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Los lugares de... Marta Flich

Política, teatro y transgresión

A la actriz, economista y comunicadora le apasionan la música, la política y las calles de Malasaña que vieron despegar su carrera artística

Marta Flich posando ante el Congreso de los Diputados.
Marta Flich posando ante el Congreso de los Diputados.

1. Plaza de la Luna. Era el punto neurálgico de los años en que viví en Malasaña. Los recuerdo con cariño porque allí arrancó la etapa más próspera de mi carrera artística. Del barrio me quedo con el Teatro Lara por su programación y su estética, el Microteatro o la taberna Agrado, donde recomiendo los mejillones de Pontevedra con salsa, el bacalao o las vieiras a la plancha.

2. Restaurante El Olvido. Un local luminoso, con grandes ventanales y terraza donde siempre me reúno con mi hermana para contarnos nuestras cosas. Hace 15 años que voy y casi siempre pedimos vino, la ensalada de salmorejo y unas alcachofas espectaculares. (Juan Hurtado de Mendoza, 13).

3. Museo Chicote. La primera vez que fui acababa de llegar a Madrid y me sentí muy fuera de lugar, rodeada de gente que me parecía superficial y que no conocía. Estuve hace poco y la sensación fue opuesta, con un ambiente estimulante y personas interesantes que conocer. Además, tiene una de las pocas puertas giratorias que quedan en la capital. Metafóricas quedan muchas. (Gran Vía, 12).

4. Teatro La Latina. En este templo trabajé el verano pasado en la obra 5 mujeres comen tortilla. Fue bonito presentar este texto feminista y precioso en un teatro tan emblemático y famoso. Coincidimos con los días del Orgullo y me reconforta que un teatro mítico normalice estas cosas. (Plaza de la Cebada, 2).

5. Calle de Huertas y plaza de Santa Ana. Empecé a estudiar interpretación con 27 años mientras trabajaba para la banca. La academia Central de Cine está en el barrio de Huertas y allí me sentía feliz y relajada. La plaza de San Ana era un lugar de encuentro donde pasábamos mucho tiempo de ocio. Ser actriz para mí era algo de ciencia ficción pero el arte siempre ha corrido por mis venas.

6. Congreso de los Diputados. La política es imprescindible, es la voz de la sociedad, y el Congreso es el símbolo más importante de la democracia. Me da mucha alegría pensar que lo puedo abrazar sin que me echen la ley mordaza encima. Quiero políticos honestos y, si puede ser, que hayan sido activistas, como Mónica Oltra. (Floridablanca, s/n).

7. Gran Vía. Me hace sentir en casa. Donde todo el mundo ve peatones y caos yo me siento tranquila y acogida. Es una manera de sentirse en soledad rodeada de gente. Vivo en la zona de Conde Duque y suelo ir caminando a todos lados, y muchos recorridos los paso por esta majestuosa calle.

8. Jardines del Canal de Isabel II. Cuando vivía en Cuzco, mi conexión con la naturaleza eran estos jardines. Entrar aquí es una burbuja de tranquilidad que te aleja del frenético ritmo de la ciudad. Me servía para relajarme y pensar con tranquilidad. (Mateo Inurria, 2).

9. Auditorio Nacional. Me encanta la música clásica y he ido muchas veces sin conocer la programación. La música me reconforta, me conduce a estados de ánimo con facilidad y la he utilizado para emocionarme cuando he actuado en el teatro. La última canción que me ha tocado el alma es El patio, de Pablo López. (Príncipe de Vergara, 146).

10. Teatro Real. Empecé a tocar el piano y a estudiar música con siete años y me encanta la ópera. He visto obras de Mozart y de Verdi, aunque una de las que más me gustó es Carmina Burana de Carl Orff, una mirada crítica y satírica hacia la sociedad llena de hedonismo, provocación y transgresión. (Plaza de Isabel, s/n).

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