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El PSOE exige al Gobierno que retire la subvención de 2012 al ‘Diccionario’

La Asociación de Historia Contemporánea califica de “disparate profesional y científico” incluir en la obra dos biografías de Franco

Protesta ante la Real Academia de la Historia en junio de 2011.
Protesta ante la Real Academia de la Historia en junio de 2011.

La solución adoptada por la Real Academia de la Historia (RAH) para zanjar los errores del Diccionario biográfico español está lejos de enterrar la polémica. Joan Tardá, portavoz del Grupo Mixto en la comisión de Cultura, aseguró ayer que pedirá la comparencia del ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, para que explique las conclusiones de la comisión de revisión de la obra, que plantea introducir 10 biografías complementarias en una adenda y mantener los 25 tomos tal y como están publicados. En ellos se pueden encontrar errores cronológicos, enfoques sesgados y afirmaciones disparatadas, como la que sigue sobre Escrivá de Balaguer: “El 14 de febrero de 1930, mientras celebraba la santa misa, Dios le hizo entender que el Opus Dei estaba dirigido también a las mujeres”.

No será el único grupo de la oposición en pedirle cuentas al Gobierno. El PSOE ha solicitado que se retire la subvención prevista en el proyecto de Presupuestos de 2012 para el Diccionario (193.300 euros) y se destine a las reales academias. Wert incluyó la ayuda a la polémica obra a pesar de que se aprobó una proposición no de ley en la pasada legislatura que anuló la subvención al Diccionario mientras no se corrigiesen los fallos, algo que no ha ocurrido de momento. Mario Bedera, portavoz socialista en la comisión de Educación (de la que dependen las academias), censuró ayer que el Gobierno actúe “en contra de lo se dijo en el Congreso”. Bedera solicitará el informe de la comisión de revisión y, según sus conclusiones, decidirán si piden una comparencia de Wert.

Entre los profesionales, tampoco convence la solución de los textos para todos los gustos. “Ofrecer dos biografías de Franco es un disparate científico y profesional de una magnitud extraordinaria. Hasta nuestros alumnos saben que hay un conocimiento histórico establecido por encima de las ideologías”, afirmó el presidente de la Asociación de Historia Contemporánea, Carlos Forcadell.

La opinión de esta entidad, que pidió en una carta pública una revisión externa de la obra cuando saltó la controversia, no es una más. A ella pertenecen un millar de especialistas del periodo histórico en el que se han detectado los grandes fallos del Diccionario, que se concentran sobre todo en voces encargadas a personas afines al biografiado.

La decisión de la RAH de encargar biografías complementarias, entre ellas la de Franco, le parece desacertada a Mercedes Cabrera, historiadora y exministra de Educación: “Está bien que la Historia sea objeto de debate, pero en una obra como un Diccionario es una solución de componenda”. Cabrera admite la dificultad de “enmendar” una obra de la envergadura del Diccionario (50 tomos, de los que se ha impreso la mitad), pero considera que ha faltado “transparencia y control de calidad”. “Hay un problema de mala gestión desde todos los puntos de vista”, agregó.

Enrique Moradiellos, catedrático y biógrafo de Negrín, fue más condescendiente con la RAH. “Es la mejor solución de las peores que hay dado que algunas biografías no cumplían los requisitos de imparcialidad. Como ya está hecho, la retirada no sería una buena opción porque destruye material que en el futuro ayudará a estudiar este momento”. Incluso Mein Kampf, añade, “ha de estar disponible para ser estudiado”.

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