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Brasil se reivindica como potencia cultural para un mundo global

Un debate aboga en Casa América por reforzar el papel de la alianza luso-hispana

Un mundo con casi 800 millones de personas

Un grupo de niños ensaya en el Royal Opera House de Río de Janeiro. Ampliar foto
Un grupo de niños ensaya en el Royal Opera House de Río de Janeiro. REUTERS

Brasil quiere mostrar su verdadera alma. No reniega de ser uno de las ocho potencias económicas del mundo, ni de ser admirada por su fútbol, ni de contar como un sitio soñado para la diversión, pero más allá de todo eso, reivindica su creación cultural como motor esencial para afrontar su futuro. Un horizonte en el cual aparece la alianza con el mundo hispanohablante como algo necesario y beneficioso para las dos partes. Dos mundos destinados a entenderse y que deben conjurar su tradicional incomunicación e incomprensión mutuas.

Esa muestra del alma cultural y esa necesidad de alianza son dos de las conclusiones surgidas en el coloquio Brasil y América hispánica: rutas del siglo XXI, celebrado en Casa de América, en Madrid. Un encuentro en el que se oteó el pasado y se vislumbró el futuro. Sobre todo, desde la esquina de la literatura. De una de las artes que ha buscado capturar la verdadera esencia de Brasil en cuyas páginas se ha tratado de rastrear su identidad. Crear un retrato y un mosaico del verdadero Brasil. Un país de linaje multiétnico, pluricultural y de compleja heterogeneidad que han intentado plasmar desde Machado de Assis, Jorge Amado, Guimarães Rosa hasta una nómina de escritoras con Clarice Lispector, Nélida Piñón o más jóvenes como Adriana Lisboa, y entre ellos escritores ya clásicos como Rubem Fonseca y músicos como Chico Buarque.

Brasil, explicó el profesor y escritor Julio Ortega, de la Universidad de Brown, “siempre ha sido fuente de nuestro optimismo”. “Y como en América Latina, allí la fe en la educación es un instrumento de futuro”. El modo de representación latinoamericana es el barroco, recordó Ortega, para quien el diálogo entre lo español y lo portugués ha levantado un espacio literario clave. Ambos mundos viven la exploración de las alteridades y una política cultural de apropiación, llamada antropofagia.

Para Aldo Mazucchelli, profesor y escritor uruguayo de la Universidad de Brown, siempre ha existido la queja por la falta de conocimiento entre el mundo brasileño y el hispanohablante. Se menciona la lengua como una barrera cuando “la verdad es que debe ser más de unión. Hay intereses geopolíticos y la presencia de Estados Unidos en la zona y el panamericanismo deben crear conciencia de lo autóctono y la importancia de estar unidos”.

Lo portugués y lo español han levantado un espacio literario clave

Brasil ha contemplado la lengua no solo como un instrumento de comunicación sino como una manera de liderar América Latina, ha asegurado el periodista y académico Juan Luis Cebrián, <CF1000>presidente de PRISA, editora de EL PAÍS.. “¿Puede existir el ámbito luso-hispano como cultura común?”, se preguntó. Para él, existen fronteras, pero también se puede contemplar el conjunto como una comunidad lingüística iberoamericana que se acercaría a los 800 millones de personas. “Eso nos convertiría en una gran potencia. Sería una nueva dimensión que choca con la tradición de vivir de espaldas”. Para Cebrián, la pregunta es: “¿Qué papel tiene el mundo luso-hispano en la globalización?”. A lo que opone una respuesta contundente: Brasil y México van a tener un papel esencial.