Junts acusa a Rufián de actuar al “más puro estilo Vox”
El debate sobre la fallida congelación de los alquileres dispara la tensión entre los independentistas en el Congreso


La tensión y los enfrentamientos a cara de perro se han convertido en la moneda corriente en el Congreso y ya no solo entre Gobierno y oposición. Ahora también se ha desatado entre los dos grupos independentistas catalanes. El origen, la brutal intervención, el pasado martes, del portavoz de ERC, Gabriel Rufián, contra Junts por su voto contrario al fallido decreto que prorrogaba la congelación de los alquileres. Junts ha tardado dos días en responderle, pero lo ha hecho, también en el pleno de la Cámara, en términos inusualmente duros, hasta el punto de acusarle de actuar “al más puro estilo Vox” y de convertir la tribuna parlamentaria “en un pelotón de ejecución”.
Rufián venía desde hace tiempo subiendo el tono contra Junts y acusándole de connivencia con la “derecha española”. Pero nunca había llegado tan lejos como el pasado martes, cuando el Congreso tumbó, con el decisivo voto en contra de la formación de Carles Puigdemont, el decreto sobre los alquileres. En la tribuna de oradores, exhibió un billete de 50 euros para manifestar que esa es la “bandera de Junts” y por dos ocasiones leyó los nombres y apellidos completos de sus siete diputados. A continuación, se desplazó a sus escaños para intentar entregarles un documento que, según dijo, contenía comentarios contra ellos recogidos en las redes sociales. Los parlamentarios de Junts lo ignoraron, y la Cámara vivió una escena que resultaría increíble hasta hace poco: las bancadas de PP y Vox estallaron en protestas contra el portavoz de ERC por su actitud contra el otro grupo independentista catalán.
Los diputados de Junts dejaron ver su indignación en comentarios privados. Pero la reacción pública no llegó hasta este jueves, cuando se debatía la propuesta de reforma constitucional para recoger el derecho al aborto. Al final de su intervención, la diputada juntera Pilar Calvo anunció que pretendía aprovechar para tratar otro asunto. En ningún momento citó el nombre de Rufián, pero no dejó la menor duda de a quién se estaba refiriendo.
“Cuando tenemos a los enemigos de los que defendemos el sueño de una Cataluña libre maquinando en los despachos donde todavía resuena el ruido de sables que acompañó los momentos más oscuros de la Transición, resulta muy difícil entender que, ante esta realidad, algunos conviertan este atril en un pelotón de ejecución”, afirmó Calvo. La diputada comparó las palabras de Rufián con el “a por ellos”, el grito con el que fueron despedidas desde algunos lugares de España las fuerzas de seguridad del Estado que acudieron a Cataluña en los días del procés independentista. Le afeó incluso al portavoz de ERC que interviniese en castellano, lo que probaría, según ella, que “su público objetivo no era el catalán”.
Calvo explicó que su grupo decidió no reaccionar en el mismo momento porque no quiere “formar parte de este circo que ensucia la política”. Justificó la negativa a apoyar la nueva congelación de los alquileres porque pretenden “legislar con rigor”, sin “falsas promesas” ni sumándose a iniciativas que “no resuelven los problemas sociales y son titulares de un día”.
La diputada alertó de que el “señalamiento al más puro estilo de Vox” de los integrantes de su grupo “puede tener consecuencias”. Y denunció que ese mismo día, su compañera Marta Madrenas, que defendió en el pleno la posición de Junts sobre los alquileres, fue perseguida en la calle por un hombre que terminó escupiéndole.
Justo a continuación de Calvo, intervino en el debate sobre el aborto la diputada de ERC Pilar Vallugera, que no hizo la menor alusión a las palabras de la representante de Junts. Rufián, abordado luego en los pasillos, respondió: “Yo ya estoy en quinto de campañas de Junts, de sus periodistas y de sus periódicos. No les tengo miedo”. El portavoz de ERC lamentó el incidente contra Madrenas y recordó que él mismo ha sufrido ese tipo de actitudes. La creciente tensión entre los partidos independentistas la despachó así: “Yo desayuno tensión”.


























































