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El paro en la industria suma nueve meses de aumentos

La Encuesta de Población Activa cifra en 36.500 el número de parados en los últimos tres trimestres

Un operario en la cadena de montaje de la fabrica Nissan de la Zona Franca.
Un operario en la cadena de montaje de la fabrica Nissan de la Zona Franca.

La industria catalana no ha cesado de alimentar el número de parados en los últimos tres trimestres y acumula el mayor número de desocupados de los dos últimos años, 36.500 personas, según la Encuesta de Población Activa (EPA) publicada el jueves. Los malos resultados coinciden con la ralentización en la actividad fabril y los anuncios de expedientes de regulación en compañías catalanas. Fuentes del Departamento de Empresa aconsejan tomar con cautela esas cifras, al considerar que provienen de una encuesta cuyo muestreo pierde nitidez al reducir la población.

El aumento del desempleo en la industria en Cataluña entre enero y marzo fue reducido, de apenas 1.000 personas. Pero es un dato que destaca en la EPA del primer trimestre, puesto que el resto de sectores concluyeron marzo con menos desempleados que en diciembre. Entre los claroscuros de la última macroencuesta laboral que elabora el INE, se produce un atenuante de esa situación: creció la cifra de parados, pero también la de ocupados. Desde la Generalitat consideran que esos datos tienen que tomarse con reservas, porque existen otros que no son negativos. Un ejemplo sería la evolución de la afiliación de la Seguridad Social, que solo en la industria creció un 1,3% entre enero y marzo, o de las listas del paro del Servicio de Empleo de Cataluña (SOC), que se habrían reducido un 1,8% en ese mismo periodo.

“Se está creando menos empleo que hace un año, pero se sigue creando ocupación en la industria”, señalan las fuentes consultadas de la Generalitat, que indican esa desaceleración va en paralelo a la de la actividad industrial, que solo emplea al 16% de los afiliados de la Seguridad Social pero es considerado una rama importante por sus condiciones laborales. Como recordaba la Cámara de Comercio de Barcelona en su último informe de coyuntura, las perspectivas en ese sector “han empeorado rápidamente en los últimos meses”.

El pasado ejercicio la industria solo creció un 1,1% y venía de crecer un 4,8% en 2017. Esa reducción tiene una fácil explicación. El contexto internacional se mueve en una nebulosa desde que se iniciaron las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China y se temió por un Brexit duro. El mercado europeo, principal sustento para las compañías catalanas más internacionalizadas, ha sufrido ese efecto y ha rebajado sus compras. Uno de los sectores donde más se ha notado es en el de la automoción: la caída de las ventas en los principales países consumidores ha acabado afectando a las fábricas españolas (en Cataluña hay dos, las de Seat y Nissan), que han tenido que ajustar su producción. “Es un tema que nos preocupa desde hace tiempo”, admite José Antonio Pasadas, secretario de Políticas Sectoriales de UGT.

En ese contexto, y ante pocas expectativas de que el escenario dé un vuelco, el índice de confianza empresarial en la industria se ha desplomado un 6,1% en el primer trimestre y los servicios de la Cámara de Comercio estiman que este año apenas crecerá un 0,7% anual. Algunos economistas sostienen que solo se crea empleo a partir de crecimientos del 2%.

“Desde diciembre hemos notado un aumento de la conflictividad laboral”, señala Tomás Díaz, miembro de la Federación de Industria de CCOO. Las enumera: La Lavandera, Gallina Blanca, Calsonic, Nissan, Total... “2017 y 2018 fueron años más tranquilos, pero se están acelerando los expedientes”, afirma, y subraya que la afectación en sectores como el de la automoción se va a extender como una mancha de aceite entre sus proveedores.

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