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Barroso acusa a Francia de reaccionaria por defender la excepción cultural

Los socialistas galos exigen al presidente de la Comisión que “retire sus palabras o se marche”

Francia se salió con la suya la semana pasada. Pese a estar prácticamente aislada, se las apañó para forzar al resto de socios europeos a mantener el sector audiovisual al margen de las inminentes conversaciones sobre libre comercio entre la UE y Estados Unidos. Al menos por ahora, las ayudas que recibe el cine europeo no estarán sobre la mesa. Pero el órdago francés ha dejado cicatrices. Lo acaba de demostrar el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, que alerta de la oposición “reaccionaria” de aquellos contrarios a la globalización, en una indirecta bastante directa dirigida al país que preside el socialista François Hollande.

“Esto forma parte de un programa antiglobalización que considero totalmente reaccionario”, ha declarado el político conservador portugués al International Herald Tribune, en lo que supone un claro cambio de tono respecto al de los últimos meses. El discurso tan agresivo del normalmente comedido Barroso ha generado una tormenta que Bruselas quiere ahora desactivar. “El presidente jamás ha calificado a Francia o a sus autoridades de reaccionarios. Se refería a los que han lanzado ataques personales injustificados contra la Comisión”, ha matizado un portavoz comunitario.

El objetivo de las críticas, según esta versión endulzada, no sería Hollande sino directores de cine como Constantin Costa-Gavras, que acusó a Barroso de ser “un hombre muy peligroso para la cultura”. “No hay ningún desacuerdo entre la Comisión y el Gobierno francés”, ha resumido el portavoz del órgano que preside Barroso. Pero las explicaciones no han convencido a François Hollande. A su llegada a Lough Erne (Irlanda del Norte), para asistir a la cumbre del G-8, el presidente francés afirmó: “No quiero creer que el presidente de la Comisión Europea haya podido pronunciar unas palabras sobre Francia formuladas de esa forma, pero tampoco sobre los artistas que se han manifestado”.

El enfado de Barroso por la amenaza de veto que Francia exhibió parece evidente. El presidente de la Comisión afirma en la entrevista que es favorable a “la protección de la diversidad cultural”, pero sin poner un cordón alrededor de Europa. “Algunos [de quienes defienden la excepción cultural] dicen ser de izquierdas pero son en realidad extremadamente reaccionarios”, insiste Barroso, que cree que “no comprenden los beneficios que aporta la globalización (de los intercambios), también desde el punto de vista cultural, para ampliar nuestras perspectivas y tener el sentimiento de pertenecer a una misma humanidad”.

Jean-Christophe Cambadélis, vicepresidente y portavoz del Partido Socialista para asuntos internacionales, replicó con dureza a Barroso. “Debe rectificar o marcharse”, ha escrito. “Es sorprendente e intolerable. Nada autoriza a un presidente cooptado al poder en Europa por sus amigos de la derecha a dar lecciones a Francia. Nada autoriza al señor Barroso a juzgar una decisión unánime del Consejo”, añade Cambadélis. Según el vicepresidente del PS, "nada autoriza a Barroso a juzgar la cultura como una mercancía en nombre de la globalización”.

El viernes los ministros europeos de Comercio dieron luz verde a la Comisión Europea para que inicie las negociaciones con EE UU sobre un nuevo acuerdo de libre comercio. Para alcanzar la unanimidad, los Veintisiete aceptaron, como exigía Francia, excluir el sector audiovisual de los debates.

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