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La única cena

La gastronomía multidisciplinar de los Roca, El Somni, llega al Festival de Berlín

El Somni, una ópera dividida en doce platos y doce actos de los hermanos Roca. Ampliar foto
El Somni, una ópera dividida en doce platos y doce actos de los hermanos Roca.

El Sueño (El Somni) ha saltado de la mesa a la pantalla. Sin embargo, sigue siendo un sueño: el de los hermanos Roca. Lo que fue en mayo pasado una cena-ópera con gente como Miquel Barceló, Ferran Adrià y Freida Pinto, entre otros, es ahora una película, pero también un libro y una exposición. "En ningún caso se puede entender como un making of del proceso creativo del proyecto, al contrario, se define como una obra en sí misma", aclaran sus creadores. El banquete operístico, dirigido por Franc Aleu y producido por Mediapro, se estrenó este lunes en el Festival de Berlín en la sección culinaria y permite degustar el proceso creativo de una cena con 12 comensales de distintas disciplinas y 12 platos cocinados por Joan, Josep y Jordi Roca, responsables del mejor restaurante del mundo, El Celler de Can Roca.

El documental de hora y media refleja que, pese a lo surrealista del proyecto, mucha gente y mucho talento se implicó para articular este discurso: más de 40 artistas, como los cantantes Silvia Pérez Cruz y Albert Pla, el poeta y lingüista Carles Duarte y la diseñadora Roos Van De Velde, entre otros. "Pondremos los sentidos al límite", anuncia Jordi al principio del documental, advirtiendo a los espectadores. Durante los primeros 90 minutos, el argumento se centra en los preparativos: se puede ver cómo los cocineros van ideando y construyendo los platos con la ayuda de distintas artes como la música, la filosofía y la pintura. Un plato que simula la luna, una mandala comestible o un pan que literalmente respira, todo está pensado y nada se quiere dejar a la improvisación. Las escenas se suceden en distintos lugares, en España y en el extranjero. Atención en la cocina del Celler, en Girona, cuando Jordi y Joan prueban las primeras gotas de sangre en un plato. Aunque no es sangre, es remolacha. Emoción cuando Silvia Pérez Cruz canta para el equipo del restaurante, incluidos los padres de los cocineros. Relajación en el viaje de Jordi Roca y el director de Franc Aleu a la India en busca de colores, olores y sensaciones. Sorpresa cuando Albert Pla se besa con su compañera mientras suena la canción en la sala de grabación que él mismo versiona para uno de los 12 platos: la carnalidad.

Pese a la envergadura del banquete, el documental también refleja momentos humanos, como cuando Jordi, el pequeño de los hermanos Roca, reconoce que se metió en cocina porque quería acabar antes: "Los camareros finalizan la jornada a las dos y los cocineros a las 12". También se destila en alguna escena un alegato en defensa de Barcelona como ciudad. Lisa Randall, física teórica, experta en cosmología y una de las invitadas, subraya que algo así solo podría pasar en un lugar del mundo, Barcelona.

Tras más de una hora de preparativos, los invitados se sientan a la mesa. Aunque en la película la cena se despacha más bien rápido, en realidad los invitados degustaron platos durante más de dos horas. Música e imágenes se suceden al ritmo del menú. "Se ha recuperado una visión renacentista globalizadora", reconoce otro de los comensales, el ensayista Rafael Argullol. "La película articula lenguajes propios del cine documental, combinados con los recursos narrativos del cine de ensayo, de ficción y animación", explican sus creadores. En el documental, como en la única cena, el objetivo es trascender los límites.

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