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El grito de “¡A por ellos, oé!” en vísperas del 1-O no es delito de odio

La Audiencia de Barcelona archiva la denuncia de unos abogados de Vic por los cánticos a la Guardia Civil y la Policía

Decenas de personas despiden a agentes de la Guardia Civil en Huelva.
Decenas de personas despiden a agentes de la Guardia Civil en Huelva.

Los cánticos de "¡A por ellos, oé!" que se escucharon en diversas ciudades españolas los días previos a la celebración del referéndum de independencia no constituyen un delito de odio. Así lo ha determinado la Audiencia de Barcelona, que ha rechazado la denuncia interpuesta por un grupo de abogados de Vic (Barcelona) contra los vítores a los guardias civiles y policías nacionales que ponían rumbo a Cataluña para evitar la consulta.

Los magistrados recuerdan que el cántico es en principio "neutro" y que tiene su origen en "enfrentamientos deportivos"; en particular, es empleado por los aficionados para apoyar a la selección española de fútbol. Admiten que "por el contexto" político de aquellos días puede deducirse cuál es el colectivo contra el que, presuntamente, se promueven acciones de hostilidad u odio. Y que la expresión se empleó como "lema aglutinador de una tendencia contraria a la que enfrenta".

La Sección 21ª de la Audiencia de Barcelona lamenta el escaso acierto "desde un punto  de vista moral" de una expresión que "evoca el obligado sometimiento y derrota del enemigo". Pero concluye, pese a todo, que la expresión en sí misma ni incita al odio ni promueve la violencia contra un determinado colectivo. Los jueces, además, señalan que la denuncia de los abogados es muy genérica -remite a "informaciones periodísticas, manifestaciones y declaraciones"- y confirma el archivo del caso, que ya dictó un juez de Vic.

En los días previos al referéndum ilegal del 1-O, el Ministerio del Interior envió un contingente de policías y guardias civiles a Cataluña para evitar la celebración de la consulta. En ciudades como Huelva, Córdoba, Toledo o Santander, cientos de ciudadanos acudieron a dependencias policiales a saludar a los agentes que partían hacia Cataluña. El cántico "¡A por ellos, oé!" pudo oírse por ejemplo en Huelva, donde un grupo de ciudadanos hizo un pasillo de honor a los vehículos de la Guardia Civil, a los que despidieron con aplausos y banderas españolas.