“La solidaridad científica global es lo único que puede detener el coronavirus”

Ana María Henao es la responsable de Solidaridad, un ensayo clínico mundial que busca encontrar el tratamiento más efectivo contra la Covid-19

La investigadora Ana María Henao, en una imagen de archivo.
La investigadora Ana María Henao, en una imagen de archivo.

La médica y epidemióloga colombiana Ana María Henao Restrepo es la coordinadora del Plan de Investigación y Desarrollo de Diagnósticos y Vacunas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una plataforma diseñada para el control de las epidemias que, desde hace tres meses, trabaja sin descanso con el objetivo de detener la expansión del coronavirus.

Henao (Colombia, 1961) lleva 20 años al frente de distintos programas de prevención y control de enfermedades transmisibles, en la OMS; trabajó en la erradicación de la poliomielitis en Latinoamérica y en la eliminación del sarampión en el sudeste asiático. Entre 2014 y 2016 dirigió el proyecto de vacunación contra el ébola en Guinea y Sierra Leona, en África. Ahora es la responsable de Solidaridad, un ensayo clínico mundial que busca encontrar el tratamiento más efectivo contra la Covid-19. Desde su casa en Ginebra, Suiza, esta especialista en epidemiología de enfermedades transmisibles de la Universidad de Londres, reconoce que solo el espíritu de solidaridad científica global puede detener la expansión del virus. Henao afirma que hoy hay 100 grupos de investigación trabajando en el desarrollo de la vacuna contra el coronavirus y revela que, si todo sale bien, estará lista en un año y medio.

Pregunta. Usted estuvo al frente del desarrollo de la vacuna contra el ébola, ¿qué similitudes y qué diferencias ve entre las dos epidemias?

Respuesta. No se pueden comparar, porque el ébola ha estado confinado en países de África. No se ha establecido trasmisión de persona a persona fuera de este continente. El coronavirus, en cambio, tiene un impacto global y afecta todos los aspectos de nuestra vida. Lo único en común, y lo más importante, es que todos los progresos en la vacuna contra el ébola vinieron de la colaboración y del trabajo en equipo. Como persona y como funcionaria de la OMS espero que esto se repita y que el espíritu de la solidaridad prevalezca en esta pandemia porque es la única manera de detener la expansión del virus y de encontrar soluciones efectivas y rápidas.

P. Además de solidaridad, ¿qué más se necesita para controlar esta epidemia?

R. La responsabilidad de todos los ciudadanos en todos los países del mundo es fundamental. Cuando me preguntan quiénes son los que están trabajando para acabar con el coronavirus, yo digo que las personas del común, que siguen las recomendaciones y acatan las medidas de salud pública de sus Gobiernos y de la OMS. La contribución de cada ciudadano es tan importante como la contribución de los médicos y de los científicos que trabajan día y noche para desarrollar las vacunas y los tratamientos.

P. Usted es la coordinadora de Solidaridad, el primer ensayo clínico mundial que busca encontrar el tratamiento más efectivo contra la Covid-19. ¿Cómo surgió el proyecto?

R. El 11 y 12 de febrero, la OMS organizó un gran foro mundial de investigación para frenar la expansión del coronavirus. Participaron más de 500 expertos de todo el mundo. Una de las conclusiones del foro fue la necesidad de evaluar cuatro medicamentos que se usan para otras enfermedades y que creemos pueden servir para tratar pacientes con la Covid 19, así nació Solidaridad.

“Cuando me preguntan quiénes son los que están trabajando para acabar con el coronavirus, yo digo que los ciudadanos, que siguen las recomendaciones y acatan las medidas de salud pública de sus Gobiernos y de la OMS”

P. ¿Cuáles son los medicamentos seleccionados y en qué enfermedades se usan?

R. El primero de los medicamentos evaluados se llama Remdesivir, es un antiviral que se usó originalmente para tratar pacientes con ébola en El Congo. No fue el más efectivo en esa epidemia, pero sabemos que es seguro en los humanos. Además hay estudios preclínicos y en animales que afirman que podría funcionar contra el Sars-2 que está causando el coronavirus. El segundo es la cloroquina, un medicamento usado contra la malaria en todo el mundo. Es un medicamento accesible y de bajo precio y que se produce en grandes cantidades. El tercero se llama Ritonavir / Lopinavir y se usa con pacientes positivos con VIH. Es muy seguro, ha sido utilizado por miles de personas durante varios años y hay indicios de que puede funcionar en este caso. El cuarto es el interferón beta, que se adjunta al anterior porque puede ayudar a resolver problemas de inflamación causados por la enfermedad.

P. ¿Cómo funciona Solidaridad?

R. Sabemos que los profesionales de la salud en todos los hospitales del mundo están con una demanda enorme de trabajo y no tienen tiempo que perder. Creamos una plataforma en línea, rápida y sencilla, en la que los médicos deberán ingresar los datos del paciente, el medicamento que se le va a aplicar e incluir cualquier enfermedad previa que pueda alterar el curso de la infección, como diagnósticos de VIH o diabetes. Los médicos tienen que registrar el día en que el paciente ingresó y dejó el hospital o el día en que falleció, el tiempo de tratamiento y si requirió oxígeno o ventilación artificial.

