sí misma en el aspecto cinematográfico-, y Murieron por encima de sus posibilidades, de Isaki Lacuesta, ganador de la Concha de Oro con Los pasos dobles, y que ha rodado una comedia salvaje sobre la crisis económica actual (el filme lo ha financiado creando una cooperativa con su equipo).

Lasa y Zabala conforma, junto a Negociador, de Borja Cobeaga, una nueva visión del mundo de ETA y sus aledaños en el certamen donostiarra. Cobeaga ha llegado más lejos, y cuenta los momentos más hilarantes -basados en hechos reales- de las negociaciones en Europa entre ETA y un político socialista vasco (alter ego de Josu Eguiguren).

Tanta película puede que repercuta en el eco mediático del certamen: volcados los medios en esa sección, poco espacio va a quedar para Zabaltegi, Perlas, Horizontes Latinos y el resto de los ciclos, que pueden morir asfixiados por el poderío del concurso. En cambio, es casi seguro que las salas se llenarán, visto el habitual éxito de ventas de entradas de un certamen que se vuelva en su público: la marca especial del certamen, el hecho diferencial es su cuidado por el público de la calle, muy alejado de Cannes o Venecia, festivales pensados más para la industria.

Entre los veteranos, están dos daneses ganadores del Oscar: el doble ganador de la Palma de Oro Bille August, que presenta el drama familiar Silent heart, y Susanne Bier, que estrena A second chance, otro dramote, en este caso protagonizado por Nikolaj Coster-Waldau, más conocido como Jaime Lannister en Juego de tronos. Antonio Banderas produce y protagoniza Autómata, de Gabe Ibáñez, una apuesta de altura por la ciencia-ficción española. François Ozon, que ya ha ganado en el Zinemaldia, trae otra película muy de su estilo, Une nouvelle amie: una mujer promete en el lecho de muerte de su mejor amiga que cuidará del esposo y el hijo de la fallecida. Pero ni se imagina lo que le espera en esa casa. Romain Duris, que encarna al marido, es una de las visitas grandes del certamen.Otros dos franceses de largo recorrido festivalero internacional, Cédric Kahn y Mia Hansen-Løve, estrenan, respectivamente, Vie sauvage y Eden. El bosnio Danis Tanovic indaga en las consecuencias de las malas praxis de las multinacionales farmacéuticas en Tigers. Y el alemán Christian Petzold, el de Barbara, muestra Phoenix.

Además de Autómata, las otras tres películas españolas a concurso son La isla mínima, de Alberto Rodríguez; Loreak, de Jo Garaño y Jose Mari Goenaga; y Magical girl, la segunda película de Carlos Vermut, responsable de la sorprendente Diamond flash. Desde Sudamérica llegan la argentina Aire libre, de Anahí Berneri; y la chilena La voz en off, de Christian Jiménez. Y de Norteamérica, la última película de James Gandolfini, la estadounidense La entrega, basada en un relato de Dennis Lehane; y la canadiense Félix et Meira, de Maxime Giroux.

Quedan otras dos películas: la coreana Haemoo, de Shim Sung-bo, guionista (fue corresponsable de la escritura de Memories of murder) que debuta en la dirección; y Casanova variations, del austriaco Michael Sturminger, con John Malkovich encarnando al ligón más famoso de la literatura, y que además es objeto del documental (en Zabaltegi) The John Malkovich paradox.

En la sección Perlas, la que recoge lo mejor del año de festivales precedentes, estarán las ganadoras de la Berlinale, la china Black coat, thin ice, de Yi'nan Diao; y de Cannes, la turca Winter sleep, de Nuri Bilge Ceylan. Habrá hueco para el éxito argentino Relatos salvajes, de Damián Szifron, con la producción española de El Deseo; para César Chávez, el biopic del líder sindical estadounidense que ha dirigido Diego Luna; para Pasolini, de Abel Ferrara; para 20.000 días en la Tierra, que ahonda en el mundo del músico Nick Cave; o para Escobar: paraíso perdido, película que se proyectará acompañando al segundo premio Donostia, Benicio del Toro.

Hay más, claro: en Zabaltegi caben desde inmersiones en el mundo del estudio Ghibli, en los sótanos austriacos o en el arte de Paco de Lucía, Fela Kuti y Basilio Martín Patino a todo tipo de arriesgadas apuestas en ficción; en Culinary Zinema estará lo mejor del cine gastronómico; dos ciclos como Eastern promises, dedicado al cine de Europa del Este del siglo XXI; y a la carrera de Dorothy Arzner, la única directora que hizo carrera en los grandes estudios de Hollywood durante la época dorada.

Un consejo final: ya se ha estrenado en salas comerciales, pero este año la crítica especializada da el Gran premio FIPRESCI a la mejor película del año festivalero a Boyhood, de Richard Linklater. Una elección impecable, una obra maestra para volver a saborear.

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