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Madrid tiene cosas muy raras

La directora de La Casa Encendida plantea una ruta por algunos lugares supervivientes en una capital cada vez más gentrificada

Lucía Casani, directora de La Casa Encendida, en la tienda Rotor Discos.
Lucía Casani, directora de La Casa Encendida, en la tienda Rotor Discos.

1. Rotor Discos. Me encanta la música electrónica y esta tienda, en un sexto piso de la Gran Vía, es una referencia del género. Andrés Noarde, el propietario, lleva toda la vida en este asunto, se lo sabe todo, y es frecuente colaborador de La Casa Encendida. Rotor es un espacio pequeño, donde Andrés te pone discos y siempre te da buena conversación. (Gran Vía, 40, 6º piso).

2. In Dreams Café. Es un bar rockabilly que me encanta. Mantiene su personalidad, como todos estos sitios que son supervivientes en el Madrid gentrificado. Se pueden tomar cócteles, ponen buena música, hay neones, leopardo, vinilos, decoración roquera, como en la Malasaña de antes. (San Mateo, 4).

3. Desperate Literature. Me gusta mucho el concepto de librería cercana, pequeñita y acogedora que está desapareciendo. Aquí hay muchos libros, también en inglés, y buena selección. A pesar del poco espacio, a veces ocurren cosas, invitan a alguien, hacen presentaciones o conciertos. (Campomanes, 13).

4. Bar Borodin. Un lugar auténtico, un bar con decoración trash que, sin parecerlo, da muy bien de comer. Lo frecuento porque está cerca de La Casa Encendida y muchas veces llevamos ahí a nuestros invitados, triunfa bastante entre los extranjeros, que alucinan. Tienen un pulpo a la teja que te mueres y la hamburguesa es un clásico. (Ronda de Valencia, 14).

5. Generación X. Soy bastante aficionada al cómic y ahora lo disfruto con mis tres hijos. Esta es una tienda especializada en cómics, propiedad de Servando Carballar, de la banda Aviador Dro. La gente que está ahí sabe muchísimo y siempre te recomiendan con acierto. (Puebla, 15).

6. Pizzería Vesubio. Para mí es una tradición ir al cine y acabar cenando en el Vesubio. Es un local pequeño, sin mesas, en el que tienes que comer la pizza en esa barra en la que cabe todo el mundo, donde la gente va sola… Empecé a ir muy joven y sigo siendo cliente habitual. (Hortaleza, 4).

7. Cine Doré. Mis hijos lo llaman el “cine de lujo”, porque no están acostumbrados a estos cines antiguos, como teatros, tan bonitos. Yo estudié Comunicación Audiovisual y en el Doré, la sala de la Filmoteca Nacional, es donde lo aprendí todo sobre cine. Sigo yendo. (Santa Isabel, 3).

8. Calle Doctor Fourquet. Detrás del museo Reina Sofía, en esta calle de Lavapiés, están pasando muchas cosas relacionadas con el arte contemporáneo. En los últimos años se están congregando allí un montón de nuevas galerías y forman un recorrido muy interesante. Hay que animar a la gente a que pierda el miedo y visite las galerías de arte, en Madrid tenemos un circuito estupendo que también se extiende a otras zonas.

9. Café Pavón. Un viejo bar que han recuperado en la esquina de El Pavón Teatro Kamikaze. Han mantenido la gran barra y han descubierto un magnífico artesonado en el techo, de madera oscura y con solera, así que mantiene algo de la tradición. Es otro de los lugares que frecuentamos tras los eventos de La Casa Encendida. (Embajadores, 9).

10. Teleférico de Madrid. Es una cosa como de otro tiempo, muy vintage, me parece alucinante que aún exista. Conecta Madrid con la Casa de Campo, que parece tan desconectada, en un viaje fascinante por los cielos de la capital. Y sin necesidad de coche. Es que Madrid tiene cosas muy raras. (Paseo del Pintor Rosales, s/n. Cerrado unos meses).

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