P. ¿Cuál es el objetivo principal?

R. Nuestro propósito con este ensayo es obtener información suficiente y verificada para responder tres preguntas claves de salud pública. Primera: ¿cuáles de estos medicamentos realmente aumentan la proporción de pacientes que sobreviven a la enfermedad? Segunda: ¿qué medicamentos logran reducir el tiempo que los pacientes deben estar en el hospital? Tercera: ¿estos medicamentos reducen la necesidad de recibir oxígeno o de estar en la unidad de cuidados intensivos?

P. ¿Cuántos países esperan que participen en el proyecto?

R. La llamada del director general de la OMS ha sido a todos los países del mundo. Hasta el momento hemos recibido respuesta positiva de más de 70 países y eso nos entusiasma mucho. España y Noruega son los dos primeros países que se involucraron en el proyecto, pero poco a poco iremos integrando a los demás. No tenemos un tamaño de la muestra definido ni una fecha límite, pero un grupo de expertos internacionales está analizando los datos e informará de los resultados cuando encuentre suficiente evidencia para decir que cuál de los medicamentos es efectivo y cuál no.

“En nuestros diálogos con los científicos hemos visto que entre ellos se están intercambiando información de los progresos, de los errores y de las estrategias más efectivas”

P. La noticia de que la cloroquina podría servir para tratar el coronavirus generó desabastecimiento y automedicación, ¿cuál es la recomendación de la OMS en esos casos?

R. El punto clave acá es que, como ha dicho el director de la OMS, Tedros Adhanom, es necesario considerar que estos medicamentos tienen ya un efecto probado para tratar otras enfermedades, en el caso concreto de la cloroquina se usa para la malaria y para la artritis reumatoide. Entonces cuando la población los compra indiscriminadamente puede agotar el suministro mundial y el resultado final es que los pacientes que realmente los necesitan no tengan acceso. Por eso es muy importante que todo el mundo trate de mantener la calma y de seguir las recomendaciones científicas del ministerio de sanidad de cada país.

P. ¿Cómo va la búsqueda de la vacuna contra el coronavirus?

R. El número de grupos de investigación que están tratando de desarrollar una vacuna contra la Covid-19 incrementa cada día. Ahora tenemos casi 100 grupos trabajando de manera activa. Nosotros estamos en contacto con todos ellos para avanzar lo más rápido posible. Tenemos un trabajo coordinado con las compañías que financian las vacunas; Tenemos una lista actualizada en tiempo real de todas las vacunas candidatas; tenemos un grupo de expertos para discutir el potencial y las características de las vacunas y otro grupo que elabora las metodologías más eficientes y robustas para evaluar las vacunas que lleguen a la fase 2 y 3 de investigación.

P. ¿De esos 100 equipos, cuáles van más avanzados?

R: Estamos muy contentos porque en tiempo récord dos vacunas, una en Estados Unidos y otra en China, han pasado de la fase preclínica a la fase 1 en humanos y esperamos que los resultados sean satisfactorios. Sin embargo, sabemos que aún hace falta mucho trabajo para poder tener una vacuna lo más pronto posible.

P. ¿Cuándo?

R. Es muy difícil proporcionar fechas exactas. Si todas las fases de evaluación van bien y no hay ningún contratiempo y las vacunas tienen el efecto que esperamos y son seguras, es posible que tengamos una vacuna en un año y medio. Pero eso también implica que los procesos en los que está trabajando toda la comunidad científica para escalar el número de dosis disponibles también sean exitosos.

P. ¿Ha habido trabajo conjunto y colaborativo entre distintos grupos científicos? ¿Esto ha acelerado el proceso?

R. Sí, definitivamente la colaboración entre equipos está siendo clave. En nuestros diálogos con los científicos hemos visto que entre ellos se están intercambiando información de los progresos, de los errores y de las estrategias más efectivas. Ese conocimiento experiencial compartido ha servido para que los otros vean qué cosas se deben ajustar o transformar. Es una discusión activa y diaria, en tiempo real. También sabemos que la colaboración entre los donantes ha permitido identificar qué áreas de investigación están siendo apoyadas y cuáles no han recibido el dinero necesario. Así se empiezan a cubrir los baches.

P. En esta etapa de investigación ha primado la solidaridad y colaboración antes que la competencia, ¿qué va a pasar cuando se avance en el proceso y comience la comercialización de la vacuna? ¿Primará el lucro?

R. Nosotros esperamos que no. De hecho, la OMS y muchos de los grandes donantes y socios de las grandes empresas han estado trabajando en las últimas semanas para crear un marco global de financiación para vacunas, medicamentos y diagnóstico que va más allá del desarrollo y la investigación e incluye todos los elementos para expandir la capacidad de producción y para garantizar el acceso de todas la comunidades y personas que la necesiten. En este sentido también hay un plan de trabajo mundial y concertado que se está consolidando y se anunciará oficialmente muy pronto.

P. ¿Entonces se podría repetir un proceso similar al de la vacuna de la polio, que no tuvo patentes?

R. Yo no puedo entrar en detalles sobre patentes, lo que sí le puedo decir es que hay un consenso mundial de donantes, compañías e instituciones para asegurarse de que el proceso de colaboración no se dé solo durante la investigación, sino que contempla producción y el acceso transparente y equitativo.

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Sobre la firma

Juan Miguel Hernández Bonilla

Periodista de EL PAÍS en Colombia. Ha trabajado en Materia, la sección de Ciencia de EL PAÍS, en Madrid, y en la Unidad Investigativa de El Espectador, en Bogotá. En 2020 fue ganador del Premio Simón Bolívar por mejor reportaje. Estudió periodismo y literatura en la Universidad Javeriana.

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