En EE UU todos se vuelcan con la industria. Mientras en España...

La ceremonia de los 85º premios de la Academia no dio para ningún gran titular ni deparó ninguna sorpresa, más allá de la conexión vía satélite desde Washington

George Clooney, Grant Heslov, Ben Affleck, coproductores de 'Argo' y Jack Nicholson, que entregó el premio a mejor película.
George Clooney, Grant Heslov, Ben Affleck, coproductores de 'Argo' y Jack Nicholson, que entregó el premio a mejor película.Jeff Kravitz / FilmMagic

Siete días después de los Goya y el posterior ruido mediático que acompañó a los premios del cine español, que Michelle Obama abra y lea el sobre a mejor película en los Oscar hace que uno se plantee la distancia abismal entre unos premios y otros. En Estados Unidos todo el mundo se vuelca con su industria. En España… En fin, los Oscar 2013 no serán recordados por sus sorpresas. Más allá de que la primera dama saliera en pantalla (superando la apuesta de los Globos de Oro por el expresidente Bill Clinton), el resto de los galardones no hicieron saltar la banca en ninguna casa de apuestas. Argo, Ang Lee, Daniel Day-Lewis, Jennifer Lawrence (en una categoría que parece patrocinada y pagada por Harvey Weinstein), Anne Hathaway, Amor, Searching for sugar man, los premios a los guiones, efectos, música y canción… Hay que ponerse muy quisquillosos para encontrar dos posibles sorpresas: el enfrentamiento entre Christoph Waltz (Django desencadenado) y Robert de Niro (El lado bueno de las cosas) parecía que se decantaba por torosalvaje. No ha sido así. Segundo requiebro de la noche: ¡Rompe Ralph! era claramente favorita a mejor película de animación, y sin embargo Pixar ha metido un nuevo gol con Brave (Indomable).

Que los mayores comentarios los provocaran los pezones de Anne Hathaway, en un vestido poco adecuado para una gala en la que hacía frío, o el tropezón de Jennifer Lawrence; que tanta charleta pregala sobre cómo recuperar al público joven (los Oscar se pagan principalmente con los derechos televisivos y su precio depende obviamente de la publicidad que arrastre su audiencia) acabe con Barbra Streisand como máxima figura; que tanto medio siglo de Bond y lo máximo que se viera en el escenario fuera un buen vídeo —que no espectacular— y la canción de Shirley Bassey; que se use como leitmotiv los musicales y no se escuche ni rock ni hip-hop; todos esos detalles suman un todo: otra ceremonia más, sin momentazos que se queden grabados en la memoria de los cinéfilos, más allá de que hubiera un empate en el Oscar a montaje de sonido, y que se estrenara el nombre de teatro Dolby. Ganó Michael Haneke con Amor y hasta tuvo más gracia en los Globos de Oro, cuando la estatuilla se la dieron Arnold Schwarzenegger y Sylvester Stallone: en menudo inglés se comunicaba el trío.

Seth MacFarlane sale como otro de los perdedores de la noche: parecía que llegaba con las antorchas dispuesto a quemar la platea y fue el hombre bengalas. Tuvo mucha más fuerza como su alter ego el oso Ted que dando él mismo la cara: para eso, que hubiera sido el peluche el maestro de ceremonias, que nos lo habríamos pasado mejor.

Finalmente, en una gran carambola, otro ganador de la noche fue el director del festival de cine de San Sebastián, José Luis Rebordinos. Él y Warner España lucharon contra el certamen de Venecia y Warner Italia por estrenar Argo. Se lo llevó Donostia y allí Ben Affleck y Alan Arkin estaban en septiembre con la primera promoción de la película sobre uno de los grandes minutos de gloria de la CIA. La mejor del año, según la Academia.

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