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Directores en guerra

Un documental analiza la labor para las Fuerzas Armadas de EE UU de los cineastas de Hollywood en la Segunda Guerra Mundial

En los años treinta el cine se convirtió en una poderosa arma de propaganda. En 1934 la directora alemana Leni Riefenstahl dirigió El triunfo de la voluntad, un documental que mostraba la grandiosidad en la que se desarrolló el Congreso del Partido Nacionalsocialista en la ciudad de Núremberg. El triunfo de la voluntad ensalzaba y glorificaba al régimen nazi, y supuso un antes y un después en el género del documental político. Para intentar contrarrestar los efectos publicitarios de esa película, las Fuerzas Armadas estadounidenses recurrieron a Hollywood y reclutaron allí a algunos de los mejores directores de la época.

El documental Directores en guerra, una producción de TCM dirigida por José Cabanach, y que se estrena el miércoles 5 junio en Cineteca de Madrid, analiza el trabajo de aquellos realizadores que abandonaron Hollywood para filmar en primera línea de batalla. Cineastas que gozaban ya de gran prestigio como John Ford, John Huston, William Wyler o Frank Capra.

Capra, por ejemplo, fue el encargado de realizar, entre 1942 y 1945, una serie de siete películas tituladas Why we fight, Por qué luchamos, que explicaban a la población y a sus propios soldados las razones de la intervención norteamericana en Europa mostrando imágenes a menudo muy crudas sobre las consecuencias de los ataques del ejército alemán. “Creo que fueron eficaces para decir a los soldados por qué iban de uniforme y por qué intentaban hacer un poco mejor el mundo en que vivían”, recuerda Frank Capra en una entrevista que recupera Directores en guerra.

John Ford ganó sendos oscars por 7 de Diciembre y La batalla de Midway. Fue herido en combate, condecorado, y recibió el grado de contraalmirante de la Armada de los Estados Unidos. Meses más tarde participó junto a George Stevens en el Desembarco de Normandía. Los dos directores acompañaron al ejército americano en su avance hacia Alemania y filmaron la liberación de los campos de concentración nazi. Las estremecedoras imágenes que captaron con sus cámaras fueron utilizadas como prueba documental en los juicios de Núremberg. John Huston, por su parte, filmó La batalla de San Pietro, pero tuvo que pagar un peaje muy caro: tres cámaras de su equipo murieron durante la filmación.

Fueron unos años en los que se demostró que las películas podían ser una gran herramienta política y propagandística. Para todos aquellos directores, los meses en el frente supusieron un antes y un después. Como recordaba Frank Capra, todos cambiaron y, por supuesto, también cambió su forma de hacer y de entender el cine.

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