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Copas de todos los sabores

El XIII Salón Bizkai-Vinos acoge a 79 bodegas nacionales y extranjeras - Hosteleros y aficionados se citan para conocer lo último en el sector

El que fuera elegido en 2005 el mejor vino tinto del mundo y una variedad desalcoholizada. Con sabor a frambuesa y procedente de Ontario (Canadá) o el mejor cava según los más prestigiosos certámenes mundiales y la propia Unión Española de Catadores. Más de 150 vinos nacionales e internacionales procedentes de 79 bodegas diferentes llenaron el XIII Salón Bizkai-Vinos, celebrado en el Palacio Euskalduna de Bilbao. El evento congregó a cientos de profesionales de la hostelería, distribuidores y aficionados, que pudieron conocer y probar las últimas novedades del sector.

También hubo espacio para alguna propuesta que hace unos meses despertó controversia. Es el caso del vino sin alcohol, que los más puristas tildaron de simple mosto. Sin embargo, Juan Ibarguengoitia, representante de una de las bodegas que comercializa ese caldo, aseguraba que el producto tiene "gusto a vino". "Nos ha costado muchas pruebas. Tiene 0,05% alcohol y no es mosto en absoluto. Primero fue vino y luego se desalcoholiza con un costoso proceso", matizó ante una botella de blanco sin ideal "para mariscos".

Vino sin alcohol y los envases isotérmicos fueron algunas de las propuestas

Los asistentes pudieron degustar 150 tipos de vinos en copas especiales

Una gran distribuidora de vinos repartió una selección de sus productos en cinco mesas centrales para "dar a conocer sus marcas". Habitual de esta feria por estar convencido de su efectividad a la hora de captar clientes, uno de sus representantes, Fernando Iñigo, comentaba la situación del sector. "La crisis ha afectado como en otros ámbitos, pero también se nota la ley antitabaco".

Entre los caldos que comercializa Iñigo está el txakoli. Molesto con la irrupción de Burgos y Cantabria en el mercado de este vino, el comercial animaba a "defender lo nuestro". "Es un mercado que está teniendo cada vez mejor acogida. Antes se hacían txakolis más ácidos y astringentes. Ahora está bien posicionado en el mercado", apuntó Iñigo, quien recomendó a los consumidores que pidan el vino "por la marca", como se hace "con la ropa", y no se limiten a decir: "Ponme un crianza".

Entre las curiosidades que salpicaban el salón, que por su coincidencia con el Día de San Valentín tuvo como lema Amor por el vino, destacaba una partida limitada de 10.530 botellas de vino blanco procedente de viñedos de más de 50 años que se comercializa en un estuche isotérmico y que mantiene una temperatura baja hasta en verano. El recipiente, diseñado en líneas modernas, "sufre menos estrés", según fuentes de la bodega.

"Esta feria cada vez tiene más nivel", se felicitaban los amigos Juan Mari Uribarri e Imanol Camiruaga, dos aficionados de Plentzia que disfrutaron de la pasión que comparten por el vino. Por diez euros, era posible acceder al evento con un catálogo de vinos, una copa Riedel especial para cata y un bolígrafo para tomar notas. El café, el jamón ibérico y el caviar también estuvieron en la reunión, organizada por la vinoteca de Manu Martín.