Campanella marca con ‘Metegol’ su debut en la animación en 3-D

El director nunca había realizado una película de animación, ni en tres dimensiones Después de amasarla durante siete años Metegol se estrenará este sábado en Argentina

Fotograma de la película.
Fotograma de la película.

Basta echarle un vistazo a la filmografía del director argentino Juan José Campanella para comprobar que el éxito ya no le debe tomar por sorpresa: El niño que gritó puta, El mismo amor, la misma lluvia; El hijo de la novia; Luna de Avellaneda y El secreto de sus ojos , obra con la que obtuvo el Oscar a la mejor película extranjera en 2010. Sin embargo, nunca había dirigido una película de animación, ni en tres dimensiones, ni con un presupuesto de 21 millones de dólares, ni con un elenco de 300 personas, entre animadores, actores, dibujantes, técnicos... Después de amasarla durante siete años Metegol se presentó el jueves ante la prensa de Buenos Aires y se estrenará hoy en Argentina. Campanella confesó que ya que en el mundo del cine “no existe la felicidad”, por lo menos está sintiendo un inmenso alivio.

Se trata de una producción hispano argentina, donde han participado, entre otras empresas, Canal+, Antena 3 y La Sexta. Y es también la inversión cinematográfica de mayor envergadura efectuada en Latinoamérica. La película echará a rodar en unas semanas por 50 países. Y el título se irá adaptando a la forma en que se conozca en cada lugar el fútbol de mesa. En España, adonde llegará en diciembre, se llamará Futbolín; en México, Venezuela y Uruguay, Futbolito; en Chile, Taca Taca; en Estados Unidos Foosball

Hay escenas de indudable sabor argentino, como cuando un alcalde abandona su pueblo en helicóptero, en clara alusión al expresidente Fernando de la Rúa, quien en diciembre de 2001 huyó así de la Casa Rosada. Pero la película se ha fraguado con los mimbres de las historias dirigidas tanto a los niños como a los padres de cualquier país.

“El fútbol es el fútbol, viejo. El fútbol. La única verdad. ¡Por favor!”. Así termina Memorias de un wing derecho, el breve cuento de Roberto Fontanarrosa que inspiró la película. A partir de ahí, Campanella y los guionistas, entre los que se encuentra el gran futbolero Eduardo Sacheri, escritor de la novela en que se basó El secreto de sus ojos, desarrollaron toda una idea sobre qué es eso de la única verdad. Y tras ver la película parece que la verdad tiene mucho que ver con el compañerismo y la capacidad de creer en lo imposible.

En una conferencia de prensa donde había más de cien periodistas, uno de ellos preguntó a Campanella si el mensaje que transmitía la película tenía algo que ver con los tiempos de confrontación que vive ahora Argentina. Campanella respondió que cuando empezó a escribir el guión, hace varios años, no tenía ni idea de cuál iba a ser la situación de Argentina en estos momentos. Y en cualquier caso… “Yo firmé un contrato de exclusividad con mi Twitter para opiniones políticas”, bromeó. “Sólo me expreso por ese medio”.

Lo que sí quiso dejar claro es que es la primera película de ese nivel económico que se hace sin inversión de Estados Unidos. “Es la primera vez que se hace una película argentina sabiendo que aunque vaya todo el país a verla dos veces [la plata] no la recuperás”, señaló. El productor Jorge Estrada añadió: “Cuando nos sentábamos teníamos la sinceridad de decirnos que si él hubiese sabido cuánto tiempo iba a llevarle y yo, cuánto iba a costar, no la habríamos hecho”.

Toda la cultura que va contigo te espera aquí.
Suscríbete

Babelia

Las novedades literarias analizadas por nuestros mejores críticos en nuestro boletín semanal
RECÍBELO

Sobre la firma

Francisco Peregil

Redactor de la sección Internacional. Comenzó en El País en 1989 y ha desempeñado coberturas en países como Venezuela, Haití, Libia, Irak y Afganistán. Ha sido corresponsal en Buenos Aires para Sudamérica y corresponsal para el Magreb. Es autor de las novelas 'Era tan bella', –mención especial del jurado del Premio Nadal en 2000– y 'Manuela'.

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS